Perros peligrosos... ¿o dueños irresponsables?
Nova aún no ha cumplido los dos meses y ya va al ‘cole’. En clase no estudia, juega con otros perros. Es una escuela diferente y el profesor también es especial. El educador canino marca las pautas al cachorro y a su propietaria. ‘Es importante que Nova se relacione con otros animales desde sus primeras semanas de vida. El educador es más que un servicio de guardería porque también es útil para mi compartir experiencias con otras personas que tienen perros -explica Mónica, la dueña de Nova-. Lo ideal es empezar con estas sesiones lo antes posible porque mientras son pequeños le tienen miedo a todo. No hay que esperar a que surjan los problemas para acudir a un especialista’.
Ese experto puede ser un etólogo o un educador canino. La etología es la parte de la biología que estudia el comportamiento de los animales y un etólogo, por tanto, es un profesional que diagnostica el problema y marca las pautas con terapias de modificación de conducta y/o tratamientos farmacológicos. El educador o adiestrador es quien define las líneas de educación para el perro y su propietario. Son profesionales complementarios, ‘como el del psiquiatra y el psicólogo’; ante un problema de agresividad, por ejemplo, el etólogo se encarga de diagnosticar las causas y establecer las formas corrección mientras que el adiestrador marca las pautas de educación.
Psicología canina
‘El etólogo aplica métodos relacionados con la psicología canina y recurre, si es necesario, a la medicación, mientras que los adiestradores realizamos ejercicios con los perros y le enseñamos a los dueños a ejercer un control sobre el animal -explica Javier Fernández, educador canino-. Lo ideal es combinar el adiestramiento con la psicología para obtener los mejores resultados’.
Pablo Hernández, veterinario y etólogo, se considera un especialista en problemas de conducta animal: ‘Mientras que el educador basa sus técnicas en el aprendizaje, la orden o la obediencia, nuestros sistemas de trabajo están orientados a la correc ción de conductas inapropiadas’.
Los expertos en comportamiento animal aseguran que la agresividad en los perros obedece a un conjunto de factores ambientales, genéticos, fisiológicos, individuales y patológicos. La mayoría de sus consultas vienen precedidas de un episodio violento o de reiterados signos de desobediencia por parte del animal. Aunque existan razas potencialmente peligrosas, la mayoría de los comportamientos agresivos arrancan del aprendi zaje y, como consecuencia, la responsabilidad recae en el propietario. Cualquier raza puede ser agresiva debido a la ignorancia, falta de paciencia y desidia del dueño.
‘A veces tengo muchas dificultades para que el dueño entienda lo que le digo. Es gente que tiene unos hijos muy educados, pero un perro maleducado porque no sabe asumir el liderazgo en casa -explica Javier Fernández-. Es negativo dejar que el perro duerma en la cama de los dueños, permitirle el acceso a todas las estancias de la casa o tenerlo en el regazo siempre que el animal quiera. El perro no puede sentirse libre para hacer lo que desea, tiene que ganárselo todo. Para algunos propietarios es difícil comprender esto; les resulta más fácil ponerle un collar de castigo que marcar distancias con el animal’.
Para Pablo Hernández, autor de ‘Un perro en el diván’ y uno de los etólogos más prestigiosos de España, también es fundamental la implicación del propietario. ‘Para que cambie el perro, es necesario que cambie el dueño. Son demasiados los casos en los que el origen del problema está en el propietario y no en el animal. Muchos acuden a la consulta porque su cachorro le come el sofá y eso, en algunas razas, es lo normal’, explica.
El debate parece insuperable. ¿Existen razas que genéticamente muestran un carácter violento o la personalidad del can dependen del amo y la educación recibida? ‘El perro acaba pareciéndose al dueño’, dicen unos. ‘Siempre han existido unas razas más conflictivas que otras’, replican otros. ‘Un can ataca cuando peligra su supervivencia, algún recurso o su éxito reproductor. Esta conducta agresiva puede darse en animales cariñosos; hay que ser muy estrictos en la educación y acudir a un experto si al retirarle la comida o al despertarle se muestra agresivo’, apuntan desde una posición conciliadora.
Fuente: La Región digital Publicado el: Domingo, 10 de agosto de 2008
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