Cumplir con el bienestar animal aumenta los costes un 15%
Cumplir las normas de bienestar del bienestar del porcino aumenta los costes un 15%
Juneda - David Rodríguez 2007-06-10
Las nuevas normativas europeas sobre el bienestar animal en el sector porcino representan un incremento medio del 15% para los productores. Desde el año 2003, un total de siete directivas comunitarias regulan los condicionantes de cría, estancia y transporte de los cerdos. Tras la revisión que se llevará a cabo el próximo año, la fecha límite marcada por Bruselas para que todas las explotaciones estén adaptadas a estos requisitos es 2013.
Sin embargo, durante la quinta edición de la jornada técnica Firaporc, celebrada ayer en Juneda, se constató que “el ganadero aún no está concienciado de unas directrices europeas que son incontestables”, advirtió Luis Gosálvez, catedrático de Producción Animal de la UdL. Asimismo, el profesor recordó a los productores de que no pueden dar la espalda a lo que las instituciones comunitarias establecen como bienestar. Gosálvez admitió que la mayoría de las explotaciones aún no cumple la normativa y que “muchas de ellas lo harán en el último momento, cuando ya no quede más remedio”. De todas formas, el catedrático reconoció que en muchas ocasiones los condicionantes impuestos al ganadero, que hacen referencia a que las crías de las cerdas deben estar en grupo durante la época de la gestación o las regulaciones sobre el transporte de los animales y obligan a la reconversión de las granjas, son “meras decisiones políticas que marcan el desarrollo de la tecnología”. En la misma línea, el responsable del sector porcino de Unió de Pagesos, Rossend Saltiveri, achacó a los grupos de presión políticos “la legislación sobre el bienestar animal”. Además, el dirigente sindical aseguró que “el objetivo del ganadero es buscar siempre la máxima productividad”, mientras que las nuevas normativas producen dificultades en los productores por la necesidad de reconvertir las instalaciones de la granjas. El cambio de diseño de las explotaciones es obligatorio para las nuevas construcciones. En cambio, para las granjas más antiguas supone una adaptación que repercute directamente en un descenso de la cabaña de cerdos y en consecuecia rebaja la productividad. Curiosamente, el objetivo de Bruselas de aumentar la productividad a través de los condicionantes del bienestar animal se ve amenazado por el recorte del número de animales que hay en las granjas. Durante la jornada de ayer en Juneda, se lamentó que por culpa de unos criterios centrados excesivamente en un interés económico, los ganaderos tengan que reordenar sus explotaciones.
Fuente Lamanyana
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