El paradigma de la lechería argentina
EL PARADIGMA DE LA LECHERIA ARGENTINA Por Aldo Norberto Bonaveri - Paradójico, mientras en el mundo la leche bate record en demanda y precio, en argentina los tamberos penan por baja rentabilidad.
El mundo requiera más leche, los países productores están al borde de su capacidad productiva, Argentina tiene condiciones excepcionales para satisfacer en parte tal evolución del mercado, pero la miopía de los que mandan se interpone. Otra muestra más, de cuanto hacen nuestros gobernantes para que el tren del progreso pase de largo.
En el mundo los precios de los lácteos están atravesando un tiempo de esplendor y, todos los indicadores ponderables hacen presumir que tal escenario perdurará por un lapso prolongado. Los vientos favorables que se reflejan en casi todo el planeta, no son aplicables para los tamberos argentinos, merced a la barrera dispuesta por el gobierno para contenerlos.
La situación conflictiva entre la producción local y los estamentos del ministerio de economía no es nueva, durante los últimos dos años los desencuentros y las desinteligencias están a la orden del día. Con el propósito de evaluar parámetros que permitan visualizar el problema, se impone observar lo que en la materia viene aconteciendo en el último lustro. Entre enero de 2002 y febrero de 2007, la leche en polvo se incrementó internacionalmente el 96%, superando holgadamente la suba del 34,7% operado en el mercado local.
Si bien la recomposición en los índices de los lácteos se viene registrando desde cinco años atrás, la marcha ascendente se acentúa a partir de septiembre del año pasado, así lo evidencian los valores potenciados de la leche en polvo. Cotejando números entre la fecha de referencia con abril del corriente, el incremento mundial ronda el 71%, no obstante el precio de las exportaciones argentinas del rubro acrecentó un 12,3%, mientras que los valores internos en góndola crecieron un 2,1%. Por entonces y en alza, la cotización externa por tonelada superaba los u$s 4.000, en tanto que en los países productores por excelencia, se lamentaban no disponer de mayores excedentes, pues el mercado ecuménico se expresaba insaciable.
Sobre fines de junio, la espiral trepadora indicaba que mientras en Nueva Zelanda y Australia se facturaba entre los u$s 4.500 y u$s 4.900 la tonelada, en la Unión Europea la valuación de la leche en polvo oscilaba entre los u$s 4.850 y u$s 5.400 la tonelada.
Las explicaciones de la revalorización se sostienen en causas gravitantes en los costos, tales como considerables y sostenidos aumentos en el petróleo y sus derivados, el reposicionamiento de los granos, fundamentalmente del maíz; simultáneamente la demanda prosigue creciendo en forma sostenida, siendo cada vez más los países que pujan tanto por leche en polvo descremada, suero seco y proteínas concentradas del suero.
Como viene ocurriendo con otros tipos de alimentos, el crecimiento del consumo en Asia; fundamentalmente en China, se torna en el caso de la leche como un aspecto decisivo.
No es para menos, todos sabemos cuanta magnitud reviste el desarrollo económico del gigante oriental y, dentro de la mejora de la calidad de vida de sus habitantes, la faz alimenticia en general y los lácteos en particular, es prioridad para el gobierno de Pekín.
En tal sentido el premier Wen Jiabao ha hecho público su propósito de los niños chinos, cuenten con la dosis de leche necesaria (medio kilo diario), que por tantos años les estuvo negada. Para tener más precisión sobre el particular, vale la pena citar las estadísticas de la FAO; mientras en el 2002 la ingesta se cuantificaba en 26 kilocalorías por persona, en el 2005 ascendió a 43 kilocalorías.
Un dato insoslayable resulta apreciar que en la medida que tanto y en cuanto, alguna nación mejora su bienestar económico y logra bajar sus índices de pobreza, sus comunidades se tornan en consumidora de leche y sus derivados; este proceso se verifica en países emergentes latinoamericanos y asiáticos, siendo el de India un ejemplo muy relevante.
La explosión de la demanda no se agota con la mayor ingesta directa, también prolifera su uso como plataforma proteica de una serie de derivados, hasta hace poco vedados para varias sociedades subdesarrolladas. Ejemplos; quesos, helados, yogures, chocolate, etc.
Los productores argentinos no pueden menos que ahondar su mal humor, al leer o escuchar cual es el comportamiento del producto en los mercados externos. Pese al esplendor de rentabilidad que generan las transacciones internacionales, el valor que perciben los tamberos de tierra adentro oscila entre $ 0,75 y $ 0,85 por litro.
De todas maneras, el techo es alcanzado solamente en algunos casos puntuales; la caída en la producción nacional, consecuencia de las inundaciones de abril y, la sucesión de fuertes heladas, determino que algunas usinas tuvieran que desembolsar ese importe para hacerse de la materia prima.
El gran desequilibrio se da por las distorsionados aranceles que se aplican a las exportaciones argentinas; en febrero el Ministerio de Economía dictó la Resolución 61/07, norma que establece que se aplicarán retenciones móviles, que se emplean sobre el valor de referencia de u$s 2.100 la tonelada, la perversidad de la metodología conlleva a que con los valores internacionales imperantes, el porcentaje retiene el gobierno ronda el 60%.
Cuando se aplicó la norma implementada por Felisa Miceli, además de buscarse neutralizar los precios al consumidor en el mercado interno, se argumentó que con esos excedentes se crearía un fondo compensador, por el cual se subvencionarían los valores al productor lechero. En el mes de mayo se adicionaron algunas normativas complementarias. De todas maneras comenzaron por cobrar los subsidios aproximadamente unos 5.500 tamberos, algo así como el 40% de los establecimientos dedicados a la actividad.
En el presente mes, el gobierno nacional implantó un mecanismo para extender el pago de compensaciones a industrias lácteas ajustado a las compras de leche cruda efectuadas entre el 1 de mayo y el 30 de junio, Resolución de la ONCCA nº 4771/07.
La pauta establece que la compensación correspondiente a cada industria, se determinará en base al volumen destinado a la elaboración de productos que deberán comercializarse para ser consumidos en el mercado interno. El monto residirá en el 85% de la diferencia entre el precio mensual promedio pagado por litro de leche cruda ó 0,70 $/litro, el que resulte menor; y un valor de 0,51 $/litro.
Las retenciones móviles, constituyen además el más eficaz sistema para destruir las exportaciones, un lujo que no se da ninguna nación del planeta administrada con visión de estadista y, en consecuencia un instrumento igualmente eficiente para disuadir inversiones, en un sector que por dinámica, preponderancia y perspectiva, esta llamado a ser esencial para desarrollo nacional.
Como sucede con la ganadería, hoy muchos tamberos piensan en pasarse a la agricultura, donde obtendrían beneficios superiores con menores esfuerzos, lamentablemente este proceso está en marcha y una prueba elocuente de ello es el descenso del 14%. De no haber una revisión del sistema en el corto plazo, el traspaso hacia la soja u otros cultivos agrícolas se acentuaría en el año próximo. Las consecuencias están a la vista, solamente el gobierno parece no percatarse. Fuente: ns
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