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Inmunodeficiencias primarias del perro y el gato


Fernando Fariñas Guerrero
Instituto de Patología y Enfermedades Infecciosas. Grupo Histoferon
Imágenes cedidas por el autor
Artículo cortesía de Schering-Plough


Una nueva mascota entra a su nuevo “hogar” con renovadas esperanzas de que su estancia en aquel lugar sea larga y feliz. Sin embargo, sus nuevos vecinos y compañeros, otros perros y gatos, le guardan una sorpresa inesperada… Varios virus y bacterias circulan desde hace tiempo por el domicilio y nuestro nuevo huésped tendrá que enfrentarse a estos nuevos desafíos.

Introducción a las inmunodeficiencias caninas y felinas
Dependiendo del tipo de fallo y de las células comprometidas, tendremos distintas patologías. Así, un fallo en las células B, productoras de anticuerpos, se manifestará principalmente con el desarrollo de infecciones bacterianas (piodermas, otitis, neumonías, etc.), mientras que un fallo de células T, predispone a las infecciones víricas, fúngicas y protozoarias.

Las inmunodeficiencias pueden clasificarse en:
• Inmunodeficiencias primarias (hereditarias o congénitas): suelen asociarse con infecciones recurrentes y graves en los recién nacidos y muy a menudo acaba con la muerte del animal.
• Inmunodeficiencias secundarias o adquiridas: más frecuentes que las anteriores y asociadas a infecciones (por ejemplo FIV) o como consecuencia de procesos neoplásicos, metabólicos, desa-rreglos nutricionales, cirugía o estrés psicológico. El cuadro clínico que se desarrolla es similar al de las primarias pero, a diferencia de éstas, puede ser curada si la causa subyacente es corregida.

Signos clínicos y diagnóstico
Existe una gran variedad de presentaciones clínicas en los animales afectados por estados de inmunodeficiencia. El cuadro clásico es la presencia de
infecciones recidivantes, que curan mal, y con presencia de gérmenes oportunistas.
Sin embargo, otros signos de inmunodeficiencia incluyen muertes neonatales inexplicables, infecciones repetitivas en más de un animal perteneciente a una misma camada, infecciones crónicas que no responden a tratamiento antibiótico, enfermedad sistémica secundaria a vacunación, fallo en la respuesta frente a una vacuna o desarrollo exagerado de patología autoinmune.
La aproximación diagnóstica inicial en un animal con sospecha de padecer algún tipo de inmunodeficiencia se basa en realizar una buena anamnesis, una exploración física concienzuda en busca de alteraciones anatómicas (causa frecuente de infecciones recidivantes localizadas) y una analítica que incluya un perfil hematológico completo, bioquímica hepática y renal, urianálisis y ecografias con objeto de apreciar alteraciones anatómicas como hipoplasia o aplasias tímicas, esplenomegalias, etc. Se deben de incluir otros test como: proteinograma, titulación de anticuerpos IgG, IgM, IgE e IgA, principalmente, y recuentos de subpoblaciones linfocitarias. Otros estudios posteriores pueden incluir biopsias de timo, bazo y linfonodos, pruebas de intradermorreacción y mediciones de seroconversión vacunal.

¿Qué son la inmunidad innata y adaptativa?
Si el microbio o microbios “caseros” ha estado en contacto previo con nuestro desventurado amigo, entonces un batallón de células inmunitarias entrenadas (inmunidad adaptativa formada por linfocitos T que proporcionan inmunidad celular y B que dotan de inmunidad humoral por anticuerpos) lo reconocerá y, en cuestión de horas, lo eliminará.
Puede que nuestro amigo jamás llegue a darse cuenta de que ha sido infectado. Sin embargo, si el virus o la bacteria corresponde a uno contra el que nunca ha luchado, acudirá en su auxilio otro tipo de respuesta: la inmunidad innata.

Inmunidad innata
Este sistema de defensa de actuación rápida reconoce clases comunes y genéricas de moléculas producidas por variados agentes patógenos. Cuando estas células de la inmunidad innata reconocen alguna de estas moléculas extrañas (por ejemplo el lipopolisacárido bacteriano-LPS), disparan una respuesta inflamatoria con producción de altos niveles de citoquinas, con objeto de aislar en un muro de contención al microbio invasor. Estos receptores que portan las células de la inmunidad innata y que reconocen patrones moleculares repetitivos en los patógenos son denominados TLR (toll like receptors) (figura 1).



Figura 1. Tipos de TLR y moléculas que reconocen.


Inmunidad adaptativa
La respuesta inmunológica frente a un patógeno particular debe inducir una serie de funciones efectoras que puedan eliminar al agente patógeno o sus productos tóxicos del hospedador. Así, la neutralización de una toxina bacteriana requiere anticuerpos, mientras que la respuesta frente a un virus requiere mecanismos de citotoxicidad. Incluso en muchos casos se requieren los dos tipos de respuesta: humoral y celular.
Una vez se ha desarrollado una primera respuesta adaptativa, las citoquinas liberadas inducen la activación de los linfocitos Th (helper) protagonistas de la inmunidad adaptativa. Es posible distinguir dos subpoblaciones de linfocitos Th: los Th1 y Th2, que se diferencian entre sí por el tipo de citoquina secretada.
• La subpoblación Th1 tiene a su cargo muchas funciones mediadas por células (inmunidad celular) y la producción de un bajo número de anticuerpos opsonizantes (IgG que ayudan al proceso de fagocitosis). Estas células Th1 son responsables de los procesos inflamatorios y de lesión tisular excesiva que a veces acompañan a los cuadros patológicos.
• La subpoblación Th2, por el contrario, estimula la inmunidad humoral por parte de los linfocitos B, con producción de grandes cantidades de inmunoglobulinas (principalmente IgM, IgE e IgG) y es la responsable de los procesos alérgicos y de la lucha frente a parásitos.
La diferenciación en el tipo de respuesta que el hospedador haga frente al agente infeccioso es la que va a generar distintas formas de presentación clínica. Ejemplos de éstos los tenemos en la paratuberculosis de los rumiantes, la lepra humana, y animal o la leishmaniasis canina y humana entre otras muchas, donde si lo que predominan son las respuestas de tipo Th1, el animal o la persona desarrollará una patología distinta menos grave y contagiosa que si desa-rrolla una respuesta de tipo Th2, cuando se dará un cuadro clínico más severo, grave y con alta tasa de contagiosidad.
Tras la presentación de antígenos, y por el efecto de ciertas citoquinas, los linfocitos CD4 pueden polarizarse en sus acciones, particularmente su producción de citoquinas, de tal modo que favorezcan la respuesta inmune celular (Th1) o humoral (Th2) (figura 2). La producción de citoquinas por los macrófagos y otros tipos celulares en las primeras fases de la infección define el patrón Th1 o Th2 que se producirá en respuesta a un agente extraño. La liberación de interferón-gamma (INF-γ) e IL-12 inducen la diferenciación de las células Th a células Th1 (inmunidad celular), en tanto que la IL-4 e IL-10 inducen la polarización Th2 (inmunidad humoral).


Figura 2. Tipos de respuesta y polarización Th1-Th2.

Inmunodeficiencias primarias
Las inmunodeficiencias primarias pueden ser de tipo celular, humoral o de ambos a la vez.

Deficiencias de inmunidad celular
A continuación se citan las principales deficiencias primarias de inmunidad celular.

Granulocitopatía del Setter Irlandés
La enfermedad que afecta a esta raza cursa con infecciones recurrentes como dermatitis, gingivitis y osteomielitis asociada con linfadenopatía y neutrofilia con desviación a la izquierda. Inmunológicamente se da un defecto de la actividad bactericida de los neutrófilos, que no pueden acudir al lugar de infección por la inexistencia de moléculas de adhesión en el endotelio vascular (déficit de adhesión leucocitaria). Esta enfermedad se ha descrito en Suecia y Reino Unido.

Defectos de función neutrofílica en Doberman Pincher
Asociado a esta raza se ha descrito un cuadro dominado por rinitis y neumonías, que inmunológicamente se refleja en una incapacidad bactericida intracitoplasmática de los neutrófilos.
Los casos descritos son pocos pero clínicamente muy aparentes.

Inmunodeficiencia de células T con enanismo
Descrita en una familia endogámica de perros Weimaraner, se trata de una inmunodeficiencia celular asociada a enanismo por deficiencia de hormona del crecimiento. Inmunológicamente lo más destacado es la aplasia/hipoplasia tímica con incapacidad de respuesta de proliferación linfocitaria. Estos perros manifiestan un cuadro de infecciones recurrentes con susceptibilidad al padecimiento de infecciones víricas, fúngicas y protozoarias severas.

Hematopoyesis canina cíclica
Se trata de una enfermedad genética poco común, que afecta a la célula madre pluripotencial, con desarreglo de la producción de células sanguíneas. Está asociada a anomalías del color de la piel, por lo que se ha denominado “enfermedad letal del Collie Gris”. La marca indiscutible de esta patología es la presencia de una neutropenia cíclica que se da a intervalos de 14 días aproximadamente. Esto produce un cuadro clínico caracterizado por la presencia de gingivitis, linfadenopatía, hemorragias, neumonía, diarrea y abscesos subcutáneos. Estos perros mueren a menudo debido a estas infecciones y de amiloidosis hepática y renal.

Anomalía de Pelger-Huët
Se trata de una anomalía congénita de carácter benigno de los leucocitos, caracterizada por hiposegmentación nuclear de los granulocitos. Descrita en perros, gatos, conejos y en el hombre, parece que existe una cierta predisposición racial en los primeros, no siendo infrecuente en el Basenji, Boston Terrier, Cocker Spaniel, Pastor Alemán, y Samoyedo entre otros. Clínicamente no es importante, ya que no predispone a infecciones ni otros procesos.

Síndrome de Chediak-Higashi
Decrita en el gato persa, los animales afectados pueden presentar un cuadro de infecciones recurrentes, asociadas a defectos plaquetarios (hemorragias) y defectos de pigmentación cutánea y del fundus ocular. Citológicamente es posible observar en frotis hemáticos la presencia de granulocitos con gránulos agrandados y eosinofílicos, aunque en el gato la eosinofília es menos evidente. Desde un punto de vista inmunológico, este síndrome se caracteriza por defectos de quimiotaxis y capacidad bactericida de los neutrófilos.

Acrodermatitis del Bull-Terrier
Es un síndrome complejo que afecta a esta raza de perros, y cursa con inmunodeficiencia de células T, asociada a retraso del crecimiento, dermatitis (acrodermatitis, pioderma crónica y paroniquia), diarrea, neumonía, y alteraciones del comportamiento. Inmunológicamente se observa aplasia tímica y presencia de linfonodos y bazo muy pequeños.

Otras inmunodeficiencia celulares primarias
Se han descrito otra serie de inmunodeficiencias que parecen estar asociadas a determinadas razas. Entre éstas caben destacar:
• Neutropenia del Border Collie
• Aplasia tímica felina con hipotricosis
• Neumocistosis de los Dachshunds Miniatura
• Neutropenias autoinmunes primarias asociadas a inmunodeficiencia

Deficiencias de inmunidad humoral
Los déficits de inmunoglobulinas y de complemento son inmunodeficiencias primarias de tipo humoral.

Déficits de inmunoglobulinas
La deficiencia de una o más clases de inmunoglobulinas, es la inmunodeficiencia primaria más común en perros y gatos. Los signos clínicos de este desarreglo, pueden no manifestarse hasta que se han agotado los anticuerpos maternos (12-15 semanas de edad). Los cachorros que no reciben un buen calostro, se hacen susceptibles a más temprana edad, con el desarrollo de infecciones respiratorias y gastrointestinales frecuentes.
Probablemente la más frecuente de estas sea la deficiencia de IgA; esta se diagnostica cuando el título de dicha inmunoglobulina se sitúa por debajo de los 0,2-0,4 mg/ml. La mayoría de los animales con este déficit, no van a mostrar signos de enfermedad, pero existe una minoría en la que se van a dar cuadros complicados de infecciones respiratorias, digestivas, respiratorias y tendencia a neoplasias linfoides. En el Pastor alemán, se ha descrito una deficiencia de IgA que debuta con la presencia de enfermedades mucosas diversas que incluyen, colitis linfoplasmocitarias, fistulas perianales, pioderma profunda, y aspergilosis diseminada principalmente por Aspergillus terreus.
En el Beagle y Cocker Spaniel, se han observado casos de deficiencias selectivas de IgA asociadas a hipersensibilidad y patología autoinmunitaria, principalmente tiroiditis, orquitis, adrenalitis con hipoadrenocorticismo, lupus eritematoso sistémico y linfoma.

Déficits de complemento
Se han reportado deficiencias de fracciones del complemento (principalmente C3) en perros con cuadros renales, infecciones bacterianas y atrofia mioesquelética.

Deficiencias de inmunidad celular y humoral
La inmunodeficiencia severa combinada (IDSC) es la inmunodeficiencia más grave conocida, ya que está causada por un fallo tanto en la respuesta celular mediada por linfocitos T, como en la producción de anticuerpos o inmunidad humoral, mediada por linfocitos B. Se ha descrito en perros, y los cachorros recién nacidos suelen presentar cuadros severos de pioderma, otitis, gastroenteritis e infecciones respiratorias de etiología bacteriana, pero que no responden a tratamiento antibiótico. La mayoría de estos cachorros muere a los 4 meses de edad, de infecciones bacterianas diseminadas o de moquillo provocado por virus campo o por la cepa vacunal administrada en las vacunaciones. Desde un punto de vista laboratorial se aprecia un bajo número o incluso ausencia de linfocitos T y B, y bajos o ausentes títulos de IgG, IgM e IgA. En la necropsia es patente la hipoplasia o aplasia de tejido linfoide, especialmente timo y linfonodos.
Aunque se trata de inmunodeficiencias poco frecuentes, ante un caso de infecciones variadas y recidivantes producidas por gérmenes oportunistas, que debutan tempranamente, que curan mal o no curan con tratamiento antibiótico, y que con frecuencia se asocian a fenómenos de hipersensibilidad alérgica o autoinmunidad, no está de más la aplicación de un protocolo de diagnóstico de este tipo de inmunodeficiencias. En próximos capítulos de esta serie describiremos las muy frecuentes inmunodeficiencias secundarias. Probablemente junto con las primarias, éstas están relacionadas con muchos casos de piodermas e infecciones de mucosas difíciles de tratar; así que desechemos definitivamente de nuestro subconsciente la famosa frase que dice que “detrás de una pioderma siempre se encuentra un estafilococo” e intentemos pensar que “detrás de una pioderma siempre hay una alteración inmunológica y el estafilococo es un mero invitado al banquete”.

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