Según informa la revista "Ophthalmology and Visual Science", los investigadores inyectaron marcadores genéticos por medio de vectores virales en la cámara ocular de 19 gatos. Uno de los marcadores era una proteína verde fluorescente que normalmente producen las medusas.
Los autores explican que, cuando el vector alcanza el destino indicado en los ojos de los gatos, la carga genética del mismo origina en los citados ojos la proteína fosforescente de medusa. Se sabe entonces que ha resultado un éxito, porque los ojos de los gatos se vuelven verdes bajo la luz ultravioleta en la zona señalada.
Una sola inyección del gene persistió en el tejido diana durante un mínimo de 10 meses. Los autores consideran que esta investigación procura una base para modelos de enfermedades de desarrollo real y para una terapia genética del glaucoma