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Conclusiones del 4to. Simposio de Ganadería
LA COYUNTURA GANADERIA.
Es éste un viejo refrán muchas veces escuchado entre la gente de campo, cada vez que, por distintos motivos, buscan justificar un contratiempo. Hoy cabe preguntarse: ¿Habrá mal que por bien venga?. (*)
Nuestra cadena de ganados y carnes en el ámbito nacional, más específicamente de la ganadería bovina está pasando por un momento difícil y complicado, consecuencia de un sinnúmero de decisiones equivocadas tomadas por el gobierno nacional, medidas que apuntan únicamente a detener el incremento que aporta el precio de la carne vacuna en el mostrador de las carnicerías o en las góndolas de los supermercados, al tan mentado IPC (Índice de Precios al Consumidor), un parámetro que mide la inflación que sufren los bienes y servicios que el ciudadano debe pagar. Un abanico de medidas distorsivas tomadas por nuestro gobierno nacional para la ganadería bovina argentina, simplemente por mencionar algunas: cambios en el peso mínimo de faena en forma errática por sexta vez consecutiva, aumento de las retenciones a las exportaciones de carnes, cierre de las exportaciones de carnes, decisión ésta de carácter inconstitucional ya que se impide a un ciudadano ejercer libremente una actividad lícita y comerciar libremente con ella. La tensa relación que existe entre la Secretaría de Agricultura de la Nación y el sector agroganadero a través de las entidades gremiales que lo representan, pareciera estar tomando un rumbo más conciliador, ya que frente al cambio del Sr. Secretario de Agricultura de la Nación, éste ha inaugurado una mesa de diálogo para tratar de solucionar los problemas más urgentes e importantes solicitados por los productores. Esto es lo que debe funcionar en una democracia y como tal hay que ponderarlo. Si el objetivo es mantener bajo el precio de doce cortes populares que afectan el bolsillo de los conciudadanos que menos recursos tienen, dándoles la posibilidad de mantener una cuota de carne bovina en su dieta- algo totalmente lógico y razonable- sería mucho más sencillo plantear un subsidio directo hacia esos productos en lugar de lo que se ha hecho hasta ahora: trastocar todo el sistema de comercialización con listas de “precios sugeridos” que actúan como precios máximos y que no evitan sino que promueven la existencia de un mercado negro de sobreprecios. Paradójicamente hoy el productor está subsidiando a la clase pudiente los cortes de mayor valor como el lomo, algo que bien podría pagar con los recursos que posee. Lamentablemente el que sufre en mayor cuantía en toda esta cadena de ganados y carnes es precisamente el criador, el que “fabrica” los terneros, alguien a quien el Estado debiera apoyar por ser éste el eslabón más sensible y que menos posibilidades de cambiar de actividad tiene. Además, el criador es el punto de partida de toda la generación de valor en la producción ganadera, ya que las vacas son las “fábricas” vivientes de terneros. Por toda esta situación, muchos productores mixtos con posibilidad de cambiar de actividad reducen o abandonan directamente la producción ganadera, eliminando las pasturas de la rotación y pasándose a producir principalmente soja o maíz, ya que en el cortísimo plazo es mucho más rentable y quizás más previsible. Y sabemos, por los antecedentes de otras épocas, que cuando un productor ganadero decide abandonar la actividad, difícilmente la vuelve a implementar. Siempre se dijo que es muy fácil tomar la decisión y ejecutar la finalización de la producción ganadera, pero muy distinto es, luego de un cierto tiempo, retomarla, ya que generalmente quedan abandonadas todas las instalaciones y reconstruir todo eso implica un esfuerzo económico muy importante. Además, el personal especializado en ganadería debe dedicarse a otra actividad con lo que, cuando se quiere volver, no hay recursos humanos para tal producción. Todo esto sucede en nuestra querida Argentina cuando, en el contexto internacional, la demanda por carne bovina está en franco crecimiento. Prueba de ello es que nuestro vecino, Brasil, es hoy el primer exportador mundial de carne bovina. También Uruguay con sus limitados recursos naturales hoy exporta más que Argentina. Otra vez estamos perdiendo el tren de las oportunidades. Cabe preguntarse: ¿Cuántos más van a pasar?
(*)[Ing. Agr. Telmo Juan Miguel Trossero - Comisión Directiva de Aapresid]
Mayor Información: ganaderia@aapresid.org.ar / www.aapresid.org.ar
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| "Conclusiones del 4to. Simposio de Ganadería"
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