Alcances del programa de subsidios para los productores de carne
En los últimos dos meses el gobierno nacional incorporó a su esquema de intervención en los mercados agropecuarios un conjunto de programas destinados a subsidiar la producción de carnes (vacuna, de cerdo y de pollo).
Con estos programas se termina de configurar un esquema complejo, que beneficia la producción de carnes "por el lado de los costos", dado que el alimento para los animales, el principal insumo, se puede adquirir a precios inferiores a los de mercado, por el subsidio que entraría en vigencia pero también por las retenciones que rigen desde hace ya 5 años, pero que la perjudica "por el lado de los ingresos", en función de que los productores no tienen libertad plena para vender donde quisieran y al precio que más les convendría.
Los nuevos programas, en el corto plazo, aumentarán la rentabilidad del capital invertido en estas actividades, que se deterioró seriamente en el 2006, frente al fuerte incremento de costos que generó la suba de los precios de los granos, en particular del maíz, y a las dificultades de trasladar "hacia delante" o "hacia fuera" estos mayores costos.
El costo del alimento que se les da a los animales, que representa, según los casos, entre el 80% y 90% del costo directo de producir carnes, pegó un gran salto en este último año. Por caso, el maíz cotiza casi un 60% por encima de lo que valía a principios del año pasado, mientras que la soja un 14%.
A mediano y largo plazos mejorarán los incentivos a nuevas inversiones en la medida que exista la percepción de que estos programas se mantendrán en el tiempo, que no habrá nuevas restricciones a la operatoria normal de los productores de carnes, y que los beneficios concedidos sean suficientemente potentes como para mejorar la ecuación económica de las actividades.
Por caso, los números del engorde a corral para la producción de carne vacuna pasarán de "rojo" a "anaranjado" con los subsidios y los actuales precios, de acuerdo a estimaciones propias, es decir que mejorarán, pero no está claro si lo suficiente como para atraer nuevas inversiones hacia estas actividades.
También contribuirán con otro objetivo muy caro para el gobierno, el de atenuar las presiones al alza que están sufriendo los precios internos de las diferentes carnes.
¿Qué características principales tienen estos programas? Todos serán administrados por el Organismo Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA). Quienes deseen acceder a los programas deberán presentar a este organismo toda la información requerida (que no es poca). Una cuestión que deberá modificarse si se desea un mejor funcionamiento del esquema es el lugar donde deberá presentarse la información. Las resoluciones del ONCCA establecen que ésta deberá presentarse en Ciudad de Buenos Aires, circunstancia que poco tiene que ver con la localización geográfica de los productores de carnes, que no es justamente la capital del país, sino más bien, el interior, las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos en particular.
En todos los casos el monto del subsidio se determina de similar forma, a partir de dos componentes: a) la diferencia entre los precios FAS teórico y los precios de "abastecimiento" del maíz y/o la soja (ambos fijados por el gobierno, los precios FAS guardan relación con los precios de mercado); b) un "consumo presunto" de granos por kilo de carne producida (ver cuadro adjunto con detalle por actividad).
El subsidio que se otorgará es independiente de la "fórmula nutricional" elegida para engordar el animal. Esto es importante debido a que no se interfiere en la decisión que toma el productor en cuanto a la fórmula nutricional que más le conviene en términos económicos para alimentar a sus animales. Si un feed lot de ganado bovino le resulta más económico una fórmula nutricional con "poco maíz" dado que éste está "caro", podrá seguir utilizando esa fórmula, a pesar que el programa de subsidio se basa en un "consumo presunto" de maíz.
Se subsidiará sólo la producción destinada a mercado interno y hasta un volumen igual a la producción del período diciembre 2005-noviembre 2006 más un X%, donde el X% es el crecimiento del consumo esperado para el 2007 (a definir por el gobierno). La idea es hacer más atractiva la decisión de venta a mercado interno y desalentar en consecuencia la venta a mercado externo.
El otorgamiento del subsidio se condiciona a que el productor mantenga sin cambios los precios de venta de las carnes (respecto de los valores de noviembre de 2006), lo cuál refleja claramente la política de control y contención de precios internos que lleva adelante el gobierno nacional.
¿Cuánto recibirá cada productor por kilo de carne? El monto del subsidio dependerá de la brecha que exista entre los precios FAS teórico y de abastecimiento de los granos, mientras mayor sea esta diferencia mayor el subsidio. Si se consideran los precios del día 19 de marzo (el precio de abastecimiento del maíz era un 20% menor que el FAS teórico, el de la soja un 23% menor), y los consumos .presuntos. antes mencionados, los subsidios quedarían en un rango de entre $ 0.16 por kilo de carne en el caso del Feed Lot Porcino hasta $ 0.45 por kilo de carne en el caso del Feed Lot Vacuno (Compensación básica). Nótese que estos montos varían en forma diaria, dado que el subsidio depende en última instancia de los precios de mercado de los granos.
Por último, de acuerdo a estimaciones propias, el impacto del subsidio en el caso de un feed lot vacuno es equivalente a un aumento en el precio de venta (neto de gastos de comercialización) de entre un 8% y 9% (depende de los kilos engordados). En la medida que el impacto sea diferente según carnes, el esquema de subsidios generará un cambio de precios relativos y una consecuente reasignación de recursos hacia aquellas carnes que salgan favorecidas.
Por otra parte, al establecer subsidios diferentes para, en el caso del feed lot vacuno, los engordadores -livianos y pesados- y para, en el caso de la cadena porcina, los productores y engordadores, es de esperar que el esquema genere cambios en el interior de cada una de estas actividades productivas, generando reasignaciones de recursos hacia determinados actores y procesos.
Por: Juan Manuel Garzón, Economista del IERAL de Fundación Mediterránea
Fuente : El Tribuno
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