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Gonzalo Moreno del Val: "No se puede entender la mejora en los niveles de esperanza de vida sin la aportación de la profesión veterinaria"


Gonzalo Moreno del Val es el presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante. Es licenciado en Veterinaria por la Universidad Cardenal Herrera CEU y responsable del Servicio de Criopreservación y Transgénesis en el Instituto de Neurociencias de Alicante, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Miguel Hernández (UMH). 

¿Cuál considera que es el papel del veterinario en la sociedad? ¿Conocen bien ese papel los ciudadanos?

Nuestra profesión abarca campos de actividad muy diversos. Sin embargo, lo más conocido para la población en general es el trabajo que desarrollamos con los animales de producción y en el ámbito de los animales de compañía. Por desgracia, incluso dentro de estas áreas más conocidas, la idea que se tiene de nuestro trabajo es banal y se encuentra muy alejada de la realidad. Son muy pocos los que entienden que la actuación de los veterinarios repercute beneficiosamente en la salud de todos.

¿Qué importancia cree que tiene el veterinario en temas como la seguridad alimentaria y la salud pública?

Precisamente fue un veterinario, Juan Morcillo y Olalla, quien creó los servicios de inspección de carnes en España, y fue además el primero en el mundo en establecer las bases científicas de la inspección de los alimentos de origen animal. Los veterinarios garantizan la seguridad de los alimentos desde el siglo XIX, y lo hacen tanto desde los servicios de inspección oficial como con su trabajo en la industria agroalimentaria o en producción animal. No hay alimentos seguros sin animales sanos.

La aportación de los veterinarios a la salud pública no puede limitarse a la seguridad alimentaria. El trabajo de los veterinarios de animales de compañía se centra también en permitir una convivencia más segura evitando la aparición de zoonosis, y esto resulta especialmente relevante en un momento en el que prácticamente en el 50 % de los hogares españoles habita una mascota. Y por supuesto, no podemos olvidarnos de trabajos más minoritarios pero importantes, como el que realizamos los veterinarios en el ámbito de la investigación, contribuyendo al progreso de la investigación biomédica.

En definitiva, no es posible entender la mejora en los niveles de esperanza de vida de la población de nuestro país sin tener en cuenta la aportación de la profesión veterinaria.

¿Cómo ve el nivel formativo en Veterinaria en nuestro país? ¿Cree que hay muchas facultades?

Creo que en este ámbito es necesario realizar una reflexión “a la italiana”, donde solo persistan las facultades que ofrezcan un nivel formativo de calidad acreditado y donde exista una oferta de plazas ajustada a la realidad profesional española. El exceso de titulados es uno de los grandes problemas de la veterinaria en nuestro país.

Por otro lado, los colegios profesionales y las universidades deberíamos coordinarnos y colaborar de forma más activa. Deberíamos trabajar juntos en cuestiones clave, como por ejemplo: ¿cómo formamos a los veterinarios en los nuevos nichos de trabajo que están surgiendo? O lo que es casi lo mismo: ¿cómo evitamos el intrusismo en actividades emergentes como la fisioterapia, el bienestar animal, la medicina comparativa o la acuicultura? Estamos abocados a entendernos porque es obvio también que debemos complementar la actual formación con nociones de gestión empresarial. Trabajar juntos podría contribuir a posibilitar una competencia más sana y a prestigiar los actos clínicos y a nuestros profesionales, a evitar el abandono progresivo del trabajo en producción animal o en seguridad alimentaria, a desarrollar estudios científicos que fundamenten nuestros argumentos frente a las distintas administraciones, a la consecución de especialidades VIR, y un largo etcétera. 

En Alicante ya tenemos un proyecto con la Facultad de Murcia con el que poner en valor la labor sanitaria de los clínicos de animales de compañía, y estamos intentando lanzar otro de oncología comparativa.

¿Cuáles cree que son los retos de la profesión en el futuro, a corto y a largo plazo?

Necesitamos el pleno reconocimiento como profesionales sanitarios y eso pasa por evidenciar ante la sociedad y nuestros mandatarios la importancia de nuestro trabajo en todos sus ámbitos. Eso sí, pienso que en ocasiones hemos podido errar el enfoque a la hora de resolver nuestros problemas; somos una profesión científico-técnica y debemos encontrar la solución desde esa perspectiva. Los veterinarios podemos hacer política, pero sin olvidarnos nunca de apelar a la razón de la ciencia.

Es importante también que aprendamos a apoyarnos y a buscar la colaboración de otros sanitarios. Esta es la base del concepto One Health, que supone, si lo sabemos aprovechar, una de nuestras grandes oportunidades de futuro. Los médicos, por ejemplo, son profesionales con los que tenemos muchas cosas en común y pocas cuestiones con las que poder enfrentarnos. 

Por otro lado, debemos renovarnos y adaptarnos a las nuevas realidades, liderando el trabajo que nuestra sociedad demanda en el bienestar animal, viendo la digitalización como una oportunidad y no como un problema y mejorando nuestra capacidad de comunicación. Todo ello sin descuidar aquello que históricamente nos ha dado tanto como profesión, la seguridad alimentaria. Hay otras profesiones acechando, y es cada vez más perceptible la preocupación por la falta de interés en este ámbito de los nuevos alumnos de Veterinaria.

¿Cómo ve la situación de la Veterinaria y los veterinarios en su provincia y comunidad autónoma? ¿Qué destacaría como más positivo y negativo?  

Los veterinarios de Alicante somos un colectivo numeroso y muy activo, y ya casi llegamos a los 1.000 colegiados. Tenemos la suerte de contar en casi todos los ámbitos con profesionales de reconocido prestigio y tenemos un sector clínico muy potente, con una amplia red de centros.

Disfrutamos de una buena relación con otros colectivos sanitarios y eso nos ha permitido frenar la implantación de tres facultades de Veterinaria en los últimos años (también querían abrir otras tantas de Medicina, Odontología, etc.), luchar conjuntamente frente a un proyecto de decreto que discriminaba a los funcionarios de salud pública, o a organizar recientemente la Semana de la Salud de las Profesiones Sanitarias. En ella hemos podido mostrar a la población y a los responsables políticos el carácter sanitario de nuestra profesión con varias jornadas multidisciplinares, difundiendo nuestro trabajo en seguridad alimentaria o mostrando a los epidemiólogos de humana la importancia de la actividad sanitaria de nuestros clínicos al notificar zoonosis en la Red de Vigilancia Epizootiológica que se ha constituido en la Comunidad Valenciana.

"No se puede entender la mejora en los niveles de esperanza de vida sin tener en cuenta la aportación de la profesión veterinaria"

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