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Los biólogos utilizan el olfato de los perros para detectar vida salvaje


No será ninguna sorpresa para los propietarios de perros afirmar que sus animales tienen un instinto para olfatear los excrementos de otros animales. Pues bien, según aparece en sciencedaily, los biólogos de la Universidad de California, Berkeley, han utilizado perros para detectar los excremento de otros animales y llevar a cabo estudios más precisos de la vida silvestre. "Los perros que detectan vida silvestre se han utilizado sobre todo en los aeropuertos para detectar contrabando, incluyendo especies en peligro de extinción y productos de vida silvestre, pero en los últimos años, ha aumentado el interés en el uso de perros para ayudar a los científicos a rastrear objetivos biológicos en ambientes naturales," dijo Sarah Reed, autora principal de un documento que se publica en la edición de enero de Journal of Wildlife Management. "Trabajar con perros puede mejorar enormemente nuestra capacidad para detectar especies raras y nos puede ayudar a entender cómo estas especies están respondiendo a los cambios ambientales a gran escala, como la pérdida y fragmentación del hábitat". Reed llevó a cabo la investigación en la UC de Berkeley y trabajó con el coautor del estudio, Aimee Hurtado, cofundador y director asociado del Working Dogs for Conservation, una organización sin ánimo de lucro con sede en Montana, que promueve la formación y el uso de perros como una herramienta no invasiva para el estudio y gestión de vida silvestre.
"Una vez que la capacidad de extraer y analizar el ADN mejoró, los investigadores reconocieron el valor de los excrementos como una forma no invasiva de seguimiento de la ubicación y del tamaño de la población de especies clave", dijo Hurtado. "Con los excrementos, se puede confirmar la identificación de especies e incluso de individuos, así como analizar los niveles hormonales y la dieta. Es una base de datos muy valiosa. Así que sólo era cuestión de encontrar la manera de realizar un mejor seguimiento de los excrementos y la idea de los perros apareció de forma natural." Pero al igual que con otras herramientas y técnicas utilizadas en ciencia, los investigadores querían calibrar el uso de perros en los sondeos de la vida silvestre. "Queríamos grabar lo lejos que los perros pueden detectar el excremento y determinar cómo esto se ve influido por factores medioambientales, tales como la dirección del viento, humedad y temperatura", afirmó Reed. "Una de las cosas que estamos tratando de hacer es ayudar a diseñar pruebas y crear indicadores que podrían utilizarse para evaluar a los perros como parte de un programa de certificación."

Resultados del estudio
Para este estudio, se seleccionaron dos perros entre más de 600 candidatos. Una hembra Labrador Retriever fue entrenada para detectar el excremento de pumas (Puma concolor), gato montés (Lynx rufus) y gatos domésticos, y un macho Pit Bull Terrier para el del zorro rojo (Vulpes vulpes), zorro gris (Urocyon cinereoargenteus) y el zorro kit (Vulpes macrotis). Cuando los perros ubicaban correctamente el excremento de una especie, se les recompensaba con una sesión de juego. Los investigadores obtuvieron las muestras de excrementos de los parques zoológicos y centros de rehabilitación de los animales de California. Para cada especie, los investigadores recolectaron excrementos de varios individuos alimentados con diferentres dietas. De este modo se aseguraban que los perros se guiaban por el olor de la especie más que por lo que comían.

Los dos perros fueron capaces de detectar muestras colocadas a 10 metros al menos el 75% de las veces. Incluso a una distancia de 25 metros , los perros fueron capaces de detectar los excrementos entre el 30-40%. Por contra, los investigadores calcularon que los seres humanos en el mismo entorno se limita a las búsquedas visuales y sólo logran ver a 1-1,5 m de distancia. El viento no tuvo un efecto significativo sobre las tasas de detección, posiblemente porque a los perros se les dio la libertad de buscar el olor en múltiples direcciones. De los factores ambientales estudiados, la precipitación tuvo la mayor influencia sobre las tasas de detección. Durante la temporada de lluvias de invierno (noviembre-abril), los perros tenían menos probabilidades de detectar los excrementos cuanto más tiempo permanecieran éstos bajo la lluvia. Durante la estación seca (mayo-octubre), el excremento se acumulaba en el tiempo y los perros lo detectaban en mayores cantidades.

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