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Estrategia nutricional para mejorar el rendimiento reproductivo en vacas lecheras

Menos es más


De manera general, siempre se ha creído que antes del parto las vacas necesitan mayor ingestión de energía. Una investigación realizada en la Universidad de Illinois y recogida en la página web de Agri-view desafía esta creencia.

Según un equipo de científicos de esta universidad. “entramos en esta línea de investigación de forma accidental”. Una investigación previa en la que compararon el rendimiento posparto de vacas alimentadas con mayores niveles de energía y vacas que recibieron menores niveles demostró que las segundas tenían mejor rendimiento que las primeras. Intrigado por estos resultados, los investigadores se preguntaron si la dieta podía también estar ligada al rendimiento reproductivo. Utilizando datos de siete experimentos realizados en la Universidad d eIllionois entre 1993 y 2010, construyeron una base de datos de 408 vacas en la que se analizaban datos de dieta preparto y estado fisiológico. Así mismo, tenía en cuenta los días hasta la siguiente gestación (DTP por sus siglas en inglés), parámetro no considerado en estudios previos.

De media, las vacas que recibían dietas con energía controlada (CE) (80 % de la cantidad recomendada) quedaron preñadas alrededor de 10 días antes que las vacas que recibían dietas con elevadas cantidades de energía (HE): un periodo medio de 157 días frente a uno de 167 días.

Con estos resultados, los investigadores aseguraron que “la gente piensa que si das a las vacas la dieta con energía controlada, no quedan preñadas, pero eso no es verdad. De hecho, es más fácil”.

Además, las vacas con dietas CE perdieron menos condición corporal y tuvieron menor incidencia de enfermedades porque comían más.

Según afirman, el menor tiempo necesario para quedar preñadas en vacas que recibieron dietas CE se debe al hecho de que comen más tras el parto que las vacas que reciben la dieta HE. Inmediatamente después del parto, las vacas tienen un balance energético negativo porque no pueden consumir suficiente energía para compensar por el hecho de que están produciendo leche. Este balance energético negativo, que puede medirse a través de los metabolitos sanguíneos, les produce pérdida de peso, lo que les hace perder condición corporal. La presencia de elevados niveles de metabolitos inmediatamente antes del parto o una o dos semanas después del mismo se asocian con desórdenes metabólicos y ciertas enfermedades, lo que puede llevarles a comer menos. Todo esto afecta al rendimiento reproductivo.

Aunque ambos grupos de vacas redujeron el consumo de energía en el momento cercano al parto debido al estrés, la reducción fue aproximadamente del 30 % en las vacas con dietas de elevado contenido energético y del 7 % en las vacas con dietas CE. Además, estas últimas comenzaron a comer inmediatamente después del parto.

Así mismo, los científicos observaron que las vacas con dietas CE mostraron menor variación en la ingestión antes y después del parto, mientras que las vacas con dietas HE comían más de lo que necesitaban antes del parto.

Existen además otros datos de que las dietas CE tienen más beneficios. Pueden ayudar a que la comida permanezca más tiempo en el rumen, lo que es beneficioso para las vacas si están estresadas.

En conclusión, según esta investigación, dándole a las vacas sólo lo que necesitan, su rendimiento será mejor desde el punto de vista tanto metabólico como reproductivo.  Las vacas que recibieron dietas CE durante el periodo cercano al parto tuvieron un menor intervalo entre el parto y la siguiente gestación, lo que puede explicarse por la mayor ingestión de energía neta de lactación durante las cuatro primeras semanas posparto y la menor incidencia de enfermedades en el periparto. La menor pérdida de condición corporal durante las primeras seis semanas posparto y la mayor concentración de glucosa en la tercera semana contribuyeron, probablemente, a mejorar el rendimiento reproductivo

Además, es importante tener en cuenta el coste económico asociado con la mayor incidencia de enfermedades y los periodos más prolongados entre partos. De acuerdo con los resultados de esta investigación, cada día después de 90 días en lactación que la vaca no queda preñada representa un coste de 2-3 dólares.

 *F.C. Cardoso, S.J. LeBlanc, M.R. Murphy, and J.K. Drackley.Prepartum Dietary Energy and Reproduction.  Journal of Dairy Science 2013; 96 (9): 5859-5871. 

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