Un equipo de investigadores de la Universidad de Toulouse y Merial ha estudiado* la capacidad de la pulga del gato (Ctenocephalides felis) para transmitirse entres sus hospedadores aprovechando su comportamiento social: los gatos suelen mantener contacto de forma habitual con otros gatos que vivan en las cercanías, aparte del contacto que se produce durante los apareamientos.
El estudio de campo constó de dos experimentos. En el primero de ellos, seis gatos fueron infestados cada uno con 100 pulgas e inmediatamente se les puso en contacto con otros seis gatos libres de pulgas durante 24 h. Después de la eliminación de todas las pulgas se repitió el estudio y el contacto entre gatos se mantuvo durante 48 h. El número total de pulgas recuperadas de las 600 depositadas en los seis gatos donantes después de cada infestación fue de 499 y 486 a las 24 horas y las 48 horas, respectivamente. Tras una hora de iniciarse el contacto, se encontraron cinco pulgas en los gatos receptores: tres tenían una pulga y otro tenía dos. El número de pulgas recuperadas en los gatos receptores aumentó hacia el final del estudio. A las 24 h, el 20 % de las pulgas se encontraron en los gatos receptores, y a las 48 h, el 23 %.
En un segundo experimento, los seis gatos donantes se mantuvieron aislados durante 48 h y al cabo de ese tiempo se pusieron en contacto con seis gatos libres de pulgas. Cuando se recuperaron los parásitos, en los gatos receptores se encontraron 15 pulgas, lo que representaba el 3,8 % de todas las pulgas recuperadas (n = 403), bastantes menos que en el primer experimento. Las recogidas en los gatos receptores comprendían 10 machos y 5 hembras, y 4 de las 5 hembras contenían huevos; las recogidas en los gatos donantes comprendieron 153 machos y 235 hembras, todas se habían alimentado y todas las hembras contenían huevos. En este caso los autores estiman que el número de pulgas recuperado en los donantes bajó tanto respecto al primer experimento porque los gatos son capaces de ingerir diariamente más del 17 % de las pulgas que los infestan mediante el acicalado.
El primer experimento demostró lo rápidamente que las pulgas pueden empezar a diseminarse entre sus hospedadores felinos, aprovechando el comportamiento social de estos. El segundo evidenció que las pulgas adultas y grávidas son menos tendentes a cambiar de hospedador que las inmaduras, aunque en ambos casos quedó patente la gran capacidad de difusión que tiene C. felis si no se utiliza ningún medio para controlarla.
*Franc M, Bouhsira E, Beugnet F. Direct transmission of the cat flea (Ctenocephalides felis) between cats exhibiting social behaviour. Parasite. 2013;20:49.