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España, el país de las tres R: Ruleta Rusa y Rabia

Begoña Rodero y Juan Carlos Ortiz Menéndez, vicepresidenta y presidente de la Asociación de Veterinarios Municipales, dan su punto de vista sobre la situación actual de la rabia en España.


Begoña Rodero1Juan Carlos Ortiz Menéndez2




El pasado 20 de septiembre la OIE confirmó un caso de rabia en un perro que había llegado a Alemania, de manera ilegal, desde Turquía, a través de Bulgaria. El animal murió el 9 de septiembre en una clínica veterinaria de la ciudad de Bremen.

En esta ocasión, el azar hizo que Alemania fuera el país se produjo el episodio de rabia, pero los hechos ponen en evidencia que ningún país europeo está a salvo de que pueda recibir un caso análogo. 

Y España tiene muchas más probabilidades por dos motivos. El primero, su proximidad a África y el segundo la practica del “trilerismo sanitario” entendiendo como tal el “movimiento ilegal o, cuando menos irregular, de animales (perros, gatos) por diferentes lugares en la península Ibérica, contraviniendo todas las normas de policía sanitaria que establece el ordenamiento legal español y europeo, que llegan a la España peninsular desde el norte de África, sin ninguna documentación ni garantías sanitarias”.

Nadie puede dudar de la excelente cualificación y experiencia de la profesión veterinaria en la profilaxis y prevención de numerosas enfermedades zoonóticas, entre ellas la rabia. También destacan las encomiables iniciativas llevadas a cabo por la organización profesional veterinaria, colegios veterinarios de Cádiz y Málaga, para reforzar ese imaginario muro de contención frente a la rabia que nos pueda llegar desde Marruecos o Argelia.

Protección frente a la rabia

Pero la realidad y la información sobre las actuaciones llevadas a cabo ante la llegada a la península de los últimos casos de animales de compañía, en pateras de migrantes ilegales nos hace poner en cuestión las formas, que no el fondo, de la protección frente a la rabia en nuestro país.

España (territorio peninsular e islas) ha estado libre de rabia terrestre desde el año 1978, a excepción del caso de rabia importado de Marruecos declarado en junio de 2013. Las campañas de vacunación llevadas a cabo en perros dieron excelente resultado, erradicando la enfermedad de todo el territorio nacional. Únicamente en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla se dan, de forma esporádica, casos importados de rabia, en perros y algún caballo.

Sin embargo, existen varios factores que hacen pensar en la posibilidad de introducción de la enfermedad en nuestro país, y su posible extensión a otras zonas de la Unión Europea: 

  • La localización geográfica de nuestro país hace que atraviesen nuestras fronteras multitud de viajeros procedentes de África con destino a diferentes países europeos. 
  • El continuo movimiento de personas en el mundo que viajan con sus animales de compañía. 
  • La supresión de la obligatoriedad de vacunación en determinadas regiones. De estos factores se desprende que la aparición de esta enfermedad en España es un hecho posible, siendo el principal riesgo la importación del virus rábico, genotipo 1 (RABV), cuyos principales reservorios son los cánidos (perro). 

Los supuestos de importación más probables serían la Importación de un biotipo canino, principalmente la entrada ilegal de un perro infectado, o raramente de un gato, hurón u otros animales durante el periodo de incubación, especialmente desde el Norte de África, que diseminarse entre la población canina sin protección vacunal. Este biotipo podría ser transmitido a otros mamíferos. Es el supuesto más probable.

Plan de contingencia

El Plan de Contingencia establece claramente que un animal es sospechoso cuando procede de países terceros endémicos de rabia y no tienen vacunación alguna, ya que se desconoce la probabilidad de contacto con animales sospechosos o confirmados en origen, pudiendo tener período de hasta seis meses de incubación o, incluso, de años. En estos casos establece el sacrificio y destrucción, como medida a efectuar para evitar la entrada de rabia en nuestro país.

La relación entre el movimiento de personas entre África y la España peninsular y la entrada clandestina de animales de compañía susceptibles de difundir la rabia está perfectamente acreditada.  

El control de los desplazamientos de animales en España, está regulado por el Reglamento (UE) 576/2013, relativo a los desplazamientos sin ánimo comercial de animales de compañía y por el que se deroga el Reglamento (CE) nº 998/2003. Dónde entre otros aspectos relacionados con el movimiento de animales, se indica que todo perro, gato o hurón que se desplace desde países terceros, o algunos países de la Unión Europea que así lo requieran, debe estar identificado, vacunado y provisto de un pasaporte sanitario donde conste su estado vacunal y/o cuarentena. Si el país de procedencia no figura en el Anexo II del Reglamento 998/20003, además, deberá haber realizado una valoración de anticuerpos neutralizantes en un laboratorio acreditado, siendo el título igual o superior a 0,5 UI/ml (UI = Unidades Internacionales), teniendo en cuenta que la muestra ha de haber sido tomada al menos 30 días después de la vacunación y tres meses antes del desplazamiento por un veterinario facultado. Además, en el anexo VII del Plan de Contingencia para el control de la rabia en animales domésticos en España se resumen los requisitos relacionados con los movimientos de los animales desde países extracomunitarios.

Para introducir un animal de compañía desde un país tercero, deberá entrar con su animal de compañía a través de uno de Puntos de Entrada (18 de mayo 2021) de viajeros designados, y declarar al Resguardo Fiscal de la Guardia Civil que viaja con un animal de compañía, presentando la documentación del mismo.

Un incumplimiento de los requisitos podría dar lugar a la inmovilización de los animales en instalaciones de cuarentena, a su reexpedición al país de origen, o incluso como última opción a su eutanasia, corriendo el propietario, si existiese, con todos los gastos generados.

Los animales, perros y gatos, que no cumplen los requisitos establecidos pueden suponer un riesgo grave tanto para los animales como para las personas.

Queremos hacer hincapié que la llegada de animales de compañía a nuestro país unido a la inmigración, es cada vez más frecuente, poniendo en riesgo el estatus de España, como país libre de rabia.

Debemos poner en valor, que la declaración de un caso de rabia, aunque sea importado y que haya sido introducido en territorio nacional, además de las medidas de restricción, que afecten en la zona delimitada del foco, supondrá la declaración de España, como país no libre, dando lugar a restricciones de movimientos para todo el país, durante, como mínimo seis meses, teniendo unas graves consecuencias en las importaciones y exportaciones y todos los movimientos de animales de compañía (en algunos casos, también en los domésticos y silvestres), particulares y/o comerciales, y consecuentemente al turismo, dando lugar a graves pérdidas económicas, por no hablar de las consecuencias en la salud humana y animal.

España ha tenido que realizar un enorme esfuerzo durante años y aplicar planes de vigilancia y contingencia muy severos para alcanzar el estatus actual, ya que la libre circulación de personas, junto con la ubicación geográfica del país, han sido un claro hándicap para el control de la enfermedad.

Por lo tanto, teniendo las instrucciones claras en los puntos de entrada, es inadmisible, que se hayan producido los hechos que han sido detectados durante el último año. Cuando un animal de compañía, sin propietario reconocido, ni documentación alguna que certifiquen los requisitos establecidos para asegurar la ausencia de rabia y además, proceda de zonas endémicas de rabia, el procedimiento es clara: retorno a origen, aislamiento en los puntos de entrada o eutanasia.

No es aceptable

No es aceptable que en las tres últimas intervenciones, en las que se detecta el acompañamiento de mascotas, en todas ellas gatos, en embarcaciones procedentes de inmigración ilegal, los animales no sólo no hayan sido retenidos en instalaciones de cuarentena en los puntos de entrada a nuestro país, independientemente del destino final de las mismas, sino que hayan deambulando por el territorio español, desconocemos si el desplazamiento se realizó con las medidas de bioseguridad necesarias, que eviten el grave riesgo al que nos enfrentamos.

A esto, debemos añadir que incluso se está poniendo en riesgo el normal funcionamiento de algunos Centros de Municipales de recogida de animales, también conocidos como centros de protección animal, que se han visto obligados a albergar a estos animales, sin formación del personal adecuada a estas situaciones, ni instalaciones, ni material necesario para este tipo de cuarentenas, siendo un peligro potencial, que incumple toda la legislación aplicable para el la vigilancia de difusión de la enfermedad.

La normativa en materia de sanidad animal y el Plan de contingencia lo expresa de manera clara:

La competencia y la autoridad en este tipo de situaciones corresponde al Gobierno de España, a través del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La retención de estos animales debe realizarse en instalaciones de cuarentena del PIF (Puesto de Inspección Fronteriza) más próximo al punto de entrada, por un periodo de seis meses.

Si por carencia de instalaciones o inadecuación de las mismas fuera necesario la utilización de otras instalaciones de otras administraciones, municipales, por ejemplo, como ha sido el caso, en aras de la debida colaboración entre administraciones, dichas instalaciones deberán ser adecuadas al tal fin. Y eso no se improvisa.

Cualquier desplazamiento justificado e imprescindible, del animal sospechoso, deberá ser realizado por la autoridad competente, con las medidas de seguridad adecuadas, que eviten que deambulen por el territorio nacional, priorizando un interés individual al colectivo, que afectará al bienestar de nuestros animales, al comercio, al turismo y por supuesto a la salud de personas y animales de todo el país.

En ningún caso, desde AVEM, existe postura favorable para el sacrificio de los animales de compañía procedentes de países terceros endémicos de rabia, pero si exigimos, como no puede ser de otra manera, que todas las decisiones y las actuaciones que se lleven a cabo ante estos hechos se ajusten a la normativa vigente y a la disponibilidad de medios que garanticen la seguridad sanitaria de la población. 

Documentación anexa

La rabia es una zoonosis vírica, producida por un virus de tipo RNA lineal monocatenario de la Familia Rhabdoviridae y del género Lyssavirus.

Es un proceso descrito en los mamíferos, inclusive el hombre, de carácter agudo y que afecta al sistema nervioso central, provocando la muerte si no es tratada con máxima urgencia.

  • Agente causal: virus de la familia Rhabdoviridae; género Lyssavirus.
  • Hospedadores: entre los hospedadores se incluyen un gran número de mamíferos. El perro es el principal hospedador implicado, aunque existen otros hospedadores en función del área geográfica, en Europa es particularmente importante el murciélago y el zorro.
  • Periodo de incubación y transmisión: la transmisión del virus se produce, fundamentalmente, mediante la mordedura de un animal enfermo, o cuando su saliva se pone en contacto íntimo con heridas frescas y abiertas. Por regla general se calcula un período de incubación de 2 a 8 semanas, no obstante, en ocasiones puede ser de tan sólo 10 días, también se describen casos en los que el período de incubación es de 1 año o más. Dependiendo fundamentalmente este período de la localización de la herida, en función de la cantidad de tejido nervioso afectado y su distancia al cerebro.

El periodo de transmisibilidad de un perro enfermo de rabia comprende desde que empieza a eliminar el virus por la saliva hasta que muere, no siendo este periodo superior generalmente a 10 días. Por lo tanto, los 14 días que la legislación española determina como obligatorios para mantener a un perro en observación, contados a partir de haber producido una mordedura, son suficientes para asegurar, si es que el animal sigue con vida, que no ha podido transmitir la rabia mediante esa agresión.

La rabia sigue presente en el mundo, con las dos terceras partes de los países todavía infectados. La mitad de la población mundial vive en zona endémica, y más del 80 % de los fallecimientos se producen en zonas rurales con poco o ningún acceso a las campañas de información sanitaria y a los cuidados tras una mordida.

África y Asia son los continentes con el más alto riesgo de mortalidad humana, con más del 95% de los casos mortales en el mundo. La rabia canina también está menos controlada en estas regiones.

Las actuaciones a tomar ante casos sospechosos, se rigen por:

  • El plan de contingencia de la rabia recoge las directrices para combatir la posible entrada de la enfermedad en España y su diseminación. Sirve como guía de trabajo permitiendo a los Servicios Veterinarios Oficiales ofrecer una respuesta rápida y eficaz en caso de Sospecha y de Confirmación de casos de Rabia, así como en su lucha contra los vectores de enfermedad y debe utilizarse junto con el Plan Coordinado Estatal de Alerta Sanitaria Veterinaria la normativa vigente en materia de Sanidad y Bienestar Animal.
  • Protocolo de actuación ante mordeduras de animales.
  • La zoonosis rábica en quirópteros: Manual de buenas prácticas y manejo de los murciélagos. Numerosos estudios realizados permiten confirmar que el número de especies de quirópteros españoles infectados es relativamente alto, lo cual lleva a considerar que todas las especies de murciélagos son potencialmente vectores de Lyssavirus, a pesar de que la mayoría de casos de exposición a humanos se centra en unas pocas especies. Teniendo en cuenta este aspecto se plantea la necesidad de disponer de pautas para gestionar las colonias de quirópteros y por ese motivo se acordó elaborar el presente «Manual de Buenas Prácticas y Manejo de los Murciélagos».
  • El programa de vigilancia de la rabia animal en España, en aplicación del Reglamento 689/2020 para el mantenimiento del estatuto de libre del territorio peninsular y las islas establecido mediante el Reglamento de Ejecución 2021/620.

La detección precoz de casos importados de rabia humana se hará de acuerdo a los protocolos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) y el Plan de Contingencia.

El Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE establece recomendaciones para las importaciones de mamíferos domésticos y de mamíferos silvestres cautivos procedentes de países o zonas libres de infección por el virus de la rabia: Las autoridades veterinarias deberán exigir la presentación de un certificado veterinario internacional que acredite que los animales no manifestaron ningún signo clínico de rabia el día anterior al embarque o el día del embarque; permanecieron desde su nacimiento o durante, por lo menos, los seis meses anteriores al embarque en un país o una zona libres de rabia; o se aplicarán la condiciones siguientes, que son las que se aplican a las importaciones procedentes de países o zonas infectados por el virus de la rabia: 

En el caso de perros, gatos y hurones: se identificaron con una marca permanente y su número de identificación figura en el certificado; y ya sea 

  • fueron vacunados o revacunados siguiendo las recomendaciones del fabricante con una vacuna producida de acuerdo con el Manual Terrestre y se sometieron, no menos de 3 meses y no más de 12 meses antes del embarque, a una prueba de titulación de anticuerpos acorde a las especificaciones del Manual Terrestre con un resultado positivo de al menos 0,5 UI/ml; o 
  • permanecieron en una estación de cuarentena durante los seis meses anteriores al embarque.

Solo se permitirá la entrada en la Unión de partidas de perros, gatos o hurones si los animales de la partida cumplen los siguientes requisitos:

  • a) han sido vacunados contra la infección por el virus de la rabia cumpliendo las condiciones siguientes:
    • i) los animales debían tener como mínimo 12 semanas de edad en el momento de la vacunación, 
    • ii) la vacuna debe cumplir los requisitos del anexo III del Reglamento (UE) 576/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, 
    • iii) el día de su expedición a la Unión deben haber transcurrido por lo menos 21 días desde la finalización de la vacunación primaria contra la infección por el virus de la rabia, 
    • iv) debe adjuntarse al certificado zoosanitario una copia certificada de los datos de la vacunación;
  • b) deben haber sido sometidos a una prueba válida de valoración de anticuerpos de la rabia. No obstante, los perros, gatos y hurones que tengan su origen en terceros países, territorios o zonas de estos incluidos en la lista del Reglamento de Ejecución (UE) 577/2013, estarán autorizados a entrar en la Unión sin ser sometidos a la prueba de valoración de la rabia.

No obstante, lo dispuesto anteriormente, se permitirá la entrada en la Unión de partidas de perros, gatos o hurones que no cumplan los requisitos relativos a la vacunación contra la rabia si están destinadas a entrar directamente en un establecimiento de confinamiento (deberán permanecer en él al menos 60 días), o en un establecimiento de cuarentena autorizado del Estado miembro de destino (deberán permanecer en él no menos de 6 meses).

Los requisitos relativos a las pruebas de valoración de anticuerpos antirrábicos son:

  • deben realizarse con una muestra tomada por un veterinario autorizado por la autoridad competente durante el período que comienza por lo menos 30 días 11 después de la fecha de vacunación primaria, dentro de una serie de vacunación válida en curso, y finaliza tres meses antes de la fecha de expedición del certificado,
  • deben medir un valor de anticuerpos neutralizantes del virus de la rabia igual o superior a 0,5 UI/ml, - deben estar certificadas en cuanto al resultado por un informe oficial del laboratorio autorizado según la normativa UE, informe del que debe adjuntarse una copia al certificado zoosanitario que acompaña a los animales a la Unión,
  • no deben renovarse en un animal que, después de haber dado resultados satisfactorios en la prueba de valoración de anticuerpos antirrábicos, haya sido revacunado contra la rabia durante el período de validez de la vacunación primaria y todas las vacunaciones válidas posteriores de la serie. Todos estos requisitos son comprobados en los Puestos de Control Fronterizos y Puntos de Entrada de Viajeros a la UE.

Los requisitos de la vacunación antirrábica son:

  • a) la vacuna está autorizada y ha sido administrada por un veterinario autorizado;
  • b) el animal tenía al menos doce semanas en la fecha en que se administró la vacunación;
  • c) un veterinario autorizado o un veterinario oficial ha indicado la fecha de administración de la vacuna en la sección correspondiente del documento de identificación;
  • d) la fecha de administración no precede a la fecha de aplicación del transpondedor o del tatuaje, o a la fecha de lectura del transpondedor o del tatuaje indicada en la sección correspondiente del documento de identificación;
  • e) el período de validez de la vacunación se inicia con el establecimiento de una inmunidad protectora, que no podrá ser inferior a veintiún días desde la finalización del protocolo de vacunación exigido por el fabricante para la primo-vacunación, y continúa hasta el final del período de inmunidad protectora, según prescriban la especificación técnica de la autorización de comercialización o la aprobación o licencia para la vacuna antirrábica en el Estado miembro o en el territorio o tercer país en el que se administre la vacuna. Un veterinario autorizado o un veterinario oficial indicará el período de validez de la vacunación en la sección correspondiente del documento de identificación;
  • f) una revacunación debe considerarse una primo vacunación si no se ha realizado durante el período de validez de la vacunación previa.

    Modelo de certificado y declaración en español/inglés: Modelo de certificado (Válido a partir del 01/11/2019) 

      Además, un animal de compañía deberá:

      • Estar identificado con un microchip, o tatuaje (si éste se hizo antes del 03/07/2011)
      • Estar vacunado frente a la rabia con una vacuna válida en el momento de realizar el viaje.
      • Si procede de un país no listado en el anexo II del Reglamento (UE) 577/2013,  haber sido sometido a un test serológico frente a la rabia (ver apartado 4) en un laboratorio autorizado.

      1Vicepresidenta de la Asociación de Veterinarios Municipales.

      2Presidente de la Asociación de Veterinarios Municipales.

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