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   Brote de Brucelosis

Hugo Páez, diestro criador caprino de El Fraile, cansado ya de recurrir a las entidades que creía protectoras de su actividad económica, apeló a los medios de comunicación buscando que alguien se interese por su situación.
Denunció que su plantel caprino, exclusivo sostén de su familia, sufrió desde la última vacunación una misteriosa enfermedad que en el término de pocos meses le diezmó la majada y que ahora se comprobó que es brucelosis.

El productor relata que en julio de 2007 se presentó en su domicilio "un tal señor Goñi", acompañado de dos vacunadores, y al no explicarle Páez creyó que vacunarían contra la brucelosis, comprobando después en su libreta sanitaria que administraron una dosis antiparasitaria y vitamínica.

El productor relata que los alertó del avanzado estado de preñes de los animales, con una proximidad de un mes para las pariciones, comenzaron sin embargo su tarea argumentando que "no le hace nada".

Páez advirtió que los vacunadores no desinfectaban la jeringa entre animal y animal, descuido que los profesionales consultados señalaron como uno de los posibles orígenes de los males que se le presentarían luego.

Una semana después de aplicada la vacuna, explica Páez, "noté que algo andaba mal porque se les adelantó la parición, largaban las crías muertas o se morían a los pocos minutos de nacer. Aquella primera vez perdí unos 40 cabritos.

Al poco tiempo noté que varias cabras rengueaban, ya sea de una mano o de una pata", relata el afligido productor agregando que el miembro lesionado de los animales mostraba una gran inflamación en medio de la pezuña o encima de ella, inflamación que luego producía una erupción dejando una herida abierta que él curaba con devota paciencia para evitar infecciones.

"También noté que se les inflamaban y endurecían los chuchos (mamas), era impresionante", puntualizó abatido.

Pérdidas

El criador contabiliza que a causa de este problema perdió gran cantidad de crías y el 50 por ciento de los vientres del corral, además de un oneroso monto dinerario en medicamentos para combatir el flagelo, hasta ahora sin éxito por no tener el diagnóstico preciso. Explica que los animales parecen mejorarse un tiempo, pero sin pausa vuelven los síntomas de la extraña enfermedad.

Tan luego el productor caprino concurrió a una radio local para reclamar algún socorro, de parte de entidades como la Sociedad Rural o la Cooperativa Agropecuaria General Ocampo -ambas de completa inacción frente a su situación- recibió la descortés visita del secretario de Producción del Municipio local, Jorge Flores, quien le incriminó el error de hacer pública su demanda, agregando que ordenaría la extracción de muestras de sangre para su análisis y que todo animal que resultare enfermo sería sacrificado.

El sangrado, practicado por el veterinario Rubén Claro a pedido de la Secretaría que conduce Flores, arrojó tras su análisis que 38 animales del corral dieron positivo en el testeo sobre la conocida enfermedad.

El productor no fue sorprendido ya que él mismo y una de sus hijas padece la enfermedad. El caso de Hugo Páez es testigo de una eventual endemia, ya que la zona es prioritariamente caprina. Esta alarma motivó que el secretario Jorge Flores busque, hasta ahora sin éxito, una reunión con el productor para interesar al intendente Alejandro Quintiero sobre la situación.

Denuncia pública

Hugo Páez, criado en adopción desde niño, tuvo que retribuir con faenas diarias en el corral a la familia benefactora, que creyó propia hasta los 12 años de edad. Se hizo un experto criador y se niega a perder su sitial en el selecto grupo de productores que sostienen la fama de excelencia caprina que ostenta nuestro Departamento.

Sufrió la muerte de su esposa hace poco más de un año, quien era personal de maestranza en la escuela de El Fraile, desde allí un intenso peregrinar para lograr que al lugar se lo den a uno de sus hijos.

Tras la denuncia pública de Páez varias entidades se constituyeron en su domicilio, pero hasta ahora ninguna le ha prometido lo que el productor espera: que alguien le restituya el plantel diezmado por la enfermedad.

Intenta que alguien lleve su problema al mas alto nivel ya que el propio gobernador Luis Beder Herrera, con motivo de presentar el Plan de Desarrollo Ganadero 2008-2011, dijo que el Gobierno pagara cada animal enfermo con el fin de acabar con la brucelosis. Mientras tanto, Páez mantiene su familia con un único ingreso de 150 pesos de un Plan Jefe de Hogar y con la única perspectiva de matar el plantel que era su sostén económico.


Fuente: Nueva Rioja
Publicado el: Lunes, 28 de abril de 2008

 
"Brote de Brucelosis"

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