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“Hay muchas personas que no saben que su salud depende tanto del trabajo de los veterinarios”


Armando Solís presidente del colegio; Pablo Fernández, consejero de Salud; y Enrique Valverde, tesorero del colegio; durante su reunión oficial (imagen: Colegio de Asturias).Armando Solís presidente del colegio; Pablo Fernández, consejero de Salud; y Enrique Valverde, tesorero del colegio; durante su reunión oficial (imagen: Colegio de Asturias).

El Colegio de Asturias trabaja activamente para dar voz a los veterinarios ante Administración y opinión pública. Sus reuniones regulares tienen como objetivo dar a conocer el trabajo del colectivo y sus reivindicaciones, además de hacer ver a las instituciones que la Veterinaria es esencial para animales y seres humanos. Así, por ejemplo, Armando Solís, presidente de la entidad, se ha entrevistado con el nuevo consejero de Salud del Principado de Asturias, Pablo Fernández; con la alcaldesa de Gijón, Ana González; o con el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda. Entre tanta vorágine informativa, Solís ha tenido tiempo para atender la llamada de Portal Veterinaria y ofrecer unas breves pinceladas sobre la labor de los veterinarios.

Su agenda es intensa. ¿Cuál es el objetivo principal de esta ronda de contactos?

Mantenemos encuentros con regularidad porque nos gusta colaborar con todas las administraciones, y más cuando se producen relevos en las instituciones, como ha sido el caso en la Consejería de Salud, o cambios en cualquier organismo. Queremos que los profesionales implicados conozcan de primera mano nuestro trabajo y reivindicaciones, así como ponerles al día de todas las cuestiones de interés.

Así ponen voz a los veterinarios, una asignatura históricamente pendiente…

Nos reunimos por cuestiones técnicas y operativas, pero también es verdad que es una manera muy buena de hacer ver a la Administración que el veterinario está siempre ahí y que nos debe tener en cuenta, y además sirven para que la sociedad también sepa que velamos por ella. Es la manera de explicar la imprescindible labor del veterinario en la sociedad.

¿Cree que falta comunicación con la sociedad en general?

Puede ser. En la reunión con rector de la Universidad de Oviedo, por ejemplo, le tuve que detallar aspectos relacionados con los veterinarios que desconocía. Me agradeció que le pusiera al día. Los veterinarios somos imprescindibles porque cuidamos a los animales y a las personas. En este punto estamos trabando ahora mismo bajo el paraguas de Una Salud.

Y es que el veterinario es mucho más que aquel que cuida de las mascotas.

Quizá los veterinarios de animales de compañía somos muy conocidos porque es una labor muy visual, y porque lo hacen muy bien, claro está. Por eso tiene ese reconocimiento social. Pero los veterinarios somos mucho más. Hay muchas personas que no saben que su salud depende tanto del trabajo de los veterinarios. Los alimentos que ingerimos las personas están controlados e inspeccionados por los veterinarios. Todo el proceso de la granja a la mesa está vigilado por el veterinario, y eso mucha gente no lo sabe. Por eso es importante que entre todos nos demos a conocer.

Casos como el de la listeriosis, por desgracia, sí que sirven para poner en valor este trabajo. ¿Se sienten respaldados por la Administración?

Debemos tener claro que nuestro trabajo también está en la Administración, los veterinarios trabajamos en ella y formamos parte de ella. ¿Si nos sentimos respaldados? Siempre pedimos más. Nos gustaría que nos pagasen más, que reconocieran mejor nuestro trabajo, etc. Esa es nuestra lucha, aunque supongo que esto mismo sucederá en todas las profesiones. El problema es que venimos de cotas muy bajas de reconocimiento, tanto por parte de la Administración como de la sociedad en general. Ahora se está empezando a ver esa labor imprescindible del veterinario, y por desgracia viene motivada por esta crisis de la listeriosis, como en su día fue la de las vacas locas. Desgraciadamente no es cómo deseamos que se nos conozca, pero estas crisis hacen aflorar la labor, importantísima, del veterinario.

Quizá un primer paso sea el que los centros veterinarios sean reconocidos como sanitarios.

Esta es una reivindicación histórica. Así se lo trasmití al consejero de Salud durante nuestro encuentro. Los veterinarios somos sanitarios, y los centros veterinarios son centros sanitarios. Necesitamos ese reconocimiento oficial porque es imprescindible. Lo es para nosotros mismos, porque mejoraría los estándares de calidad, pero también lo es para el consumidor. En Asturias tenemos una regulación de centros desde el colegio, pero necesitamos una acreditación oficial. Así evitaríamos mejor el intrusismo y el cliente que acude al centro veterinario sabría que este cumple unos requisitos establecidos. Y porque sí, porque si somos sanitarios, nuestros centros también.

¿Por qué cuesta tanto este reconocimiento?

Creo que son inercias. Allí donde voy expreso cómo se debe hacer, por qué hay que llevarlo a cabo, etc. Desde el colegio damos facilidades, ya que lo tenemos todo muy bien regulado. Reitero que son inercias que vienen de épocas pasadas. Puede que exista un relativo temor a las novedades o a las cosas que ya se hicieron antes. También puede que haya cierto miedo a equivocarse. Pero es una cuestión sencilla de ejecutar, dado que en cualquier otra profesión sanitaria existe una regulación. Solo faltamos los veterinarios. Espero y deseo que estemos cerca de conseguirlo.

Además de esta reivindicación, ¿qué más preocupa a los veterinarios asturianos?

El Principado ha sacado una nueva norma para regular la receta electrónica veterinaria, un tema muy importante en el sector de grandes animales, pero también para los de compañía. Estamos trabajando en este sentido. También en el tema de la rabia. Somos una de las cuatro únicas autonomías en las que no es obligatoria la vacunación. Esto debe cambiar, dado que se debe dar una homogeneidad en toda España para prevenir y controlar la enfermedad. Además, aquí se da la paradoja de que solo es obligatoria en las razas potencialmente peligrosas. Es un absurdo que hay que corregir. También peleamos por la reducción del IVA, de sobra ya conocido, y en la inclusión del personal sanitario veterinario que se dedica a la salud pública como personal del sistema sanitario del Principado de Asturias. Finalmente, una demanda que también es importante es la reducción de la burocracia en el trabajo del veterinario clínico, sobre todo en el que trabaja con animales de producción. Consideramos que necesita destinar más tiempo en realizar sus diagnósticos y menos en el papeleo.

Hablaba de la rabia. Algún día podría suceder una tragedia y entonces llegarán las lamentaciones.

Exactamente, no tiene ningún sentido. Puede ser una zoonosis importante y no puede ser que exista esa incongruencia de que una determinada comunidad autónoma tiene una legislación y en la que tiene pegada haya otra. Históricamente, la rabia es una enfermedad sobre la que los seres humanos están alerta. Tiene que haber un criterio nacional único y una vacunación obligatoria de todos los perros. Tenemos frontera con Marruecos, donde la rabia es endémica, y se importan muchos perros de países de Europa del Este de manera clandestina. Hay mucha gente que viaja a zonas expuestas a la rabia, y cuando estás expuesto ante una enfermedad tan grave para los seres humanos no puede ser que no haya una legislación única que obligue a un protocolo estándar para todos. No podemos esperar a que se dé un caso para que estemos expuestos a una tragedia. No nos lo podemos permitir.

De quién depende poner solución a este problema, ¿del Gobierno central o de cada comunidad autónoma?

Se puede solucionar desde cualquier lado: de la Administración central a las comunidades o viceversa. En Asturias, la vacunación era obligatoria hasta que se quitó sin criterio alguno. Las comunidades autónomas tienen capacidad para cambiar la regulación. No tiene sentido que en Asturias sea obligatoria solo para unos perros determinados porque la rabia no distingue la raza del perro. También se puede regular desde el Gobierno central. Se regula y se acabó el problema. No podemos estar ahora sí, ahora no, ni aquí sí y aquí no. No es serio.


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