Investigan un probiótico que combate al Toxocara canis
Aunque no se lo vea a simple vista, muchos patios, areneros y plazas de nuestra ciudad están contaminados con el toxocara canis.
Se trata de un parásito que es eliminado a través de la materia fecal de los perros y que afecta, principalmente, a los chicos, que pueden llevárselo a la boca cuando juegan. Un grupo de investigadores de la Facultad Medicina de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que estudia el parásito en ratones comprobó que un probiótico denominado Enterococcus faecalis CECT 7121 interfiere en la evolución del parásito en el intestino del animal.
El hallazgo puede servir para estudios en humanos. La cepa Enterococcus faecalis fue aislada en 2001 de un ensilado de maíz. El trabajo consistió en aplicar el probiótico en un grupo de ratones para ver la evolución del parásito. Se vio que en tres días se redujo la carga parasitaria. Para ello se los comparó con otros ratones a los que no se les administró. “En el grupo tratado con el probiótico tuvimos un promedio de larvas recuperadas en hígado de casi 3 contra 27,75 que encontramos en los otros ratones”, concluyó Paula Chiodo, la científica que investiga los efectos del Enterococcus - licenciada en Biología de la Facultad de Ciencias Naturales.
La joven Chiodo se incorporó a la cátedra de Microbiología y Parasitología de Medicina como becaria de la UNLP. Allí, además de formarse como investigadora, se desempeña como docente y realiza su doctorado. Según explicó la bióloga a Hoy, el toxocara es un parásito intestinal común en los perros. Y la hembra de este parásito produce grandes cantidades de huevos por día que son eliminados por los cachorros contaminando el suelo.
Luego los huevos desarrollan una larva que infecta tanto a otros perros como a humanos. “En las personas la larva que está contenida en el huevo se libera a nivel intestinal, atraviesa la mucosa y se distribuye por distintos órganos, como hígado, pulmón, cerebro y ojos”, indicó Chiodo. La becaria, que tiene como directores de su proyecto de investigación a los Dres. Juan Basualdo y Marta Minvielle mencionó que la cepa Enterococcus faecalis fue aislada en 2001 de un ensilado de maíz por la Dra. Mónica Sparo, que también es parte de la cátedra. El trabajo de Chiodo consistió en aplicar el probiótico en un grupo de ratones para ver la evolución del parásito. Se vio que en tres días se redujo la carga parasitaria. Para ello se los comparó con otros ratones a las que no se les administró. “En el grupo tratado con el probiótico tuvimos un promedio de larvas recuperadas en hígado de casi 3 contra 27,75 que encontramos en los otros ratones”, concluyó.
Fuente:4 12 Diario Hoy
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