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Signos y posible tratamiento del hipospadias


Carolina Serrano [1], Elena Mas Andreu [2] y José Rodríguez [1]
[1] Hospital Clínico Veterinario. Universidad de Zaragoza. C/ Miguel Servet, 177. 50013 Zaragoza.
[2] Clínica Veterinaria Pirineos. C/ Santiago, 3, bajos. 22300 Barbastro (Huesca)
Imágenes cedidas por los autores


No se trata de una alteración frecuente pero muchos de los animales con hipospadias sufren además otras alteraciones congénitas. La causa de este desorden es desconocida, pero podría ser teratogénica o bien deberse a rasgos heredados que afectan a la producción de andrógenos o a la unión al receptor.

Se debe a la inadecuada fusión de los pliegues genitales en el desarrollo fetal. En consecuencia, la uretra se abre en cualquier punto a lo largo de su recorrido en una o más localizaciones. La uretra puede terminar a cualquier nivel, desde el periné hasta el extremo del pene. En función de la localización de la abertura el hipospadias se clasifica en: glandular, peniano, escrotal y perineal o anal (figura 1).

El prepucio también es anormal y no está totalmente formado en la región ventral. Además, el pene puede estar afectado, así como el escroto. En los casos graves puede encontrarse un defecto en la unión de las dos mitades de la bolsa escrotal, usualmente bífida, desarrollo anormal del pene y desembocadura de la uretra en el área perineal (figura 2). Con frecuencia se puede presentar un análogo de la uretra representado por una cuerda fibrosa que va desde el glande hasta la abertura uretral e induce al pene a sufrir una incurvación ventral (figuras 3 y 4).

Figura 1. Hipospadias perineal en un Yorkshire Terrier. El paciente orina a través del pequeño orificio que se aprecia en la zona perineal (flecha). Así mismo se observa un desarrollo incompleto del pene y del prepucio.
Figura 2. Hipospadias perineal en un mestizo. En este paciente también se aprecia una falta de fusión de la bolsa escrotal (bífida). Figura 3. Hipospadias localizado en el glande (hipospadia glandular) en un Cocker. Se observan las adherencias del orificio prepucial a la piel de la apertura cutánea.
Figura 4. Hipospadias grave. Se observa la falta de desarrollo del pene así como una banda fibrosa que lo incurva ventralmente. Figura 5. En esta imagen se aprecia la apertura ventral de la uretra glandular así como la banda fibrosa existente entre la misma y la piel, lo que hace imposible exteriorizar y explorar el pene.

El desarrollo sexual mamífero normal ocurre en tres pasos y cada uno depende de la correcta terminación del paso anterior: establecimiento del sexo cromosómico, desarrollo del sexo gonadal y desarrollo del sexo fenotípico.

Los pseudohermafroditas son individuos en los que el sexo cromosómico y gonadal coinciden, pero existe una alteración en el desarrollo del sexo fenotípico. Hay que diferenciarlos del hermafrodita verdadero, en el que existe tanto tejido ovárico como testicular.

La exploración física del paciente basta para diagnosticar la anomalía. En ocasiones es preciso llevar a cabo un análisis de orina para descartar infección.

Dentro del diagnóstico diferencial se encuentra la hipoplasia peniana, el frenillo peniano persistente, la fístula o traumatismo uretral, el pseudohermafroditismo y el hermafroditismo verdadero.

Caso clínico
El paciente es un perro de raza Yorkshire Terrier, macho, de 5 meses de edad y 2,4 kg de peso.

Los propietarios acuden a la consulta porque han observado una continua exposición del pene. Sin embargo, el animal no tiene problemas en la micción y no hay alteraciones en su comportamiento.

La técnica paso a paso
La técnica quirúrgica se va a basar en la liberación de las adherencias del pene al prepucio, y en la reconstrucción del mismo.
1. La banda fibrosa que fija la apertura uretral a la piel se secciona con delicadeza para no lesionar el pene con tijeras de disección fina (figura 1). La hemorragia en este tipo de intervenciones es mínima por lo que no es necesario ningún tipo especial de hemostasia, tan solo compresión con gasa.

2. La reconstrucción prepucial se lleva a cabo para evitar la exposición constante del pene al exterior. Para ello se secciona la unión mucocutánea para reducir el orificio al tamaño deseado. Esta sección debe ser mínima para dejar el mayor espacio posible al futuro prepucio y que no dificulte el posterior movimiento del pene (figura 2).

3. A continuación se sutura la piel con puntos interrumpidos simples con material no absorbible de 4-0, procurando no atravesar la mucosa prepucial para no lesionar el pene (figura 3).

4. En este tipo de intervenciones se debe extremar la precaución para no cerrar demasiado el futuro orificio prepucial, ya que esta circunstancia podría favorecer parafimosis secundarias (figura 4).

5. Si el pene está muy próximo a la apertura prepucial, la punta del glande queda exteriorizada, se deseca, y está expuesta al constante lamido y traumatismos (figura 5). Para evitar esta posibilidad, se secciona la zona dorsocraneal del prepucio en todo su espesor, y se sutura la mucosa al borde de la piel a lo largo del margen incisional.

6. En la figura 6 se observa el resultado final de la intervención. Una vez realizada la cirugía es importante el manejo posoperatorio. Es conveniente administrar analgésicos y antibióticos para controlar el dolor y aportar una adecuada cobertura antibiótica. Se debe colocar un collar isabelino para evitar el lamido de la zona. Hay que controlar la correcta micción y vigilar que el tamaño del orificio prepucial sea el adecuado, ya que si es demasiado estrecho puede afectar al flujo de la orina e impedir la exteriorización del pene.

Conclusión
El hipospadias es una anomalía congénita que no pone en peligro la vida del animal. Sin embargo, hay grados en los que la calidad de vida se ve comprometida por la molestia que ocasiona la exposición peniana crónica o la dermatitis por la acumulación de orina en el pelo circundante.

Se trata de un problema hereditario, por lo que se aconseja la castración del macho para evitar que transmita el defecto a la descendencia.

Así pues, la cirugía es el tratamiento de elección que aporta al paciente el bienestar deseado.

Bibliografía
  • Bojrab, M.Joseph. Técnicas actuales en cirugía de pequeños animales, cuarta edición. Intermédica, 2000.
  • Fossum, Theresa. Cirugía en pequeños animales, segunda edición. Intermédica, 2004.
  • Hayes HM Jr. Wilson GP. Hospital incidence of hypospadias in dogs in North America. Vet. Rec. 1986 May 31;118(22):605-7.
  • M Noden, Drew y de Lahunta Alexander. Embriología de los animales domésticos. Acribia, 2001
  • Schaer, Michael. Medicina clínica del perro y del gato. Elsevier-Masson, 2006.
  • Slatter Douglas. Manual de cirugía en pequeñas especies. McGraw-Hill Interamericana, 1995.

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