Necesidad de políticas preventivas frente a posibles casos de rabia
Fue el propio Instituto de Zoonosis Luis Pasteur el que alertó sobre el episodio, aún cuando con posterioridad algunos estudios realizados habrían puesto en duda que el ejemplar encontrado en la céntrica esquina de Callao y Corrientes estuviera efectivamente infectado. No obstante ello, la sola posibilidad de que aparezca ese mal justifica con creces que se adopten precauciones.
Se informó que el virus de la rabia se encuentra en la saliva y es el factor de transmisión en un animal infectado que, al morder, contagia la enfermedad.
De todos modos, según aseguraron, el murciélago no tuvo contacto con personas ni con mascotas. Al animal se le realizó "el estudio de foco correspondiente que determinó que no tuvo contacto con personas, ni con ninguna mascota del lugar", indicó un comunicado de la cartera sanitaria porteña.
También se reseñó que el virus de la rabia circula en colonias de murciélagos, por lo que se recomendó a la población vacunar preventivamente a los animales de compañía a partir de los tres meses de vida, al año y luego cada doce meses, sin importar la edad.
A su vez, en forma oportuna, la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (CAPROVE) recordó que la rabia es una enfermedad mortal para la que no existe tratamiento, al tiempo que aseguró que la vacunación anual de perros y gatos es la única herramienta efectiva para controlarla. Asimismo, advirtió sobre la baja cobertura de vacunación que existe sobre la cantidad de mascotas que viven en el país.
Según esa entidad, para 2007 el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA) aprobó 1.300.000 dosis de vacuna antirrábica. "Considerando que se estima existen alrededor de 8 millones de perros y 2,5 millones de gatos en el país que deben ser vacunados anualmente para ser protegidas, se refleja la baja cobertura de vacunación que existe en la Argentina", informó.
Cabe destacar que la rabia es una enfermedad mortal producida por un virus que ataca al sistema nervioso central de las personas o animales, al que llega a través de los nervios de la zona de mordedura o contacto.
Si bien se presentan casos similares al de la capital federal, en nuestra región -y aunque la rabia se encuentre controlada- lo que genera mayor inquietud es la proliferación de perros vagabundos desde hace mucho tiempo. Las campañas de vacunación y de castración son esporádicas, según denuncias vecinales.
Ya se ha dicho que la inacción frente a este problema implica, por un lado, inseguridad y riesgo sanitario para las personas en la vía pública. Los perros pueden transmitir enfermedades parasitarias y atacar a chicos o grandes. Pero por otro lado, también es una forma de agresión hacia los animales, que quedan librados a su suerte.
El tema, en definitiva, merece un abordaje serio y, en todo caso, un debate de las distintas posiciones que existen sobre las medidas que deberían adoptarse. Lo que no puede ocurrir es que se siga sin hacer nada.
Fuente: El Dia - Argentina Publicado el: Sábado, 12 de julio de 2008
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