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El ministerio y los veterinarios coinciden: hay que mejorar el sistema de seguridad alimentaria


La ministra de Sanidad María Luisa Carcedo (en el centro de la imagen) compareció ayer en en la Comisión de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Congreso.La ministra de Sanidad María Luisa Carcedo (en el centro de la imagen) compareció ayer en en la Comisión de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Congreso.

La ministra de sanidad en funciones María Luisa Carcedo compareció ayer en la Comisión de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Congreso para hacer una valoración de la crisis provocada por el brote de listeriosis originado en Andalucía.

Carcedo repasó las actuaciones que se habían llevado a cabo por parte de las distintas administraciones responsables para controlar el brote de la enfermedad, y señaló que la red nacional de alertas “ha estado vigilante y ha trabajado para la adecuada asistencia a los afectados y para eliminar los riesgos asociados al brote". No obstante, precisó también: "La red de alertas ha funcionado pero debemos analizar cualquier posibilidad de mejorarla".

La ministra añadió que "hay aspectos de la Ley General de Salud Pública que están pendientes de desarrollo" y explicó que desde hace meses su ministerio trabaja en un nuevo decreto de vigilancia en salud pública para que se incremente la calidad de las notificaciones de las enfermedades de declaración obligatoria, como la listeria, y se agilice la intervención de las administraciones sanitarias, entre otras medidas.

"El Ministerio va a proponer una revisión del sistema y del protocolo de la listeria" en el marco de la Ponencia de Vigilancia de la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, del que forman parte las comunidades autónomas.

Necesidad de más mejoras

Desde el ámbito veterinario coinciden en reclamar mejoras en los protocolos de sanidad alimentaria. Ayer mismo, el Colegio Oficial de Veterinarios de Tenerife recordaba en un comunicado que “se necesitan refuerzos y una mayor integración”, pese a que “España es bien conocida a nivel mundial por tener uno de los sistemas de trazabilidad de la cadena alimentaria más desarrollados y seguros, un modelo que sirve de referencia para otros países, pero siempre podemos mejorarlo y aplicarlo de manera más efectiva”. Respecto al papel de las administraciones en el control alimentario, para el colegio tinerfeño “es deseable el desarrollo de nuevas legislaciones que atribuyan capacidades adecuadas a los controles veterinarios y una mayor dotación de recursos destinados a la prevención”.

La faceta desconocida del veterinario

“En general, la sociedad identifica fácilmente a los veterinarios como médicos de animales y desconoce esta otra faceta de la profesión, esencial para nuestra salud: el papel de los veterinarios como asesores, consultores y auditores es fundamental en los sistemas de producción y gestión en las propias empresas, porque juegan un papel clave, no sólo desde el punto de vista de la salubridad y calidad de los productos, sino también desde el punto de vista de la rentabilidad económica ya que la pérdida de confianza por parte de los consumidores tras accidentes como el que nos ocupa es muy difícil de recuperar”, señalan desde el Colegio de Veterinarios de Tenerife.

Actualmente, el aumento de los controles y inspecciones a distintos hacen que la seguridad alimentaria sea mucho mayor. “Pero el modelo actual debe de potenciarse persiguiendo una mayor calidad sobre todo en la prevención”, precisa el colegio. “Tanto en España como en otros muchos países, se precisa la integración de más veterinarios en el sistema sanitario con un doble objetivo: intensificar el control oficial e incrementar el asesoramiento a la empresa privada. El control debe incluir a productores, transformadores, distribuidores y restauradores a lo largo de toda la cadena alimentaria y tendrá que las materias primas, la fabricación, la distribución y la manipulación”.

Otro pilar fundamental de la actividad veterinaria es el control ejercido por parte de la administración pública competente a través de los programas de vigilancia e inspección. “Las inspecciones alimentarias son imprescindibles, pero para que puedan llevarse a cabo de manera exhaustiva y podamos estar seguros de que las cadenas alimentarias y de transformación cumplen todas las normas de seguridad es necesario contar con equipos de inspectores sanitarios acordes en número a los controles demandados, algo que en muchas comunidades autónomas, incluida Canarias, dista mucho de estar al nivel de las necesidades que demandan los consumidores”, denuncia el Colegio de Veterinarios de Tenerife.

"Es imprescindible también reducir la sobrecarga de trabajo a la que los veterinarios de estos servicios están lamentablemente acostumbrados, así como los riesgos que se asumen si no se puede optimizar la distribución de los controles sanitarios precisos", añaden. "Es un hecho que la Comisión Europea ha comenzado a presionar a España en los últimos años por la alta temporalidad de su empleo público. En algunos casos sus advertencias han llevado a la administración a convocar nuevas plazas, si bien los exámenes requieren tiempo de preparación, incluso para los profesionales que se dedican al sector o han cubierto durante años plazas en interinidad".

Falta de personal en los Servicios Veterinarios Oficiales

El Colegio de Veterinarios de Córdoba también ha querido poner en valor el trabajo de los veterinarios en asuntos de seguridad alimentaria, recordando que “los veterinarios nos encargamos del control de la cadena alimentaria, desde la granja hasta la mesa”. A raíz del brote de listeriosis de Andalucía, “podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en Andalucía mantenemos uno de los sistemas de seguridad alimentaria más efectivos y garantes de todo el mundo. Este control se fundamenta en la gestión sanitaria de la producción primaria y en la higiene en la elaboración de los alimentos”.

Según el colegio cordobés, el brote de listeriosis declarado en Andalucía se ha dado como consecuencia de “dos desgraciados fallos”:

  • El principal, es la falta de un adecuado sistema de autocontrol de la empresa.
  • Por otro lado, la insuficiente inspección de los Servicios Veterinarios Oficiales del Ayuntamiento de Sevilla por falta de personal. Sevilla es un municipio exceptuado y, por tanto, es el competente en el control oficial de sus industrias alimentarias. La ratio “veterinario oficial/100 mil habitantes” es de 1,8 en Sevilla frente a los 8 que hay en sus zonas limítrofes (Distrito Sanitario Aljarafe) que dependen del Servicio Andaluz de Salud.

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