Toma auge la clonación
Desde el nacimiento de Dolly en 1996, los científicos han conseguido clonar 15 especies distintas, como vacas, caballos, ratones y perros, incluso un mono rhesus y algún animal en peligro de extinción.
Los investigadores de todo el mundo ven en este método asexual de reproducción un medio que le permitiría a la industria ganadera mejorar y preservar especies animales e incluso multiplicarlas, sobre todo, cuando poseen un valor agregado o se encuentran en extinción. Estos proyectos empezaron a tomar más fuerza con la publicación en enero de este año de un informe de la Agencia de Alimentos y Fármacos (FDA, en inglés) de Estados Unidos que determinó que carne y leche provenientes de animales clonados son iguales a las de otros ganados y pueden ser consumidas por los humanos. Con esta decisión de EE. UU. —que cuenta en la actualidad con 570 bovinos clonados—, se sumarán en un corto período de tiempo otros países, donde se consumirá en un futuro carne clonada con regularidad. En tanto, responsables en seguridad alimentaria de la Unión Europea reconsideraron en julio recién pasado que dichos alimentos no ofrecen aún las garantías necesarias para incorporarlas a la cadena alimentaria comunitaria, aunque en enero último habían autorizado su consumo. Clonaciones latinas Pese a esta advertencia, el mapa latinoamericano de clonación de animales comienza a multiplicarse, debido a que existen casos de especies clonadas en Brasil y Argentina —bovinos, equinos y porcinos—. A estos países se les unió hace poco Chile, donde el 31 de julio recién pasado nació el primer bovino clonado, una hembra de nombre Victoria. Además, en junio del 2009 habrá concluido en México —con la intervención de Viagen, el laboratorio que ostenta la patente de la creación de Dolly— el proceso de la clonación de Zalamero, un toro mexicano de raza y de lidia que ha dado vida a más de 25 crías. “Esto será determinante en las nuevas formas de hacer más efectiva y eficiente la producción de carne y leche”, explica José Córdoba, director de Viagen en México. Sin embargo, dicha declaración no ha estado exenta de críticas de organizaciones que consideran que esta medida supone un “empobrecimiento de la biodiversidad”. De hecho, según especialistas, uno de los obstáculos en el desarrollo de la clonación en Latinoamérica es la opinión pública que tiende a rechazar estas técnicas. En la actualidad, en Estados Unidos hay al menos tres empresas comerciales que almacenan el contenido genético de mascotas (perros y gatos). No obstante, los surcoreanos se convirtieron en los pioneros en comercializar mascotas clonadas. La semana recién pasada, nacieron cinco clones de un perro pittbull por los que la estadounidense Bernann McKinney pagó US$50 mil. Todo sea por tener “copias” de su fiel y mejor amigo ya fallecido. El laboratorio encargado del clonaje de Booger anunció que ofrecerá el servicio a clientes acaudalados, con lo que se desata el boom de las clonaciones por el mundo y en diferentes circunstancias. ¿Clones humanos? Las técnicas de Wilmut han mejorado, pero suponen un gasto importante —el porcentaje de viabilidad de los clones creados por estas técnicas es bajísimo— y, por otro lado, han nacido otras tecnologías más prometedoras, que, en vez de centrarse en la clonación completa de un nuevo organismo, dirigiren el crecimiento de células madre para solucionar enfermedades. En la medida en que la clonación no provoque daños en los animales y se haga con fines medicinales, no puede considerarse un proceso no ético. Los expertos creen que en un futuro todavía lejano existirán los clones humanos, cuando la tecnología avance lo suficiente, y que serán aceptados por la sociedad sin problemas, pero hasta llegar a ese punto consideran necesario consensuar un acuerdo legal y ético vinculante por razones completamente válidas.
Fuente: Prensa Libre Publicado el: domingo, 24 de agosto de 2008
|