MI CUENTA |

Tumor ureteral en un perro detectado mediante ecografía

Caso clínico


Javier Caruncho Méndez [1] y Georgina Díaz Fernández [2]
1 Ecografista Clínica Veterinaria Arealonga (A Coruña), CERTUS Especialidades Veterinarias

2 Clínica Veterinaria Cabanas (A Coruña)
Imágenes cedidas por los autores

Los tumores en el tracto urinario son relativamente comunes en la especie canina. El más frecuente el carcinoma de células de transición de la vejiga urinaria, que supone aproximadamente el 2 % de las neoplasias malignas reportadas en esta especie. Sin embargo, los tumores ureterales son muy poco frecuentes tanto en seres humanos como en animales domésticos.

Caso clínico

Una perra entera de raza Golden Retriever de 14 años de edad y 25 kg de peso se presenta en consulta por motivo de rigidez abdominal. La perra presenta una historia previa de celos de larga duración, anorexia progresiva -que los propietarios relacionan con enfermedad dental- y debilidad del tercio posterior. Durante la exploración la perra muestra una buena condición corporal, con mucosas de coloración normal. La palpación abdominal reveló la existencia de dolor en la región craneal izquierda. Los análisis de sangre mostraron una ligera anemia no regenerativa, leve hiperglobulinemia y valores de urea y creatinina dentro de los rangos de referencia para la especie canina. La densidad urinaria fue de 1.024, sin observarse hematuria ni proteinuria.

Tras la realización de radiografías abdominales, en las que únicamente se evidenció una leve esplenomegalia, se procedió a la realización de una ecografía abdominal. Durante el examen se observó la presencia de hiperplasia uterina con presencia de quistes endometriales de pequeño tamaño y ovario derecho poliquístico. Ambos riñones mostraron un tamaño normal, sin alteración de su ecotextura y con buena definición corticomedular. El izquierdo presentaba una dilatación de la pelvis renal moderada. Se detectó una masa de 3x1,5 cm, hipoecogénica y de textura heterogénea, que obstruía el uréter izquierdo, inmediatamente tras su salida de la pelvis renal. Distal a esta masa el uréter discurría con un diámetro normal hasta su desembocadura en la vejiga urinaria. La masa presentaba señal Doppler.

Se procedió a la toma de una muestra ecoguiada para citología mediante aspiración con aguja fina (AAF) de 27G.

El estudio microscópico reveló la presencia de abundante celularidad inflamatoria compuesta por abundantes polimorfonucleares neutrófilos y presencia de celularidad epitelial de presentación suelta y en pequeños agregados, moderadamente pleomórfica, con formas claramente redondeadas y otras poligonales, con un núcleo de bordes irregulares, nucleolo evidente y citoplasma abundante claro, en ocasiones con vacuolización perinuclear (figura 1). El diagnóstico fue compatible con un carcinoma de células de transición.

Figura 1. Citologías de la masa obtenidas mediante AAF.

Se recomendó al propietario la ureteronefrectomía unilateral, pero este rechazó la cirugía debido a la edad del paciente. Actualmente la perra se trata con firocoxib 5,7 mg/kg cada 24 horas y omeprazol.

Discusión

Las neoplasias ureterales primarias son patologías extremadamente raras en la especie canina. Hasta donde alcanza esta revisión, han sido documentados 16 casos, de los cuales 11 fueron neoplasias benignas: dos leiomiomas, dos papilomas de células de transición, un fibropapiloma y seis pólipos fibroepiteliales. Las cinco neoplasias malignas primarias detectadas en uréteres caninos incluyeron leiomiosarcoma, carcinoma de células de transición, mastocitoma y sarcomas de alto grado. La mayoría de los tumores detectados en los uréteres son debidos a la invasión, de uno o ambos uréteres, por parte de una neoplasia localizada en el trígono vesical, que suele ser un carcinoma de células de transición o, más raramente, un fibrosarcoma.

Al igual que ocurre en seres humanos, la mayoría de las neoplasias ureterales benignas se localizan en la porción proximal del uréter. Sin embargo, las neoplasias malignas suelen afectar a la porción distal, próxima a la vejiga urinaria. El caso expuesto es, por tanto, un caso atípico en cuanto a la localización proximal de una neoplasia ureteral maligna.

Signos clínicos

La detección precoz de estos tumores es un reto, ya que los signos clínicos suelen ser muy leves o incluso ausentes hasta que la masa alcanza un tamaño significativo o aparecen signos atribuibles a una obstrucción ureteral.

Son signos frecuentes la hematuria, poliuria y polidipsia, anorexia, letargo e incluso fiebre. Con menor frecuencia se puede observar incontinencia urinaria e infección del tracto urinario. Estos signos no son específicos, sin embargo en la mayoría de los casos la palpación abdominal permite detectar dolor y la detección de una masa en abdomen craneal debido a la hidronefrosis del riñón afectado.

En nuestro caso, no se aprecian signos clínicos que nos hagan sospechar de una patología del tracto urinario y, pese a que sí existe dolor abdominal, no es posible palpar una masa atribuible al riñón del lado afectado, debido a que este presenta un tamaño normal, similar al riñón contralateral, sin una marcada hidronefrosis. Probablemente esto se debe a que la obstrucción ureteral no es completa, o a que no se ha prolongado mucho en el tiempo. Únicamente existe un caso documentado de un tumor ureteral sin presencia de hidronefrosis obstructiva e hidrouréter.

Métodos diagnósticos

La radiografía abdominal, con o sin urografía excretora intravenosa, puede confirmar la presencia de renomegalia e hidronefrosis (figura 2). Sin embargo, la ecografía abdominal es un método más sensible para valorar la lesión renal y el hidrouréter y, en muchos casos, permite la detección de la masa y facilita la toma de muestra mediante aspiración con aguja fina o biopsia, lo que puede llevarnos a alcanzar un diagnóstico definitivo (figuras 3, 4 y 5).

Figura 2. Radiografía abdominal laterolateral izquierda (izq.) y ventrodorsal (dch.).

Se han descrito casos de implantación de células tumorales a lo largo del trayecto de la aguja tras la realización de aspiración con aguja fina en carcinomas de células de transición en vejiga, uretra y próstata. Existe actualmente un debate sobre la seguridad de esta técnica en este tipo de tumores. Muchos autores consideran que la implantación tras AAF es poco frecuente y cabe mencionar que también se han dado casos de invasión de la pared abdominal tras la resección quirúrgica de un tumor de vejiga, por lo que el riesgo de la prueba parece asumible teniendo en cuenta el gran beneficio diagnóstico que se puede obtener.

Figura 3. Ecografía abdominal modo-B. Corte longitudinal de riñón derecho sin alteraciones de interés (izq.) y del riñón izquierdo con dilatación de pelvis renal (dch.).
Figura 4. Ecografía abdominal modo-B. Masa en uréter izquierdo. Se observa la dilatación del uréter proximal (izq.) y ecografía abdominal modo Doppler color. Masa en uréter izquierdo donde se evidencia la existencia de vascularización sanguínea (dch.).
Figura 5. Ecografía abdominal modo-B. Dimensiones de la masa en uréter izquierdo. Corte longitudinal (izq.) y corte transversal (dch.).

Las metástasis cutáneas pueden tardar años en aparecer, dato que se emplea para sugerir que el riesgo de diseminación de células tumorales en los carcinomas de células de transición puede estar subestimado, ya que muchos perros mueren antes de que estas se manifiesten.

Otras técnicas más avanzadas de imagen pueden ser útiles, como la tomografía axial computarizada o la escintigrafía. Sin embargo, se trata de pruebas costosas, no al alcance de todo el mundo y que requieren anestesia para ser llevadas a cabo. En aquellos casos en que las pruebas de imagen no sean concluyentes se recomienda laparotomía.

Tratamiento del tumor

Las opciones de tratamiento incluyen la ureteronefrectomia unilateral o la ureterectomía parcial con ureteroneocistotomía, aunque la primera técnica es la más utilizada.

No se ha descrito ningún tipo de quimioterapia o terapia adicional en los casos reportados. En el presente caso se ha empleado firocoxib dada la buena respuesta de este fármaco en perros con carcinoma de células de transición vesical.

Pronóstico

El pronóstico es bueno en caso de neoplasias benignas si la resección del tumor es completa.

En el caso de neoplasias malignas el pronóstico es reservado. Sólo hay un caso de sospecha de metástasis no confirmada en el caso de un sarcoma y la supervivencia en un caso de carcinoma de células de transición superó los 10 meses tras la cirugía.

Bibliografía

Hanika, C., Rebar A. H. (1980) Ureteral transitional cell carcinoma in the dog. Vet Pathol. 17(5), 643-646.
Font, A., Closa, J. M., Mascort, J. (1993) Ureteral leiomyoma causing abnormal micturition in a dog. Journal of the American Animal Hospital Asociation 29, 25-27.
Lamb, C. R. (1998) Ultrasonography of the ureters. Vet Clin North Am Small Anim Pract 28 (4), 823-848.
Reichle, J. K., Peterson, R. A. 2nd, Mahaffey, M. B., Schelling, C. G., Barthez, P. Y. (2003) Ureteral fibroepithelial polyps in four dogs. Vet Radiol Ultrasound 44(4), 433-437.
Steffey, M., Rassnick, K. M., Porter, B., Njaa, B. L. (2004) Ureteral mast cell tumor in a dog. J Am Anim Hosp Assoc 40(1), 82-85.
Withrow S. J., Vail D. M. (2007) Tumors of the urinary system. Chapter 28 in “Withrow S. J., Vail D. M. Small animal clinical oncology” 4th ed. St. Luis, Missouri: Saunders Elsevier. pp. 649-658.
Deschamps, J. Y., Roux, F. A., Fantinato, M., Albaric, O. (2007) Ureteral sarcoma in a dog. J Small Anim Pract 48(12), 699-701.
Guilherme, S., Polton, G., Bray, J., Blunden, A., Corzo, N. (2007) Ureteral spindle cell sarcoma in a dog. J Small Anim Pract 48(12), 702-704.
Knapp, D. W., Henry, C. J., Widmer, W. R., Tan, K. M., Moore, G. E., Ramos-Vara, J. A., Lucroy, M. D., Greenberg, C. B., Greene, S. N., Abbo, A. H., Hanson, P. D., Alva, R., Bonney P. L. (2013) Randomized trial of cisplatin vs firocoxib vs cisplatin/firocoxib in dogs with transitional cell carcinoma of the urinary bladder. J Vet Intern Med. 27(1), 126-133.
Nyland, T. G., Wallack, S. T., Wisner, E. R. (2002) Needle-tract implantation following us-guided fine-needle aspiration biopsy of transitional cell carcinoma of the bladder, urethra, and prostate. Vet Radiol Ultrasound 43(1), 50-53.
Reed, L. T., Knapp, D. W., Miller, M. A. (2013) Cutaneous metastasis of transitional cell carcinoma in 12 dogs. Vet Pathol 50(4), 676-681.

Mas noticias

Articulos Animales de compañia

30 Julio 2020

30/07/2020

Nuevo protocolo quimioterapéutico para el linfoma multicéntrico o mediastínico felino de alto grado

Empresas Animales de compañia

30 Julio 2020

30/07/2020

Calier dona 50 ordenadores para apoyar la formación de jóvenes durante el curso 2020-2021

Empresas Animales de compañia

30 Julio 2020

30/07/2020

Grupo Zendal convoca la II edición de los Internacional Zendal Awards

Empresas Animales de compañia

30 Julio 2020

30/07/2020

El Vet Symposium 2020 de Royal Canin tendrá formato de streaming

Actualidad Porcino

30 Julio 2020

30/07/2020

Desarrollan un nuevo método que detecta más fácilmente el virus de la PPA

Noticias de interés

 
 

EVENTOS