En U.S.A producen etanol con hongos y agave
SAN FRANCISCO, California (AP).— La fiebre del etanol ejerce presión sobre los suministros de maíz al mismo tiempo que ocasiona un alza en los precios de los alimentos.
Los mexicanos salieron a las calles para protestar por un aumento en los precios de la tortilla. Mientras, en Estados Unidos el precio del pollo y la carne se ha incrementado porque el alimento para animales es más caro.
Aquí es donde entra a tallar la biotecnología. Los científicos están diseñando organismos microscópicos para extraer combustible de una diversidad de fuentes distintas del maíz, entre ellas las vías urinarias de los seres humanos, un hongo ruso y el agave, de donde se extrae el tequila.
La búsqueda de fuentes alternativas de energía es más complicada que el mero hallazgo de un sustituto para el petróleo. Los científicos y un número creciente de compañías de biotecnología intentan retirar el maíz de la producción de etanol porque ha creado una enorme demanda del alimento básico mundial.
“Existe un enorme potencial de crecimiento” para los combustibles alternativos, señaló Jens Riese, analista de McKinsey & Co. “Pero necesitamos ser más inteligentes y no sólo construir la próxima planta de producción de etanol a partir del maíz”.
Los investigadores se encuentran librando una carrera contra el tiempo. En Estados Unidos ya existen 114 biorrefinerías de etanol y hay 80 más en construcción. Los productores generaron casi 5,000 millones de galones (18,926 millones de litros) de etanol en 2006, un incremento de 25% en comparación con el año anterior.
Y casi todo fue hecho a partir de granos de maíz comestible.
Esa es una buena noticia para los agricultores estadounidenses, pero los consumidores están sufriendo en las cajas de los supermercados porque los precios del maíz casi se han duplicado en los últimos dos años.
Y como los agricultores están sembrando maíz a niveles sin precedentes, con frecuencia en lugar de otros cultivos, los precios de otros productos también podrían elevarse pronto.
El maíz es un ingrediente fundamental de los alimentos estadounidenses y se encuentra en todo, desde las sodas hasta el jarabe para la tos.
Es por ello que los ingenieros genéticos desde Berkeley hasta la Florida trabajan a marchas forzadas para producir etanol sin necesidad de emplear maíz. Están estudiando el vientre de las termitas, las vías urinarias de los seres humanos y la savia de las palmeras en busca de microbios exóticos que puedan producir combustibles alternos.
Fuente Yucatan
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