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Aspectos clave de la cirugía correctiva del síndrome braquicefálico

La intervención antes de la presencia de cambios crónicos permanentes, el uso de la técnica quirúrgica adecuada y la cuidadosa atención al manejo perianestésico maximizarán los resultados del paciente.


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El síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS, por sus siglas en inglés) es una combinación compleja de anomalías anatómicas que conducen a la restricción del movimiento del aire en las razas braquicéfalas. Este síndrome generalmente incluye grados variables de estenosis de las narinas, eversión de los sáculos laríngeos, tejido laríngeo redundante, paladar blando elongado e hipoplasia traqueal. El manejo de este síndrome implica la corrección quirúrgica de varios componentes de la anatomía anormal junto con cambios en el estilo de vida para prevenir o limitar los cambios secundarios.

Estabilización de emergencia

El tratamiento de los pacientes que acuden a la clínica de urgencia consiste en soporte con oxígeno y sedación para ayudar a que el paciente se relaje. Es posible que se necesiten medidas de enfriamiento en pacientes hipertérmicos. Los antiinflamatorios pueden ser útiles para disminuir la inflamación de los tejidos blandos, pero deben usarse con precaución ya que la hipertermia puede provocar trastornos gastrointestinales. En casos graves, puede producirse inflamación de las vías respiratorias superiores, especialmente del paladar blando, lo que lleva a una obstrucción. La traqueotomía temporal puede ser necesaria en un pequeño subconjunto de estos pacientes. 

Tratamiento quirúrgico

Los componentes del BOAS que se abordan quirúrgicamente con mayor frecuencia son las fosas nasales estenóticas y el paladar blando elongado. Hay muchas técnicas disponibles para ensanchar las fosas nasales, incluida la resección en cuña lateral, vertical u horizontal del cartílago dorsolateral, la movilización del cartílago lateral dorsal y el láser de dióxido de carbono. 

En los pacientes con BOAS, el velo del paladar suele ser demasiado largo y engrosado debido a la inflamación crónica. Idealmente, el paladar blando no debe extenderse más allá del margen caudal de las amígdalas. El recorte del paladar blando se puede completar con disección y cierre primario con sutura reabsorbible o con láser quirúrgico.

Los sáculos laríngeos evertidos pueden estar presentes en hasta la mitad de los casos. El aumento de las presiones en las vías respiratorias conduce a la eversión de este tejido, lo que provoca una mayor obstrucción de la laringe. Si está presente, el tejido evertido se puede eliminar en el momento de la corrección de las narinas estenóticas y el paladar blando.

Estudios recientes señalan que muchos pacientes braquicéfalos, especialmente los carlinos, tienen cornetes anormales presentes en el conducto nasal que se pueden identificar mediante endoscopia y tomografía computarizada. Debido a estos hallazgos, se ha desarollado una técnica novedosa para la ablación con láser de los cornetes. 

El colapso laríngeo y los pliegues laríngeos redundantes no se corrigen fácilmente con cirugía. Además, los pacientes con sobrepeso tienden a acumular tejido adiposo alrededor de las vías respiratorias, lo que complica aún más esta situación. Es recomendable realizar la corrección quirúrgica de los orificios nasales estenóticos y la extirpación del tejido elongado del paladar blando antes del desarrollo del colapso laríngeo. También se debe concienciar a los propietarios para el sobrepeso en su mascota.

Riesgos del procedimiento

La cirugía de las vías respiratorias superiores, especialmente en razas braquicéfalas, no está exenta de riesgos. Existen desafíos técnicos del propio procedimiento quirúrgico, así como consideraciones perioperatorias. El manejo de un paciente con BOAS en el periodo perioperatorio/anestésico es crítico para conseguir un resultado exitoso.

Se ha informado que las razas braquicéfalas tienen una tasa de complicaciones perianestésicas del 49 % (Darcy et al., JAVMA 2018). Dos puntos importantes que hay que considerar en estos pacientes son la obstrucción de las vías respiratorias superiores y la aspiración. Los cambios crónicos en las vías respiratorias, las crisis respiratorias recientes que producen inflamación y la manipulación agresiva de los tejidos blandos pueden provocar la inflamación de las vías respiratorias superiores.

Después de la cirugía, estos pacientes deben poder recuperarse de la anestesia general en un ambiente tranquilo y permanecer intubados el mayor tiempo posible. Los veterinarios y el personal técnico deben estar preparados para la sedación y la reintubación rápida, así como para la posibilidad de la realización de emergencia de una traqueotomía temporal.

La aspiración es otra preocupación importante en los pacientes con BOAS, que ocurre en aproximadamente el 4 % de los pacientes (Gruenheid et al., JAVMA 2018). Razas como los carlinos, bulldogs franceses y bulldogs ingleses tienen un riesgo relativo 3,8 veces superior de sufrir neumonía por aspiración (Darcy et al., JAVMA 2018). Este riesgo es mayor en pacientes con antecedentes de signos gastrointestinales antes de la anestesia. Es útil administrar antieméticos y agentes procinéticos en combinación con los fármacos preanestésicos y agentes de inducción que tienen menos probabilidades de causar náuseas.

Pronóstico

Aparte de las posibles patologías concurrentes que pueden presentar, se debe advertir a los propietarios que es probable que sus mascotas siempre hagan algo de ruido y que nunca serán perros a los que les pueda pedir un alto rendimiento físico. El resultado de la cirugía es mejor cuando se realiza antes de los cuatro años de edad y antes de que ocurran cambios permanentes en las vías respiratorias secundarias.

La corrección quirúrgica puede mejorar en gran medida la comodidad del paciente, disminuir el trabajo respiratorio y, con suerte, evitar una futura crisis respiratoria. La realización de estos procedimientos antes de la presencia de cambios crónicos permanentes, el uso de la técnica quirúrgica adecuada y la cuidadosa atención al manejo perianestésico maximizarán los resultados del paciente.



Oechtering, Gerhard U., et al. “A novel approach to brachycephalic syndrome. 1. Evaluation of anatomical intranasal airway obstruction.” Veterinary Surgery 45.2 (2016): 165-172.

Heidenreich, Dorothee, et al. “Nasopharyngeal dimensions from computed tomography of pugs and French bulldogs with brachycephalic airway syndrome.” Veterinary Surgery 45.1 (2016): 83-90.

Darcy, Hannah P., Karen Humm, and Gert Ter Haar. “Retrospective analysis of incidence, clinical features, potential risk factors, and prognostic indicators for aspiration pneumonia in three brachycephalic dog breeds.” Journal of the American Veterinary Medical Association 253.7 (2018): 869-876.

Gruenheid, Michaela, et al. “Risk of anesthesia-related complications in brachycephalic dogs.” Journal of the American Veterinary Medical Association 253.3 (2018): 301-306.

Kaye, B. M., et al. “Relationship between brachycephalic airway syndrome and gastrointestinal signs in three breeds of dog.” Journal of Small Animal Practice 59.11 (2018): 670-673.

A perspective on brachycephalic surgery. Kendra Freeman DVM, MS, DACVS. Veterinary Practice News.

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