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Resolución laparoscópica de la criptorquidia abdominal


Ana Rubio Guivernau
Manuel Gardoqui Arias
Hospital Veterinario Los Madroños. Madrid
cirvet@losmadronoscvet.com
Imágenes cedidas por los autores

La criptorquidia es una alteración en el desarrollo por la cual uno o ambos testículos no descienden correctamente hasta la bolsa escrotal, de manera que quedan retenidos en la cavidad abdominal, el anillo inguinal, o en la región inguinal craneal al escroto. Normalmente los testículos se encuentran en la bolsa escrotal a los 2 meses de edad, pero en ocasiones pueden tardar hasta los 6 meses.

Se recomienda que los perros criptórquidos sean castrados por varios motivos. En primer lugar, se trata de una alteración hereditaria recesiva y, por tanto, susceptible de ser transmitida a la descendencia. Por otro lado, los testículos ectópicos tienen una probabilidad de desarrollar tumores bastante superior (13%) a los testículos normales, y también son propensos a sufrir torsión.

Al detectar que un perro no tiene ambos testículos en la bolsa escrotal se realiza una palpación de la región inguinal y una ecografía abdominal para confirmar la presencia y localización del/los testículo/s ectópico/s.

Tradicionalmente, los testículos abdominales se han extraído mediante una laparotomía parapeniana. En este trabajo, presentamos la resolución de esta patología mediante cirugía mínimamente invasiva. Las ventajas de esta técnica son: una excelente visualización del testículo ectópico, a diferencia del abordaje por laparotomía, y una mejor recuperación del paciente, con menos dolor, y menos complicaciones asociadas a la incisión (hematomas, inflamación).

En los casos en que el propietario no desea realizar orquiectomía del testículo escrotal, proponemos realizar la vasectomía laparoscópica, sellando y cortando el conducto deferente a su entrada en el anillo inguinal. De este modo, aseguramos que no vaya a trasmitir la enfermedad a su descendencia.

Equipamiento necesario

Para la realización de esta cirugía contamos con una torre de laparoscopia, insuflador de CO2, óptica de 5 mm 0°, 2 trócares de 5 mm, una pinza de agarre y una pinza V de Ligasure de 5 mm.

Preparación del paciente

El paciente se coloca en decúbito supino, se rasura el abdomen, desde el xifoides hasta el pubis, y se realiza un lavado quirúrgico de la zona.

Técnica quirúrgica

A continuación se realiza una incisión de 5 mm caudal a la cicatriz umbilical, por la que se introduce la aguja de Verres. Comprobamos la permeabilidad de la misma con suero salino y la conectamos al insuflador hasta alcanzar una presión de 10-15 mmHg. Una vez establecido el pneumoperitoneo colocamos al animal en posición de Trendelemburg, para mejorar la visualización de la parte caudal del abdomen. Retiramos la aguja de Verres e introducimos por la incisión el primer trócar. A través de este trócar metemos la óptica. El segundo trocar lo insertamos bajo visión directa lateral al pene en el lado del testículo retenido (figura 1). Realizamos una primera exploración de la cavidad abdominal en la que habitualmente vemos el testículo al lado de la vejiga (figuras 2 y 3). Si no se visualiza fácilmente puede ser útil seguir el conducto deferente hasta encontrar el testículo retenido.


Figura 1. Colocación de los dos trócares.

Una vez localizado el testículo introducimos por el segundo trócar las pinzas de agarre, y sujetamos el testículo contra la pared abdominal. Se sujeta el testículo mediante una sutura transabdominal (figura 4). Ya podemos extraer las pinzas de agarre e introducir las pinzas del Ligasure por el 2º puerto. Comenzamos el sellado vascular y corte del plexo pampiniforme y continuamos sellando y cortando el conducto deferente con la misma pinza (figuras 5 y 6). Una vez hemos independizado el testículo y comprobado que la hemostasia es correcta podemos introducir de nuevo las pinzas de agarre para extraer el testículo por la 2ª incisión. Si el testículo es demasiado grande se amplía ligeramente la misma para facilitar la extracción, pero muchas veces no es necesario (figura 7). Vaciamos completamente el pneumoperitoneo y suturamos las incisiones por planos (figura 8). El tiempo quirúrgico es de 10 a 15 minutos.


Figura 2. Aspecto del anillo inguinal normal. Se observa el conducto deferente y los vasos testiculares saliendo por el anillo.

Figura 3. Habitualmente localizamos el testículo al lado de la vejiga urinaria.

Figura 4. El testículo se sujeta con una sutura a la pared abdominal.

Figura 5. Comenzamos el sellado y corte del plexo pampiniforme con Ligasure.

Figura 6. Comprobamos que la hemostasia es correcta.

 


Figura 7. Extraemos el testículo a través de la incisión del segundo trócar.

Figura 8. Suturamos ambas incisiones por planos.



Conclusiones

La resolución de la criptorquidia abdominal mediante laparoscopia es una buena alternativa a la laparotomía, al existir una mejor visualización de todos los órganos, en este caso el testículo abdominal.

El sellado de los tejidos mediante Ligasure proporciona una correcta y rápida hemostasia. Esto nos permite trabajar con unos tiempos quirúrgicos muy cortos independientemente del tamaño y conformación del animal. La recuperación de los pacientes es más rápida y menos dolorosa. La incidencia de complicaciones relacionadas con la incisión (hematomas, inflamación) es mucho menor.

Bibliografía disponible en www.argos.grupoasis.com/bibliografias/criptorquidia118.doc

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