MI CUENTA |

Los veterinarios alertan de que el virus del Nilo podría no desaparecer con el fin del verano


Imagen: Pixfuel.Imagen: Pixfuel.

Esperanza Gómez-Lucía y Mª del Mar Blanco, investigadoras del departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense (UCM), han analizado el iceberg de la enfermedad del Nilo Occidental. Su objetivo era desvelar si la enfermedad puede desaparecer con el descenso del calor y el final del verano.

Aún con una incidencia incomparable con la del SARS-CoV-2, ha sido el otro virus del verano que ha tenido en jaque a localidades de la cuenca del Guadalquivir. El virus del Nilo Occidental (WNV) se ha cobrado ya tres muertes y decenas de infectados. Una primavera más húmeda de lo habitual parece estar detrás del incremento de mosquitos que transmiten la enfermedad, especialmente a caballos y a humanos.

El ocaso de la temporada estival podría reducir esos vectores, pero ¿se irá este virus con ellos? Esta es la pregunta a la que han tratado de dar respuesta.“Sabemos que los mosquitos desaparecen en el otoño para reaparecer en primavera. Pero se ha demostrado que WNV está presente de forma endémica en las aves ibéricas; es decir, en aves que no son migratorias sino residentes en la Península Ibérica. Por tanto, las futuras generaciones de mosquitos seguirán picando a las aves infectadas y transmitiendo el virus a otros animales", explican en su estudio.

Las investigadoras añaden que es posible tener la falsa sensación de que la enfermedad desaparece. "Pero no nos engañemos, los brotes pueden repetirse anualmente si no ponemos las medidas adecuadas. Aunque las condiciones para esta enfermedad, por razones de humedad y temperatura adecuadas para los mosquitos, son óptimas en las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir, así como en el litoral murciano, el ejemplo de Estados Unidos nos muestra que la enfermedad puede ocurrir en cualquier sitio. Seamos, pues, precavidos y mantengamos los mosquitos a raya”, añaden.

Personas y caballos: la punta del iceberg

En el brote de este verano 2020 en Andalucía, las consecuencias de esta enfermedad vírica las están sufriendo las personas y los caballos. Tan solo un 20 % de las personas infectadas con el WNV presentan síntomas de enfermedad, que suelen ser de tipo leve (fiebre, dolores de cabeza y corporales, náuseas, y, ocasionalmente erupción cutánea); aproximadamente 1 de cada 150 infectados desarrolla encefalitis o meningitis, con rigidez de nuca, desorientación, convulsiones, debilidad muscular y parálisis. El cuadro grave es más frecuente en los mayores de 50 años y en las personas inmunocomprometidas (por ejemplo, las que han recibido un trasplante).

De hecho, en el brote de este verano en Andalucía, los fallecidos eran pacientes de edad avanzada. En el caso de los caballos también la mayoría permanecen asintomáticos, y los que enferman muestran principalmente signos relacionados con la afectación nerviosa: anormalidades en el paso, ataxia, alteraciones del comportamiento, etc. La mortalidad en ellos puede alcanzar hasta un tercio de los animales enfermos.

Mosquitos y aves: lo que no se ve

Pero en el ciclo epidemiológico de este virus intervienen otros actores fundamentales. Los primeros son las aves, que actúan como reservorio del virus. El WNV puede afectar a una gran variedad de aves, incluyendo córvidos, anátidas, paseriformes (los típicos pájaros), cigüeñas, gansos y rapaces. En España, WNV parece preferir precisamente a estas últimas, y se han aislado virus a partir de águilas imperiales (Aquila adalberti) y águilas doradas (Aquila chrysaetos), tanto asintomáticas como con cuadro clínico. Los segundos actores indispensables son los mosquitos, principalmente Culex, que son los transmisores del virus. En realidad, son las mosquitas, pues los machos solo se alimentan de jugos vegetales azucarados, mientras que las hembras necesitan, además, hacer una ingestión de sangre para la maduración de los ovocitos y la puesta de los huevos. 

Estos mosquitos son fundamentalmente vespertinos, alcanzando su máxima actividad cuando el sol está bajo en el horizonte para no sufrir los rigores de los rayos solares. Aunque mosquitos hay todos los años, en determinadas condiciones climatológicas (mayor pluviosidad en primavera, como ha ocurrido este año) experimentan una explosión demográfica.

El iceberg al completo

Las aves son esenciales en el ciclo biológico de WNV, pues en ellas el virus se replica hasta niveles muy elevados, de forma que circula por su sangre en grandes cantidades. Cuando un mosquito pica a un ave infectada, hay muchas posibilidades de que al chupar la sangre se lleve también virus y los inyecte al picar al siguiente animal: ave, caballo o persona.

Los caballos y los humanos actuamos de hospedadores terminales o “en fondo de saco”, es decir, el virus no se vehicula en grandes cantidades por la sangre y, por lo tanto, aunque suframos la picadura de los mosquitos, estos no ingieren una cantidad suficiente de virus como para infectar a otro animal en la siguiente picadura. Dado que los mosquitos son fundamentales en la transmisión de la enfermedad del Nilo Occidental, es muy difícil que los caballos y los humanos infectados transmitan el virus a otros congéneres.

En el caso de los caballos, en Europa hay autorizada una vacuna inactivada que reduce la viremia, así como la gravedad y la duración del proceso en los animales infectados, pero no existe una vacuna para los humanos. El único tratamiento frente a la enfermedad, tanto para las personas como para los caballos, consiste en terapia de apoyo, con la hospitalización de los casos más graves.

Así pues, ante este difícil panorama la mejor estrategia para la prevención de esta enfermedad es “matar al mensajero”: eliminar a los mosquitos transmisores de la enfermedad, o al menos, evitar exponerse a su picadura. Es fundamental evitar los lugares húmedos, especialmente en las horas de más actividad de los mosquitos. Además, es conveniente realizar una vigilancia activa de las aves, los reservorios del virus, para detectar posibles mortalidades entre las poblaciones silvestres que servirían como centinelas de la posible presencia del virus en una zona.

Mas noticias

Actualidad Animales de compañia

30 Septiembre 2020

30/09/2020

La responsabilidad profesional y legislativa del veterinario respecto a la vacunación antirrábica

Empresas Animales de compañia

30 Septiembre 2020

30/09/2020

La tasa de vacunación frente a la rabia de España está por debajo de la recomendada por la OMS

Articulos Animales de compañia

30 Septiembre 2020

30/09/2020

Un estudio revela nuevos conocimientos sobre las convulsiones y la epilepsia en gatos

Actualidad Salud pública

30 Septiembre 2020

30/09/2020

6.815 personas trabajan para mantener el alto grado de seguridad alimentaria del que goza España

Actualidad Rumiantes

30 Septiembre 2020

30/09/2020

Presentan un vallado virtual capaz de controlar al ganado

Noticias de interés

 
 

EVENTOS