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Los contaminantes en la producción de alimentos de origen animal

Este fue el tema central de una de las mesas que se desarrollaron en el III Congreso de Alimentación Animal 


Los contaminantes en la producción de alimentos de origen animal coparon gran parte del programa de la mañana del día 4, que comenzó con una exposición de Alberto Gimeno (consultor técnico en micotoxinas y micotoxicología alimentaria) sobre residuos de aflatoxinas M1 en leche y su impacto en la salud humana. Gimeno repasó en su exposición la legislación europea y estadounidense respecto a esta aflatoxina y subrayó sus diferencias en cuanto a concentraciones máximas permitidas, que en Europa es mucho más restrictiva porque se aplica el principio ALARA. Gimeno concluyó que se debe continuar manteniendo el nivel de riesgo lo más bajo posible fijado por la UE: nivel máximo de 0,05 ppb de AFM1 en la leche y de 0,025 ppb en los alimentos lácteos para lactantes.

A continuación, Alfredo Corujo (Grupo Nutreco) habló sobre el control de Campylobacter jejuni en avicultura de carne a través de la cadena alimentaria. En su exposición repasó la situación actual en la UE respecto a esta bacteria e hizo hincapié en que, según la EFSA, Campylobacter es el patógeno de más importancia causante de gastroenteritis en humanos en Europa desde 2005, y que la carne de pollo es el vehículo de estas toxiinfecciones porque las aves son el reservorio más importante de la bacteria. Centró su charla en las intervenciones que se deben llevar a cabo en la granja para el control del patógeno. Entre ellas señaló como especialmente relevantes los programas de bioseguridad, el tratamiento de la cama y el agua de bebida, el desarrollo de vacunas, la aplicación de bacteriófagos, el uso de aditivos que activen la microflora intestinal  (entre los que destacó los extractos vegetales -aceites esenciales-, que presentan grupos hidroxilo que desestabilizan la membrana de la bacteria y la hacen más permeable) y citó el clareo como un posible efecto de riesgo. Para finalizar recalcó que es muy importante la validación de las medidas implementadas.

Edgar García, (Universidad Autónoma de Barcelona), en sustitución de Pedro Rubio Nistal de la Universidad de León, habló del impacto del uso de medicamentos en la aparición de resistencias bacterianas. Según García, España es uno de los países europeos que más antibióticos usan, pero, en estos momentos, es prioritario trabajar en reducir su uso, ya que somos grandes productores y exportadores, y seguir el ejemplo de los Países Bajos o Dinamarca, que siendo unos grandes consumidores han conseguido reducir mucho y muy rápido su uso.  “La manera de conseguirlo es mediante la educación de los ganaderos y los veterinarios, la mejora del manejo y de las instalaciones y el desarrollo de alternativas (basándose en la genética y las vacunas)”, apuntó García.

La presentación de los resultados de la aplicación de la nueva normativa sobre el control de dioxinas corrió a cargo de Esther Rubio (comisión técnica de la Asociación nacional de empresas para el fomento de las oleaginosas y su extracción –AFOEX- y responsable de seguridad alimentaria de Cargill). Recordó los requerimientos de la normativa (Reglamento 225/2012) que recoge que los explotadores de empresas de pienso que comercialicen grasas, aceites o sus productos derivados para su uso en pienso deben analizar estas materias primas según el Reglamento 152/2009 de métodos oficiales, y que los laboratorios deben comunicar a las autoridades los resultados si son superiores a los permitidos. Hizo hincapié en que los resultados analíticos del sector son correctos,  que los productos se encuentran dentro  del límite legal y que las analíticas que se han efectuado son más que en años anteriores. Para terminar puso de manifiesto la preocupación del sector respecto a las acciones futuras. El reglamento entró en vigor de 16 de septiembre de 2013 y el 16 de marzo de 2014 se revisarán los requisitos de los análisis para valorar la eficacia de la medida. Para terminar, Rubio trasladó las inquietudes del sector sobre el futuro: si los resultados obtenidos se tendrán en cuenta, si las medidas irán dirigidas a los productos con mayor riesgo, si se aplican con uniformidad en toda la UE y si se ha mejorado la seguridad alimentaria con esta medida en los 18 meses que han trascurrido.

La última ponente de la mesa, Patricia Pertejo explicó el sistema de alerta rápida para alimentos y piensos (RASFF), que  se configura como una red de comunicaciones a la que no sólo pertenecen los 28 países comunitarios y a la Comisión Europa, sino en el que participan otros países europeos como Suiza, Liechtenstein, Noruega e Islandia. Las notificaciones que se hacen en el RASFF pueden ser de distintos tipos: alertas, informaciones, rechazos en frontera y news. Afirmó que en España durante el año 2013, el 59 % de las notificaciones habían sido informaciones. Respecto al peligro notificado, un 44% de las notificaciones fueron debidas a sustancias indeseables, en su mayoría debidas a aflatoxina B1 (35 %). Casi la mitad de las notificaciones (46 %) han procedido de las propias comunidades autónomas y en el caso de sustancias indeseables, en el 65 % de los casos el alimento procedía de España.

*Puedes ver todas las fotos del reportaje en esta galería de Facebook. El reportaje completo se publicará en Albéitar n. 172, correspondiente a enero-febrero de 2013.

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