Industria de sanidad animal sufre mismas exigencias que los fármacos humanos
De acuerdo a los datos facilitados por la Federación Internacional de Sanidad Animal (IFAH), que representa a los fabricantes de medicamentos veterinarios, vacunas y otros productos relacionados con la salud animal en todos los países del mundo, en el pasado 2007 el mercado mundial de sanidad y nutrición animal facturó 17.900 millones de dólares, con un crecimiento respecto a 2006 del 11,4 por ciento.
El reparto por zonas geográficas fue el siguiente: América del Norte 6.095 millones de dólares (34,1 por ciento); Iberoamérica 2.080 millones (11,6); Europa 6.485 millones (36,30); Asia 2.740 millones (15,3) y el resto del mundo 500 millones de dólares (2,8).
Los más vendidos son los parasiticidas y las vacunas, y aunque la mayor parte de los ingresos proviene de los productos para animales de abasto, con el vacuno a la cabeza (26,5 por ciento de las ventas), los destinados para animales de compañía representan una porción creciente del negocio (cerca del 42 por ciento del total).
Freno a la expansión
A pesar de la tendencia al aumento de beneficios, la industria de la sanidad animal, sobre todo en Europa, plantea a los legisladores el hecho de que la falta de armonización de exigencias a nivel mundial en relación con los requisitos necesarios para el testaje y aprobación de nuevos productos puede estar frenando su expansión y, en algunos casos, hacer inviable el desarrollo de nuevos fármacos.
Según datos proporcionados por la Federación europea, hacen falta de cinco a once años para sacar un nuevo producto al mercado con un coste de hasta 50 millones de euros. La inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) de las multinacionales del sector en Europa representa en torno al doce por ciento de sus beneficios, en tanto que las empresas más pequeñas dedican un seis por ciento.
Esto indica que se trata de un sector activo y comprometido con la investigación que no ve con buenos ojos la tendencia creciente a igualar las exigencias y regulaciones existentes para los fármacos humanos hacia el sector de la salud animal, sin considerar que las condiciones en que ambos son utilizados son muy diferentes y que existen grandes diferencias entre el volumen de recursos disponibles por la industria farmacéutica humana y la que produce medicamentos animales.
Según datos de la IFAH, el mercado global de fármacos humanos es 40 veces mayor que su equivalente veterinario y se invierte 30 veces mas en investigación en el primer sector que en el segundo; de hecho la empresa líder en farmacología humana emplea más investigadores que el conjunto de las 20 compañías veterinarias líderes.
Por añadidura, el mercado para los productos veterinarios no sólo es mucho menor, sino que es más complejo y fragmentado. Por ejemplo, muchos medicamentos veterinarios son empleados en diferentes especies y los tests deben ser llevados a cabo en cada una de ellas y los productos presentados en una gran diversidad de dosificaciones y formulaciones para cubrir las necesidades individuales de cada una.
Muchos ectoparasiticidas son definidos como productos agrícolas en los EE.UU, por lo que no son regulados por la FDA, sin embargo, esos mismos productos son considerados fármacos por la UE, estando por tanto sujetos al cumplimiento de todos los requisitos de control y testaje que se aplican a los fármacos humanos.
Los antibióticos de uso veterinario deben ser sometidos a pruebas que demuestren que no determinaran el desarrollo de resistencia a los fármacos humanos. La tendencia es más extrema cuando se consideran los productos de alimentación animal. Los tests realizados sobre estos productos no sólo deben confirmar su seguridad, calidad y eficacia, sino también descartar la posibilidad de cualquier impacto ambiental o sobre la salud de los consumidores.
La UE ha impuesto igualmente grandes exigencias a las premezclas medicadas donde se exige pureza microbiológica. Esto implica el mismo tipo de controles para productos que se administran a niños por vía intravenosa que a los que se suministran a cerdos en un comedero.
Ingredientes activos
Además de los controles exigidos a los productos finales, también los ingredientes activos están sujetos a los mismos criterios en la UE.
Esta situación pone en riesgo la disponibilidad de muchos productos que se comercializan en pequeñas cantidades y cuyas ventas no justifican la inversión necesaria para generar dicha información.
Esta situación no es privativa de la UE, sino también de países como Japón, donde no se hacen distinciones entre los tests toxicológicos y farmacológicos y por tanto las empresas de sanidad animal deben realizar ensayos adicionales en animales de laboratorio.
A pesar de que en los últimos diez años se han realizado grandes esfuerzos para armonizar los marcos legislativos, las exigencias impuestas a los medicamentos veterinarios todavía son muy diferentes en los distintos mercados, lo que complica aún más el desarrollo de nuevos productos y puede retrasar significativamente su disponibilidad en algunos países.
Repercusión económica y social
La industria recalca que aunque la inversión en fármacos en una explotación es una cantidad escasa, que representa en promedio un dos por ciento de los costes totales de producción, sus repercusiones económicas y sociales son mucho mayores. Así, por ejemplo, se estima que si no existiesen fármacos veterinarios, harían falta un 25 por ciento más de pollos o un 89 más de vacunos para mantener los niveles actuales de producción.
El sector en España
Según el informe de Veterindustria, el sector de la sanidad y nutrición animal española, ha superado los mil millones de euros en 2007 al alcanzar los 1.011,26 millones de facturación. Un aumento del 10,02 por ciento global y del 7,62 en el mercado nacional, lo que confirma el crecimiento del sector aunque se haya visto afectado por la desaceleración general de la economía española.
De estas cifras, 811,53 millones de euros correspondieron a las ventas en España y 199,73 millones a las exportaciones, lo que supone un aumento de estas últimas del 21 por ciento con respecto al año anterior. Estos datos sitúan a España en el tercer lugar dentro del mercado europeo y séptimo del mundo en cuanto a las ventas, lo que confirma el peso de la industria de sanidad animal en la economía nacional. Por comunidades autónomas, Cataluña lidera el ranking, seguida por Castilla y León y Andalucía. En cuanto a la tipología de productos, los farmacológicos se situaron a la cabeza del mercado tanto en facturación como en crecimiento (369 milliones de euros) seguidos por los nutricionales, los aditivos y las premezclas medicamentosas, los biológicos y por último los destinados a higiene pecuaria.
En el apartado de las especies un año más el porcino junto con el vacuno y los perros y gatos se colocan en cabeza, ya que los tres suman 687,13 millones de euros en cuanto ventas y suponen el 84,67 por ciento del total de todas las especies, en tanto que el segmento de animales de compañía continúa su gran crecimiento.
Fuente: Europa Agraria Publicado el: Miercoles, 02 de julio de 2008
|