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Tratamiento de la obesidad


Víctor Fragua, Marta Hervera y Mariola Baucells
Servicio de Dietética y Nutrición, Hospital Clínic Veterinari, Universitat Autònoma de Barcelona
Imágenes cedidas por los autores


Alrededor del 40% de las mascotas padecen sobrepeso u obesidad, y esta proporción parece ir en aumento (Hervera y colaboradores, 2008). Los animales que han sido esterilizados, animales de edad avanzada y animales con poca actividad son los que tienen más probabilidad de sufrir sobrepeso, aunque no en exclusiva. La obesidad es una patología que produce un mayor riesgo de sufrir enfermedades tales como: alteraciones en el metabolismo de los lípidos (hipertrigliceridemia, hiperlipoproteinemia), diabetes mellitus tipo 2 (gato) y resistencia a la insulina (perros), problemas articulares y locomotores, trastornos del aparato reproductor (partos distócicos), incremento del trabajo respiratorio, lipidosis hepática (gatos), litiasis biliar, pancreatitis, tumores… Asimismo, el sobrepeso implica una reducción de la longevidad del animal, intolerancia al calor y ejercicio, problemas en cirugía, anestesia y exploración veterinaria, entre otros.

Enfoque dietético
Para combatir la obesidad de forma efectiva es necesaria la instauración de un plan dietético de restricción adaptado a las necesidades individuales de cada animal. Sin embargo, sin la complicidad del propietario un programa de pérdida de peso no puede tener éxito; es necesario que el propietario entienda los riesgos e inconvenientes que el sobrepeso supone en su animal y se implique en el tratamiento de éste. No basta con cambiar de alimento.

Paso a paso
El plan para el tratamiento del sobrepeso o la obesidad debe incluir cada una de las siguientes acciones.
1. El primer paso es la evaluación del grado de sobrepeso u obesidad del animal. Para ello disponemos de herramientas como el índice de condición corporal (tabla de condición corporal), las medidas morfométricas o el peso corporal relativo.
2. El siguiente paso es el cálculo de la ingestión energética diaria real que tiene el animal, para ello nos será realmente útil tener una historia dietética completa de nuestro paciente. Ésta debe incluir tanto la ración base diaria (cantidad de pienso, latas, alimento casero…) como aquellos alimentos “extra” de administración esporádica, aquellos administrados como recompensas y los restos de mesa.
El propietario no siempre es consciente del aporte energético que suponen los “extras” que administra a su mascota. Por ello debemos insistir durante la anamnesis para que el propietario especifique exactamente todos los alimentos que administra a su animal, y tenerlos en cuenta a la hora de calcular la ingesta energética diaria. En el cuadro 1 se muestran algunos ejemplos de alimentos administrados como “extras” a perros y gatos y el valor calórico que suponen.
Es importante establecer la ingestión energética del animal, antes de administrar una dieta de restricción calórica.
3. A continuación debemos calcular las necesidades energéticas del animal y aplicar una restricción para conseguir que el animal vaya perdiendo peso. La restricción dependerá del grado de sobrepeso y las características de cada caso. Inicialmente podemos establecer las necesidades en función del peso ideal u objetivo, y valorar la respuesta del animal. El objetivo debe ser una velocidad de pérdida de peso igual o menor a un 2% semanal. En gatos éste es un punto realmente importante, ya que una pérdida de peso excesivamente rápida puede aumentar el riesgo de alteraciones hepáticas.
En casos con una respuesta mínima del animal a la restricción inicial (por ejemplo, pérdidas de peso semanales por debajo del 0,5%) se puede plantear establecer una restricción mayor, y llegar a aplicar una reducción del 20% de la ingesta calórica calculada inicialmente (cuadro con la planificación del tratamiento).
4. Una vez establecido el aporte energético diario, debemos plantearnos qué alimento es el más adecuado en cada caso y hacer que éste sea su único aporte energético, eliminando los “extras” en la medida que sea posible.
Reducir la cantidad de alimento habitual no suele ser una estrategia exitosa en un plan de restricción de peso, ya que puede exponer a un riesgo de carencia grave de nutrientes esenciales. Por lo tanto, plantear el uso de un alimento específico es, casi siempre, necesario ya que permite administrar un aporte energético menor a la vez que asegura una ingesta adecuada del resto de nutrientes necesarios para una alimentación equilibrada. Estos productos, además, favorecen la sensación de saciedad del animal por incluir en su formulación fibra dietética o un aumento del volumen de la ración al añadir agua o aire en su composición. En ningún caso se recomendará el ayuno.

Elección de la dieta
Existe en el mercado una amplia gama de dietas específicas para la pérdida de peso. Encontramos productos light que aportan alrededor de un 20% menos de calorías en los alimentos para gatos o alrededor de un 15% en los productos para perros respecto a los alimentos de mantenimiento. Casos más severos pueden requerir reducciones energéticas mayores y, por tanto, la utilización de alimentos de prescripción específicamente formulados para el tratamiento de la obesidad que reducen su aporte energético entre un 25% en el caso de los gatos o un 22% en el de los perros.
Los alimentos formulados para el tratamiento de la obesidad se basan en la sustitución de la grasa del alimento por proteína o carbohidratos, debido a que la grasa tiene mayor valor calórico y mayor eficiencia para depositarse en el cuerpo en forma de tejido graso que la proteína o los carbohidratos del alimento. Frecuentemente estos alimentos incluyen elevados niveles de fibra que favorecen la sensación de saciedad y limitan el consumo de alimento, aunque a su vez pueden repercutir negativamente en la apetencia y consistencia de las heces. El aumento del contenido proteico, que también es habitual en este tipo de dietas, limita la pérdida de masa muscular durante el plan de restricción.

Toma de medidas morfométricas en una de las visitas de seguimiento durante un plan de restricción de peso.
Ejercicio físico
El ejercicio físico es otro factor que puede ayudar en el manejo en el tratamiento de la obesidad en nuestras mascotas, ya que aumenta el consumo de calorías y favorece la pérdida de peso al combinarlo con una dieta adecuada. Los paseos, una mayor interacción con los propietarios y el juego en general, sobre todo en el caso de los gatos, resultan una herramienta útil a la hora de combatir la obesidad.
Un programa de pérdida de peso para un animal de compañía no podrá tener éxito si el dueño no es consciente de la existencia del problema y está dispuesto a solucionarlo. Debemos persuadir al propietario de que un simple cambio de dieta no va a solucionar el problema de sobrepeso de su animal. Por ello, el propietario debe ser consciente de que el tratamiento será largo (de varios meses) y que implicará una serie de cambios de hábitos a largo plazo. Resulta útil sugerirle que sustituya las recompensas en forma de alimento por otras como interacción con el animal (juego, caricias…) o al menos proponer recompensas alternativas de bajo valor calórico (dados de fruta o verdura…). Otros cambios en el manejo que pueden ayudar durante el tratamiento son la administración de la ración en varias comidas a lo largo del día para favorecer la sensación de saciedad, o evitar que el animal pida comida de la mesa dándole su ración al mismo tiempo que los propietarios comen o corrigiendo la conducta de begging (pedir comida de la mesa).

Tratamiento farmacológico
Recientemente han aparecido en el mercado fármacos para el tratamiento de la obesidad canina. La mitratapida y la dirlotapida actúan bloqueando la fijación de la apolipoproteína B (ApoB-48) a los triglicéridos. De esta manera, se reduce el transporte lipídico hacia el sistema linfático, torrente sanguíneo y, en consecuencia, a tejidos y órganos. El principal efecto de estos fármacos es un aumento de la sensación de saciedad del animal, lo cual limita su interés por la obtención de alimento más allá de su ración y permite controlar los problemas de comportamiento asociados al apetito (coprofagia, begging, revolver entre basura, escarbar, ladrar…).
Según nuestra experiencia, estos productos pueden ser útiles en algunos animales como coadyuvantes en un plan de tratamiento de la obesidad, siempre combinados con un tratamiento dietético.

El papel del propietario
El tratamiento dietético no acaba aquí; es imprescindible un seguimiento de peso y condición corporal en el animal. Durante los primeros meses de dieta es importante que el animal se pese y reevalúe al menos una vez al mes, espaciando los controles en los meses posteriores (cuadro 2).


Debemos recordar al propietario que tiene que comprobar cómo además del peso, medidas como la circunferencia pélvica o torácica se ven reducidas en cada nuevo control. La relación de estos cambios con actitudes como, por ejemplo, una mayor actividad y resistencia física o una mejora en problemas articulares son alicientes que motivan al propietario a seguir el tratamiento y a ser consciente de los beneficios que puede suponer para su animal.
En definitiva, una vez instaurado el sobrepeso, solucionarlo en perros y gatos es una tarea larga y difícil. Por eso es importante que los propietarios y los profesionales sean conscientes y conozcan los riesgos que supone en las mascotas. También es preciso que sepan valorarlo desde que los animales son cachorros, para evitarlo a tiempo. En aquellos animales con mayor riesgo, como las razas con predisposición, los ejemplares esterilizados, etc. el control del peso y la condición corporal debería ser constante durante toda su vida para poder detectar de forma temprana el sobrepeso y evitar la obesidad. Para ello, el veterinario puede ayudar llevando un control del peso y de la condición corporal del animal. Los profesionales tienen una función importante: deben saber recomendar el tipo de alimento, calcular la cantidad adecuada a las necesidades concretas de cada mascota y conocer cómo instaurar un programa completo de restricción calórica.

Bibliografía
- Laflamme DP., Development and Validation of a Body Condition Score System for Dogs, Canine Practice 1997; 22: 10-15.
- Hervera M., Mariotti V.M., Fatjó J., Amat M., Manteca X., Baucells M.D., Feeding Habits of Pet Dog
- Pacients in the Veterinary Teaching Hospital of the Universitat Autònoma de Barcelona; 2008; ESVCN Congress, Viena.

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