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Introducción y dificultades de la clínica de animales exóticos (y II)


Eduardo Juan Fernández López
Mundo Animal Torremolinos (Málaga)
Imágenes Argos


En esta segunda entrega sobre el manejo de animales exóticos expondremos con más detalle las características y particularidades de aves y pequeños mamíferos.


Aves
En función del tamaño podemos distinguir dos grandes grupos: paseriformes (aves típicamente “pequeñas” como canarios, jilgueros, etc.) y psitácidas (loros, guacamayos, cotorras, etc.). En el primer caso, las dificultades en la clínica derivan de su tamaño, que va desde unos pocos gramos hasta unos 50 (hay que tener en cuenta que entre los córvidos que también pertenecen a este grupo hay especies de gran envergadura). Por lo tanto, su manejo debe ser cuidadoso para evitar que los dañemos o que se nos escapen. El típico dicho de que se pueden morir al cogerlos es relativamente falso: aquellos que puedan morir durante una breve manipulación lo harían de todas formas en minutos o quizás al cabo de unas pocas horas. A su vez, el tamaño va a condicionar tanto las técnicas diagnósticas como la aplicación de los tratamientos que podemos realizar; por ejemplo, es difícil usar una torunda de cultivo, la toma de sangre para su análisis, la aplicación de fluidoterapia, la realización de endoscopias o ecografías, etc. en un ave de 15 gramos como podría ser un canario.

El segundo grupo, psitácidas y aves de mayor tamaño, requiere un manejo más estricto para evitar principalmente que nos dañen a nosotros. En ellas sí podemos realizar la mayoría de las técnicas diagnósticas pero siguen presentando cierta dificultad terapéutica, sobre todo en la aplicación de las técnicas más invasivas como fluidoterapia y cirugía en general. En ambos casos, y siempre que las ventajas superen a los posibles inconvenientes, el uso de anestesia inhalatoria con isofluorano facilita el trabajo.

Temperatura corporal elevada
Debido a su escaso tamaño tienen un elevado metabolismo. Por ello, es necesario acondicionarlos en ambientes cálidos para disminuir lo máximo posible las necesidades energéticas para el mantenimiento de la temperatura corporal. Además, en los casos graves nos encontraremos con estados de hipotermia que tenemos que solucionar. Durante la anestesia inhalatoria también se produce una pérdida importante de temperatura. Los fluidos administrados se deben calentar previamente.

Plumas
Tener el cuerpo cubierto de plumas dificulta su inspección y manejo. A veces usamos alcohol para poder visualizar algunas zonas concretas pero su aplicación excesiva o en animales muy enfermos puede inducir una hipotermia de fatales consecuencias.

Respiración y sacos aéreos
Básicamente, en una primera inspiración el aire pasa a los pulmones; en la segunda éste pasa a los sacos aéreos, alojados en cuello, tórax, abdomen y también en grandes huesos como húmero y fémur. Al mismo tiempo, el aire que había pasa por los pulmones de nuevo y sale al exterior. Como los sacos aéreos son estructuras membranosas que presentan una vascularización muy escasa, los tratamientos a este nivel se basan en la aplicación de vapores y aerosoles, o bien en confiar en la autocuración, con el apoyo adecuado.

En insuficiencias respiratorias graves por obstrucción de vías aéreas altas, podemos actuar sobre un saco aéreo abdominal para permitir el paso de aire al sistema respiratorio. A la hora de realizar las ecografías hay que tener mucho cuidado porque el aire de su interior, va a impedir el paso de los ultrasonidos, lo que dificulta la exploración.

Síntomas ocultos
Puesto que son animales presa, es decir, que sirven de alimento a otros y teniendo en cuenta que los depredadores atacan a aquellos que manifiestan alguna debilidad, no van a ser expresivos a la hora de mostrar signos de enfermedad. Así, lo típico que nos cuenta el propietario es que: “no come”, “está embolado”, “duerme mucho” o “está raro”. Esto hace que para realizar un buen diagnóstico debamos usar técnicas como la toma de muestras para cultivos y citología, hematología y bioquímica sanguínea, radiografías, endoscopia, etc. chocando con el eterno aspecto económico.

Ojo
La dilatación de la pupila tiene un componente voluntario que hace que para la inspección profunda del ojo se necesite el uso de colirios con d-tubocurarina.

Dieta
Gran parte de las patologías de las aves, sobre todo en psitácidas, están derivadas de una dieta incorrecta. Así, la típica alimentación con mezcla exclusiva de pipas y cacahuetes favorece la aparición de diversas patologías que, en su conjunto y en muchos casos, hace inviable o muy difícil y costosa la curación. Suelen ser loros que llevan años comiendo esta dieta -y, en los mejores casos, quizá algo de fruta como manzana-, que rechazan otros alimentos aunque el propietario insista en ponérselos y comen lo que más les gusta; nunca han ido al veterinario y suelen llegar en muy mal estado.

El componente psicológico
Quizás la psicología aviar sea un tema muy descuidado en veterinaria, y eso que muchos canarios muestran alegría cuando oyen o ven a su propietario, requiriendo su atención. Pero en determinados casos de psitácidas puede ser vital su consideración. En loros tremendamente socializados con los humanos, dependientes, inteligentes y con fuertes lazos efectivos, una larga permanencia en el hospital puede dificultar enormemente su recuperación, e incluso hacerla imposible. Cada uno de estos casos requiere una evaluación individualizada y colaboración por parte de los propietarios.

Conclusiones
Quizás la clínica aviar sea de las más difíciles. En general, debemos escuchar y preguntar al propietario por qué trae al ave y realizar otras preguntas clave como qué come, cuáles son sus costumbres cotidianas, si es posible observar al pájaro sin presencia de personas, etc. También debemos fijarnos en otros aspectos como lo que ha comido, su respiración, plumas, comportamiento y heces.

Si es posible y cuando lo consideremos necesario, hay que realizar técnicas diagnósticas específicas. Si deben quedarse alojados en el centro veterinario que sea en un lugar adecuado y preferentemente, cálido y tranquilo.




Pequeños mamíferos
Su amplia variedad tanto en especies como en tamaños condiciona la clínica y las posibilidades que tenemos de realizar un diagnóstico. Es necesario recopilar una amplia documentación sobre los cuidados de estas especies, principalmente de los que vemos en la clínica.

Variabilidad de especies y tamaños
Tratamos animales tan distintos como hámsteres, ratas y ratones, cobayas y chinchillas, conejos, hurones, titis y algunos más. Y tamaños también muy variables pero generalmente menores de los 2 o 3 kg. Por supuesto, existen particularidades en los tratamientos entre los que cabe destacar el uso de antibióticos en conejos y roedores.

Cuerpo cubierto de pelo
Son frecuentes los problemas dérmicos como alopecias, sarna, heridas y tumores ocultos. En algunos, se dan unas características que hacen tremendamente difícil su exloración. Por ejemplo, los erizos, a los que además de las púas de su parte superior hay que añadir su actitud defensiva de plegarse sobre sí mismos protegiendo y escondiendo la parte de su cuerpo sin púas.

Temperatura corporal elevada
Debido a que su pequeño tamaño en general implica un metabolismo alto, son frecuentes las hipotermias y suele ser necesario alojarlos en ambientes
cálidos. Algunos, como pequeños primates sudamericanos, requieren temperaturas ambientales superiores a los 25 °C y es frecuente que acudan a la clínica en invierno con hipotermias y patologías asociadas. También son frecuentes el raquitismo y la osteomalacia por falta de irradiación ultravioleta.

Similitud con la clínica conocida
En este grupo, también variado y heterogéneo, contamos con la ventaja de estar más o menos preparados para tratar principalmente con mamíferos. Muchas patologías son similares en presentación y tratamiento a las que padecen los perros y gatos.

Dieta
Un grupo tan variado y heterogéneo hace que las dietas sean también muy diversas. Podemos agrupar a:
• roedores y lagomorfos comedores de hierba y forraje, semillas, verduras y, en menor medida, frutas,
• omnívoros, como los cerdos vietnamitas y primates del nuevo mundo,
• hurones considerados carnívoros estrictos, aceptan perfectamente verduras y frutas en pequeñas cantidades.

Algunos con necesidades más específicas relativas a vitaminas y porcentajes de fibra. Son frecuentes los problemas dentales en roedores y lagomorfos o deficiencias de vitamina C en cobayas.


Resumen
1. Como podemos ver la clínica de nuevos animales de compañía implica tremendas dificultades derivadas de la gran variedad de especies.

2. Necesitamos amplios conocimientos y disponer de mucha información para estudiar y consultar. Las condiciones de alojamiento y alimentación son importantes; conocerlas o disponer de información para consultarlas y transmitirlas a los propietarios es parte de nuestro trabajo.

3. Trabajamos con animales de pequeño tamaño en general, aunque el hecho de ver animales distintos al perro y al gato, hace que de vez en cuando nos consulten acerca de todo tipo de animales y cuestiones.

4. Como siempre la anamnesis es vital.

5. Algunas mascotas son de alto valor económico, otras apenas valen “nada”, y los propietarios son de todo tipo.

6. Las instalaciones de la clínica deben ser adecuadas y específicas para el alojamiento y hospitalización, y deben disponer de elementos diagnósticos adecuados. También debemos apoyarnos en otros especialistas bien por sus habilidades o por equipamiento clínico.

7. Los diagnósticos y tratamientos suelen estar muy limitados por el tamaño y los aspectos económicos.

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