Fin, condicionado, del paro en el campo argentino
El paro, se inició dos días después de que el Gobierno estableciera un nuevo sistema de retenciones (impuestos a la exportación) móviles, que cuando fue presentado, suponía un aumento de las retenciones de hasta el 44% para la soja, desde el 35% anterior, y del 39% para el girasol, frente al 32% anterior, así como una bajada de un punto para el maíz, hasta el 24%, y del trigo, al 27%.
Esta medida, que fue el detonante del paro, estuvo precedida por los conflictos que el Gobierno y los productores habían tenido por los precios fijados para la leche y la carne en los meses anteriores, y que no habían sido resueltos con los productores, sino que habían sido impuestos por acuerdos entre el Gobierno y los industriales.
El paro, que en principio se fijó en dos días y que posteriormente se fue ampliando hasta convertirlo en un paro indefinido, tuvo dos elementos determinantes que condicionaron el mismo.
En primer lugar, después de 12 días de paro, la Presidenta de la Nación Sra. Cristina Fernández de Kirchner, hizo una aparición pública manifestándose en contra del paro, defendiendo las retenciones, y acusando a los productores de golpistas y “piqueteros de la abundancia”, que generó una radicalización del conflicto entre los sectores del campo, al tiempo que provocó un apoyo al campo en las ciudades que se manifestó con un “cacerolazo” y concentraciones en las principales capitales del país.
Posteriormente se produjo un nuevo acto de la Presidenta, en el que bajó el tono de las intervenciones e hizo un llamamiento a la negociación, si se levantaban las medidas de fuerza.
Esto dio lugar a una primera suspensión del corte de carreteras y a un primer encuentro entre las organizaciones del campo y el Gobierno que terminó sin acuerdo, teniendo como consecuencia la vuelta al corte de carreteras. Ante esta situación, el Gobierno, de forma unilateral, anunció una serie de medidas, como son el devolver el dinero de las subidas de las retenciones hasta la situación anterior a los productores de menos de 500 toneladas de soja, ayudas del 50% a los fletes de los productores que estuvieran a más de 400 kilómetros del embarque, la creación de una Subsecretaría del Medio Rural para atender los problemas de los pequeños productores y créditos para inversiones, a bajo interés, para los productores de leche y pollos.
El escepticismo en las organizaciones ante la falta de concreción de las medidas no puso fin al paro, y fue la Presidenta, en un acto de adhesión a su postura en la emblemática Plaza de Mayo, donde volvió a pedir el diálogo con las organizaciones.
El otro elemento determinante de la protesta fue la participación en la misma de muchos agricultores autoconvocados y no pertenecientes a ninguna organización, que fueron radicalizando su postura y las de las bases de las organizaciones, superando a los cuadros, lo que hizo que estos se radicalizaran a su vez. Estos agricultores sí tuvieron un protagonismo en los medios y consiguieron un gran apoyo popular.
Así, las cuatro organizaciones respondieron a la solicitud de negociaciones de la Presidenta con una tregua de 30 días, que fue oficializada por las cuatro entidades en uno de los cortes de carreteras donde se focalizaron los medios de comunicación, dada la influencia de un líder local de la Federación Agraria.
Las negociaciones, en las que el Gobierno no incluye el nuevo sistema de retenciones móviles, y sí las medidas anunciadas de manera unilateral por el mismo, son esperadas con urgencia por las organizaciones, que siguen pidiendo una eliminación en las retenciones móviles y una negociación de un conjunto de políticas, a medio y largo plazo, que incluyan no solo las medidas que afectan a los cereales, sino también al sector ganadero, la leche y las economías regionales.
Fuente: Boletín de información internacional agroalimentaria y pesquera Publicado el: Jueves, 10 de abril de 2008
|