MI CUENTA |   
¿Todavía no estás registrado?

“Comparado con otros animales domésticos, el gato es un animal poco presente en la pintura”

El profesor de Veterinaria de la Universidad de Extremadura Miguel Ángel Aparicio es el coautor de Los gatos del Prado, una novedosa propuesta literaria que mezcla Veterinaria y arte.


Miguel Ángel Aparicio con su libro Los gatos del Prado.Miguel Ángel Aparicio con su libro Los gatos del Prado.

Miguel Ángel Aparicio es profesor titular del Área de Producción Animal, Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura desde 1985. Es también académico de Número de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España y Presidente de la Sección de Zootecnia, así como académico correspondiente Extranjero de la Academia Veterinaria Mexicana. Además de dirigir proyectos de investigación y publicar numerosos trabajos científicos sobre cerdo ibérico, bienestar animal y los animales en el arte, sobre los animales en el arte ha pronunciado conferencias en España y en universidades extranjeras, ha presentado trabajos a congresos nacionales e internacionales y ha realizado distintas publicaciones entre ellas el libro titulado El merino en la pintura española, siglos XIV al XVIII.

Ahora Miguel Ángel Aparicio, junto a Zdeňka Šubrová, doctora en Literatura Románica y autora de varios textos literarios y estudios sobre etología de animales domésticos, presenta Los gatos del Prado, una novedosa propuesta literaria que mezcla Veterinaria y Arte, y en la que se adentran de la mano de los grandes maestros de la pintura en los secretos de un animal tan misterioso como la noche y tan salvaje como la vida.

¿Qué nos vamos a encontrar en Los gatos del Prado?

Es una recopilación y análisis de todos los cuadros que hay en los fondos del Museo del Prado en los que aparece al menos algún gato, tanto los que están en exposición como los que están en bodegas. Ese es el objetivo del libro, poner de manifiesto la importancia que ha tenido este animal a lo largo de la historia de la pintura y más concretamente en la pintura europea, comenzando con la obra de la familia de pintores italiano los Bassano y terminando en el siglo XIX con el pintor madrileño Martín Rico.

¿Cómo surge la inspiración para embarcarse en este proyecto?

Fue simpático y tiene que ver con la Facultad de Veterinaria de Cáceres y con los estudiantes. Durante muchos años he organizado visitas a Madrid para conocer el Museo de Veterinaria Militar y el Museo del Prado, en la última ocasión invité a la que ha sido coautora del libro, Zdeňka Šubrová, una amiga experta en simbología y arte, doctora en Humanidades por la Universidad de Praga. 

En un momento del recorrido nos explicó un cuadro especialmente interesante en el que aparece la figura de un mono y nos habló sobre su significado dentro de un determinado periodo histórico. La idea para este nuevo libro surgió así a raíz de esta experiencia compartida con los alumnos en la que estuvimos hablando de la simbología y el papel de los animales, principalmente los domésticos, vacas, ovejas, caballos, etc. en la historia del arte.  

¿Y por qué los gatos?

Comparado con otros animales domésticos, el gato es un animal menos presente en la pintura, a pesar de que siempre han tenido un papel muy destacado como animal de compañía, parece que no se le había prestado mucha atención en lo que se refiere a la representación pictórica. Y enseguida lo tuvimos claro; los gatos. 

Inmediatamente nos pusimos a trabajar en ello, el primer paso fue hacer la relación de todos los cuadros del museo, que en total son 50 y después comenzamos a analizarlos desde una doble perspectiva, por un lado las características anatómicas y rasgos físicos distintivos, capa, etc., utilizando un ángulo veterinario y después Zdeňka aportó la parte más simbólica y literaria.

Este libro es una colaboración entre dos escritores, en el que además se combinan dos disciplinas que en principio parecen muy distantes; Veterinaria y arte ¿Cómo se consigue armonizarlas y qué es lo que aporta la Veterinaria?

Precisamente lo positivo, es decir, una de las aportaciones más interesantes de este libro es esa doble visión, que por un lado ofrece el punto de vista veterinario porque cuando vemos un animal enseguida analizamos si está bien, cuál es su comportamiento, si está tranquilo, irascible o peleando, si tiene algún defecto anatómico, es decir hacemos un repaso de cualquier posible signo clínico representado y de la etología del animal. 

En cambio, otra persona con una formación diferente, como es en este caso Zdeňka, pues se centra en otros aspectos; dónde está el animal, qué entorno le rodea o cómo se relaciona con los otros personajes representados, va más por una vía metafórica.

En este sentido hemos conseguido un equilibrio bastante interesante, de modo tal que cuando leemos la ficha de cada cuadro presente en el libro no solo encontramos una descripción anatómica o fenotípica del animal, sino que también se aporta una descripción del entorno en el que se encuentra y de los elementos plásticos que se han utilizado para representarlo, lo que finalmente nos lleva a su significado dentro de una determinada composición, aportando así una visión muy completa del animal dentro de cada cuadro concreto y por otro lado ampliando la dimensión de la propia pintura en sí.

¿Cómo ha sido y cuánto tiempo le ha dedicado a la documentación y desarrollo del libro?

Pues este libro nos llevó mucho tiempo porque, aunque es un libro pequeño y manejable, hicimos un análisis cuadro por cuadro, además el contenido se ha ido intercalando, es decir, no hay párrafos o fichas separados de cada autor, sino que todo está integrado y acompañado de unas reproducciones de grandísima calidad. 

Hubo algunos casos destacados, como el del Jardín de las Delicias del Bosco, donde aparece un gato en unas circunstancias extrañas, digamos que hasta fuera de contexto, porque lo encontramos en el panel izquierdo, el de la Creación, donde se supone que todo es paz y armonía, todo tiene sentido positivo menos ese gatito que aparece en la parte inferior izquierda y que tiene una rata en la boca, está añadiendo un elemento de cierta violencia mientras que el resto de los animales se presentan de forma pacífica e idealizada. Precisamente por eso es interesante ese gato, porque rompe el equilibrio del cuadro e introduce la presencia del mal, como me apuntó la comisaria Pilar Silva en un curso celebrado en el marco del V centenario de la muerte del Bosco.

El simbolismo del gato a lo largo del paso del tiempo siempre ha estado muy unido a la representación del diablo, el hecho de que pueda ver en la oscuridad gracias a las características anatómicas del ojo lo vincularon a la noche, el mal, el diablo y más tarde se le asoció a las brujas y a esa dualidad que siempre se le ha dado a la figura femenina. 

¿Cómo es enfrentarse al mundo editorial con una propuesta tan diferente como es Los gatos del Prado?

Fue dificilísimo, negocié con varias editoriales que valoraron muy bien la idea, pero ninguna se atrevía a enfrentarse al reto. Las que estaban especializadas en el mundo del arte solo querían cosas de arte, pero si introduces, como en este libro, elementos veterinarios ya no les encaja para su público objetivo, mientras que en las editoriales que tratan temas de veterinaria tienen otro enfoque, recuerdo que un editor me preguntó “y dónde está la patología, tendrá que haber parasitología, tendrá que haber clínica”, pero claro, en esta publicación no hay nada de eso, va en otra dirección. Afortunadamente finalmente encontré a la Editorial Agrícola Española que aceptó el reto y ha hecho posible que el libro esté ya en las estanterías de las librerías. 

¿Y a qué público está dirigido Los gatos del Prado

Está dirigido a un público muy amplio, desde el mundo veterinario y las clínicas de pequeños animales hasta el público general, le puede interesar a cualquier amante de los animales y de los gatos, por supuesto, que son muy especiales, tienen un marcado acento y son muy fieles de todo lo que sale relacionado con los gatos. En definitiva, a cualquiera que le guste el arte y le gusten los animales, ese es el público objetivo de este libro.

Quisimos que fuera una publicación amigable, no es un libro de estantería que sea grande o difícil de manejar, queríamos un libro que se pudiera abrir fácilmente, que no fuera muy pesado ni incómodo y con una gran calidad de imágenes. Aunque el contenido daría para un libro de gran formato, queríamos un libro más pequeño e íntimo y en ese sentido creo que la editorial ha acertado plenamente.

Esta no ha sido su primera incursión en la historia del arte.

Mi primera incursión en el mundo de los animales y el arte fue allá por el año 86, cuando gané el I Concurso Nacional sobre el Merino en el Arte organizado por el Ministerio de Agricultura con motivo de la celebración en España de la 2ª Conferencia Mundial del Merino. Parte del premio consistía en la publicación del libro que nunca se llegó a hacer por falta de presupuesto; pero con parte de ese material y gracias a la colaboración de Caja Badajoz el libro finalmente consiguió ver la luz hace ya más de 20 años bajo el título de El merino en la pintura española, siglos XIV al XVIII.

Además de eso, he presentado otros trabajos a Congresos de Historia de la Veterinaria en España y en Europa, han sido trabajos más monográficos tanto por la extensión como por el destino, por ejemplo, en 2015 realicé un trabajo muy bonito sobre los cerdos en la pintura europea en el que se ve la diferencia entre los ejemplares que aparecen en las pinturas flamencas y los que aparecen en los cuadros de pintores españoles, aquí nos encontramos con el cerdo ibérico y allí el cerdo blanco. 

También he realizado estudios sobre las vacas en el arte y trabajos más específicos sobre el ganado ovino de Pedro Orrente o el ganado vacuno en la pintura castellano-leonesa. Además, he publicado un amplio capítulo dentro del libro Patrimonio Ganadero Andaluz, que cuenta con tres volúmenes.

¿Qué tienen en común su trayectoria científica con la aventura literaria que supone Los gatos del Prado?

Son dos campos que se complementan, tengo que reconocer que siento una debilidad especial por el tema de los animales en el arte porque además no he visto antecedentes en ese sentido. Lo otro es un trabajo científico más reglado, más ordenado y normalizado, donde hay que hacer trabajo de campo, dirigir un proyecto y trabajar con comités científicos. Digamos que uno es el trabajo diario, incluso como dirían algunos autores “más nutricio” y el otro es más placentero.  

Por ejemplo, cuando analicé el gato de Las Hilanderas de Velázquez, me di cuenta de que a pesar de que este es uno de los cuadros que más bibliografía ha reunido, entre otras cosas porque Velázquez es quien es, en realidad muy poca gente se ha fijado en el gato y solo algunos autores de los más destacados de la historia del arte le han dedicado unas líneas al gato o quizás gata, que está allí. Todo ese análisis y documentación previa requiere la metodología científica para saber cómo hay que enfocarlo y qué pasos hay que seguir, una herramienta que ya traigo heredada del ámbito académico.

¿Tiene algún nuevo proyecto en mente?

A raíz de una conferencia que di en la Real Academia de Ciencias Veterinarias sobre ‘Simbología y zootecnia: los animales en el arte’, que se centró en dos cuadros, uno el del El hijo pródigo alimentando a los cerdos de Murillo y el otro la Rendición de Breda, con esos caballos extraordinarios de Velázquez, comencé a tirar del hilo y encontré que el caballo que aparece en la pintura era un animal real, no un modelo de cartón que se pudiera encontrar en el estudio de un pintor. 

Se trataba del caballo favorito de Felipe IV y que es de hecho el mismo ejemplar que aparece en el retrato ecuestre que realizó Velázquez y que se encuentra en el Museo del Prado, en otro retrato ecuestre que alberga el Palacio Pitti de Florencia y también es el mismo que podemos observar en la Plaza Oriente de Madrid, en la que quizás sea la mejor escultura ecuestre del mundo.

Conseguí descubrir los orígenes de este animal, parido en 1624 por la yegua llamada Judía de las caballerizas reales e hijo del caballo llamado El Español, cuando fue pintado era un animal de 13 años castrado y perfectamente adaptado, o sea, que era un caballo muy especial. 

Siguiendo la investigación descubrí una fuente histórica muy interesante que trata sobre la caballeriza de Carlos III, quien mandó traer un total de 80 ejemplares por ruta terrestre desde las caballerizas de Nápoles hasta Madrid, vinieron caminando sorteando los territorios en conflicto con la corona y cruzaron los Alpes en el mes de febrero, toda una hazaña. Ese trabajo titulado “Los albéitares-mariscales y los caballos que vinieron de Nápoles a la caballeriza de Carlos III. En conmemoración del 175 aniversario de la creación del Cuerpo de Veterinaria Militar Español (1845-2020)” lo he publicado en la Revista Sanidad Militar que es la revista de Sanidad de las Fuerzas Armadas de España. Seguiremos con esa línea de momento.

Mas noticias

Artículos Avicultura

30 Enero 2023

30/01/2023

¿Gallinas enjauladas en 2027?

Actualidad Actualidad Veterinaria

30 Enero 2023

30/01/2023

“No queremos que se monten facultades sin una calidad mínima para formar buenos veterinarios”

Artículos Animales de compañía

30 Enero 2023

30/01/2023

Puntos clave para realizar un chequeo en loros geriátricos

Actualidad Avicultura

30 Enero 2023

30/01/2023

La OMS y la FAO organizan una gran reunión sobre el control de Campylobacter en aves

Productos Animales de compañía

30 Enero 2023

30/01/2023

Magistral Royal lanza el nuevo limpiador de manchas en pelaje de la zona ojos, boca y patas: Lacrix

 
 

CURSOS

 
 

EVENTOS