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Por qué la creación de nuevas facultades de Veterinaria pone en riesgo la calidad docente


“Los proyectos de creación de centros privados en Alicante (UCAM), Madrid (Universidad Europea de Madrid) y más recientemente, la insensata propuesta de algunas formaciones políticas, en plena campaña electoral, de creación de otro centro público en la Universidad de Cantabria, para su campus de Torrelavega, han puesto en pie de guerra a la profesión veterinaria, que llevará hasta las últimas consecuencias las movilizaciones en defensa de una Veterinaria digna y de calidad”.

Quien así habla es el Sindicato de Veterinarios de León, SIVELE-USCAL, que se ha sumado a las numerosas voces del sector veterinario que rechazan la posible apertura de una nueva facultad de Veterinaria.

“Nos oponemos frontalmente a aumentar la precariedad laboral existente en el colectivo sanitario que, según los datos del INE en la Encuesta de Coste Laboral para el primer trimestre de 2019, está peor pagado, situándose su salario al nivel de los empleados de jardinería, servicios en edificios o en comidas y bebidas, dicho esto con el mayor de los respetos hacia estos profesionales. Según esta encuesta, el coste laboral de los servicios veterinarios se sitúa en 18,92 euros/hora, muy por debajo de la media nacional; y lo peor, en unas condiciones laborales cargadas de responsabilidad, peligro, estrés y sobrecarga emocional derivada de la profunda vocación por el cuidado de los animales y la salud de las personas”, dicen.

El sindicato de veterinarios recuerda los siguientes datos para reforzar su posición: “Según el último informe del INE de 2018, en España hay 33.207 veterinarios, de los cuales 16.436 son mujeres y 16.771 son hombres. De ellos, en cálculos de las principales asociaciones profesionales, una tercera parte no puede vivir de la profesión, o si lo hace, sus condiciones laborales les impide un desarrollo vital con la dignidad que se requiere. Y ello, por una sola causa: el exceso de facultades de Veterinaria, que supone un número de egresados anuales que supera con mucho todos los ratios y referencias de necesidades del ejercicio profesional. Mientras que Francia (66,99 millones de habitantes) cuenta con cuatro facultades, Alemania (82,88 millones de habitantes) con cinco, o el Reino Unido (66,27 millones de habitantes) con seis, en España (45,76 millones de habitantes) tenemos actualmente 13 facultades a pleno rendimiento. Solo Italia (59,98 millones de habitantes) vive una situación similar, y ya está poniendo límites a su desmán. Para ello, ha determinado por ley un número máximo de licenciados anuales y se ha planteado, con el horizonte 2019, el cierre de aquellos centros que no cumplan unos estándares mínimos de calidad”.

Estándares de calidad

La profesión de veterinario está regulada por una Directiva Europea que permite la libre circulación de los profesionales en Europa, y que establece los contenidos de los planes de estudio y las competencias que han de adquirir los estudiantes, que son generalistas, sin especialidades. Asimismo, el Parlamento Europeo creó la European Association of Establishments for Veterinary Education (EAEVE) que juntamente con la Federation of Veterinarians of Europe (FVE), tienen la finalidad de asegurar la armonización de los estándares mínimos de formación en los estudios de Veterinaria en toda la UE. Por ello, la EAEVE ha establecido un sistema de homologación y acreditación de las facultades, actualmente de carácter voluntario, muy exigente y costoso, pero que asegura una formación con unos mínimos de calidad comparables entre todas las facultades de Veterinaria de los estados miembros de la UE. En este momento, recuerda el sindicato de veterinarios de León, nueve de las 13 facultades españolas están evaluadas positivamente.

Sin embargo, SIVELE-USCAL advierte de que el enorme esfuerzo llevado a cabo por la Facultad de Veterinaria de León en los últimos tiempos para disponer de la acreditación europea, se puede venir abajo con la apertura de nuevos centros docentes, y de que la reducción de las partidas económicas impedirá mantener los estándares de calidad exigidos por la EAEVE.

“Teniendo en cuenta que los ingresos por las matrículas, que además este año han reducido sus tasas en Castilla y León un 20 % con respecto al curso pasado, solo cubren un escaso 10-15 % del coste de la formación de un alumno de Veterinaria, que se puede cifrar en una media de 14.000 € anuales, es fácil aventurar el futuro de facultades como la de León, en comunidades autónomas con recursos tan limitados, y con una sangría permanente humana e industrial”, afirman.

Sobredimensionamiento de estudiantes de Veterinaria

El sobredimensionamiento de estudiantes de Veterinaria en España había puesto en marcha mecanismos reductores, de manera que la facultad de Veterinaria de León había adquirido el compromiso de disminuir el número de ingresos en el primer curso a 100 alumnos, lo que permitiría que en el total de facultades de España se incorporaran únicamente 1.638 alumnos (1.098 públicas, 540 privadas), lo cual contribuiría en gran medida a mejorar el exceso de más de 900 plazas en función de las necesidades reales que el mercado necesita, explican desde SIVELE-USCAL.

Por ello, la creación de nuevas facultades, con el consiguiente aumento en el número de egresados anuales, supondrá, además del aumento de la precariedad en la profesión, la insostenibilidad de la calidad en la docencia en la facultad de Veterinaria de León. En este punto conviene recordar que en la UE solo hay centros privados en España, Portugal y Reino Unido.

Por todo lo expuesto, desde el Sindicato de Veterinarios de León (SIVELE-USCAL) trasladan las siguientes exigencias a las autoridades locales y regionales:

  • 1. Que insten al Ministerio de Educación y Formación Profesional, que dirige en la actualidad la ministra M.ª. Isabel Celaá Diéguez, a que ponga un numerus clausus de acceso a los estudios de Veterinaria en el conjunto del reino de España, evitando la creación de nuevas Facultades, tanto públicas como privadas, y fortaleciendo las infraestructuras y dotación humana de las existentes, para mejorar tanto su labor docente como la investigadora.
  • 2. La elaboración de planes de estudio participados por toda la comunidad veterinaria, que permitan su ágil adaptación a la realidad cambiante del ejercicio profesional. Como señalaba en una reciente nota de prensa la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (FESVET) y que nosotros compartimos: un aumento del número de créditos del grado de Veterinaria parece a todas luces necesario, y todo ello sin olvidar la necesaria especialización de postgrado, que incluya, además de las especialidades clínicas, en producciones ganaderas, etc., la especialidad propia de "Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria” bajo los criterios y el mecanismo de la formación especializada en Ciencias de la Salud, otra asignatura pendiente de la profesión Veterinaria.
  • 3. Un soporte económico y educativo específico y permanente del Sistema Nacional de Salud, como es el caso de otros Grados en Ciencias de la Salud, como el de Medicina, Enfermería o Fisioterapia.
  • 4. Un incondicional apoyo a la mejora de la imagen social y el prestigio de la profesión veterinaria, que como profesión sanitaria reconocida en la Ley 44/2003, de ordenación de las profesiones sanitarias, tiene la trascendente misión del control de la higiene y de la tecnología en la producción y elaboración de alimentos de origen animal, así como la prevención y lucha contra las enfermedades animales, particularmente las zoonosis, y el desarrollo de las técnicas necesarias para evitar los riesgos que en el hombre pueden producir la vida animal y sus enfermedades.

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