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¿Debe incluirse la acuicultura en la formación de los veterinarios?


El pasado veintisiete de febrero, la asociación estudiantil de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, AECA (Asociación de Estudiantes de Ciencia Animal) organizó una ponencia sobre acuicultura, brindada por el investigador de la Universidad Politécnica de Madrid y antiguo presidente de la Sociedad Española de Acuicultura, Morris Villarroel.

Esta se tituló “Algunas cosas que he aprendido sobre la acuicultura en 16 años”, debido a que el Dr. Villarroel trabajó en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza antes de marchar hace 16 años a Madrid, donde se especializó en acuicultura. Tras la ponencia, los asistentes realizaron un debate sobre la temática tratada. En el debate se trataron distintos temas candentes actualmente como son la sostenibilidad, el futuro de la acuicultura o la enseñanza sobre acuicultura en las Facultades de Veterinaria. A continuación, dejamos las conclusiones más relevantes.

¿Es la acuicultura la producción del futuro? 

La acuicultura se distingue de otras producciones por su eficiencia, ya que los peces tienen unos Índices de Conversión (kg de alimento consumido para aumentar un kilogramo del peso del animal, es decir, la eficiencia productiva) especialmente bajos, similares a los de sistemas intensivos de pollos, o de cerdos en los momentos de mayor crecimiento. Sin embargo, estos sistemas son adaptables a las circunstancias medioambientales y al espacio del lugar a producir, siendo normalmente los sistemas más intensivos los que menos espacio emplean, y por lo tanto tienen un menor impacto medioambiental y paisajístico.

También hay sistemas más extensivos que emplean espacios naturales con un bajo impacto medioambiental, incluso beneficiosos. Esto convierte a la acuicultura en un tipo de producción flexible capaz de adaptarse a las circunstancias y al medio productivo. Si además se consigue una mejora de la eficiencia, mediante técnicas de nutrición o de mejora genética, por ejemplo, puede ser un tipo de producción realmente importante, y de la cual dependerá en gran medida la alimentación de la población en el futuro.

¿Es la acuicultura una producción sostenible?

La acuicultura es una producción que ha estado en el punto de mira por su posible impacto en el medio ambiente. La acuicultura, en definitiva, es un sistema que emplea aportes nutritivos exógenos, para poder soportan densidades mayores de peces y que la captación de estos sea más sencilla. Esta emplea, habitualmente, el mismo espacio productivo en el que las especies salvajes se encuentran, y por lo tanto puede hacer que el impacto sea prácticamente nulo. Los sistemas de jaulas, han sido especialmente criticados, debido a que modifican el paisaje y puede ser menos atractivo para el turista. Además, los deshechos de los animales y los restos de pienso caen al fondo marino. Esto parecía poder tener un impacto negativo sobre la flora y fauna silvestre, sin embargo, más adelante, se ha demostrado que alrededor de las jaulas se forma un “microcosmos” donde las poblaciones de especies salvajes también aumentan gracias al aporte exógeno.

Por lo tanto, los estudios sobre el impacto sobre el medio deben replantearse, para conseguir una producción de manera sostenible e incluso beneficiosa para el medio, y que evite el uso de medicamentos. También, los sistemas más extensivos habían sido criticados por contaminación del medio, ya que, al no estar cerrados y aislados, la proporción de pienso que se disipa es mayor. Una opción que se plantea es el empleo de esos restos y deshechos como fuente de nitrógeno para otras producciones, como puede ser la agrícola, por ejemplo, usando sistemas acuapónicos. 

También está en entredicho el empleo de harinas de pescado para el cebo de peces carnívoros. No obstante, ya hay nuevos estudios e iniciativas que pretenden “vegetarianizar” (emplear nutrientes de origen no animal) estos peces, buscando fuentes de proteína alternativas como leguminosas o algas o también existe la posibilidad de dar preferencia al cultivo de peces omnívoros o herbívoros como son la tilapia o la carpa.

No obstante, actualmente las alternativas de proteína de origen vegetal parecen obtener buenos resultados. Más difícil es reemplazar el aceite de pescado en los piensos ya que no hay otras fuentes similares de grasas insaturadas. En el futuro puede ser que provengan de la producción de algas pero de momento no es rentable y el consumidor valora positivamente el consumo de grasas omega 3 y 6.

La acuicultura produce actualmente 80M de toneladas de pescado, una cifra que año tras año va en aumento. La cifra de pescado silvestre (no producido en piscifactoría) extraído, alcanza las 100 M de toneladas. Sin embargo, esta cifra sí que espera reducirse gracias a la mejora y el incremento de producción en acuicultura, lo cual sería beneficioso para la fauna silvestre y podría aumentar el tamaño medio de estos peces, que hace tiempo que está disminuyendo.

Otras producciones, como la del langostino, se han demonizado por emitir gases de efecto invernadero. Pese a que la producción de estos gases pueden ser relativamente una minúscula parte, respecto otras fuentes con producción mucho mayores, no deja de ser una nueva oportunidad para la innovación del sistema de producción y la investigación en la posible reducción de estas emisiones.

Respecto al problema de la contaminación visual de paisajes, se ha propuesto llevar a alta mar las jaulas de producción, pero esto puede conllevar a otros problemas, incluso medioambientales, ya que los desplazamientos se incrementarían, lo cual provocaría una mayor combustión de derivados del petróleo para el transporte hasta el lugar de producción. Por lo que conlleva a la matanza con el desplazamiento de los sistemas de producción, puede acarrear un serio problema de bienestar animal si no se pueden sacrificar inmediatamente el pescado tras su extracción del agua, u obligaría de nuevo a emplear recursos para la construcción en alta mar del matadero. En conclusión, la idea de llevar las explotaciones a alta mar quedó relegada con las condiciones de producción actuales.

Además, las técnicas de cría en condiciones artificiales se están empleando para la conservación de especies en peligro de extinción, siendo una alternativa viable emplear la acuicultura para la repoblación de fauna silvestre y el control de poblaciones, pese a no tener resultados totalmente satisfactorios en algunas de las especies amenazadas más relevantes, como es el atún rojo.

Hay actualmente ciertos sistemas, como los esteros, en los que se consigue una producción extensiva, con una producción bastante elevada, y con un efecto positivo con la fauna colindante, lo cual le posibilita la opción de ser un producto ecológico. Este podría ser un modelo a seguir, empleando los recursos naturales, y adaptándonos a ellos, para conseguir un beneficio mutuo, nuestro y del medio.

¿Existen productos diferenciados en acuicultura?

La diferenciación de un producto, conlleva la identificación individual o del colectivo, para poder tener un sistema eficaz de trazabilidad. Sin embargo, esto todavía no se ha logrado en acuicultura de manera totalmente eficaz, y por lo tanto no hay gran cantidad de productos diferenciados en el mercado. Además, es importante la formación del consumidor, no solo en cuanto a una educación gastronómica, sino también respecto a una educación de ecología y sostenibilidad medioambiental. Sí que empiezan a aparecer ciertas distinciones, con identificación post mortem, que pueden ser el origen de posteriores métodos de identificación que ayudaran no solo a la distinción de los productos en los lineares del supermercado, sino también a mejorar el control higiénico-sanitario o la mejora genética, por ejemplo.

Otro posible nicho de mercado para los pescados producidos en piscifactorías es la gente alérgica al anisakis, enfermedad que cada vez tiene una mayor prevalencia. Esta gente tiene intolerancia al consumo de animales que hayan sido parasitados, pese a que hayan sido congelados, pero pueden consumir perfectamente pescados de acuicultura, debido a que como consumen pienso están libres de anisakis, lo que permitiría diferenciarse del pescado de extracción.

¿Cómo es la educación referida a la acuicultura?

Pese a tener la suerte de estudiar en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, la cual es una de las pioneras en acuicultura, la formación es relativamente escasa debido a que actualmente es una producción menor. Esto provoca que ciertas producciones con importancia a nivel mundial, como es la cría de camarón, no se aborden en los estudios de grado. De esta manera, son biólogos quienes logran la mayor parte de puestos de trabajos en acuicultura, porque tienen una formación superior en cuanto los ciclos reproductivos y condiciones necesarias para la cría y producción.

No obstante, como anteriormente destacábamos, debido a la posible futura importancia de la acuicultura, puede ser que deba haber un replanteamiento en cuanto a la formación académica de los veterinarios, viendo en la acuicultura una posible salida laboral, en la que puede tener mucho éxito gracias a los conocimientos que posee tanto en temas productivos como son la nutrición y la reproducción, como en la parte clínica, la cual es muy valorada en estos sistemas, donde las medidas de bioseguridad son especialmente altas.

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