Un estudio veterinario pionero se ha centrado en evaluar los resultados del manejo no quirúrgico del paladar hendido (PH) en perros, revelando que esta opción puede ser favorable para ciertos casos. Tradicionalmente, se recomendaba la eutanasia humanitaria si no era posible realizar una reparación quirúrgica debido a un pronóstico desfavorable. Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que, en perros que superan las primeras seis semanas de vida, la calidad de vida es comparable a la de perros sin PH.
El estudio, que incluyó a 65 perros con PH tratados de manera conservadora, demostró que el 63,3 % de los perros tenía una calidad de vida perfecta según la escala ponderada (W-QoL) y el 83,3 % obtuvo una puntuación perfecta en una escala visual analógica (VAS-QoL). Sorprendentemente, 98,5 % de los propietarios indicaron que adoptarían nuevamente un perro con PH, mientras que el 89,8 % de los veterinarios recomendaron esta opción de manejo.
A pesar de la prevalencia moderada de signos clínicos, especialmente durante el primer año de vida, el impacto en la CdV fue mínimo. Esto llevó a los investigadores a aceptar la hipótesis inicial de que el manejo conservador podría ser una opción viable para perros con PH.
Aunque algunos ajustes en la alimentación y actividad eran necesarios, como el uso de comederos elevados, la mayoría de los dueños no hicieron cambios drásticos en la dieta de sus mascotas. Comidas pegajosas, juguetes de cuerda y la actividad vigorosa se identificaron como problemáticas en algunos perros, aunque estos inconvenientes parecen estar más relacionados con la naturaleza braquicefálica de los perros que con el PH.
De manera interesante, los episodios de neumonía por aspiración, un riesgo asociado frecuentemente al PH, fueron menores en este estudio (8,2 %) que en estudios previos. Los episodios documentados respondieron bien a los antibióticos orales, lo que sugiere que la gravedad de esta complicación puede ser menor de lo esperado.
El estudio también comparó perros con PH de diferentes tipos (defectos anchos a lo largo del paladar, anchos en la parte rostral y finos en toda su extensión), encontrando que el tamaño del defecto no estaba relacionado con la calidad de vida ni con la prevalencia de signos clínicos. Aunque los perros con hendiduras más anchas tendían a tener una mayor incidencia de materiales alojados en el defecto, los propietarios informaron que sus mascotas solían manejar estos episodios sin intervención veterinaria.
Este hallazgo contradice estudios previos que indicaban que defectos mayores y más caudales se asociaban con signos clínicos más graves. La falta de diferencias significativas podría deberse al tamaño reducido de la muestra y las dificultades para obtener imágenes adecuadas, especialmente en perros braquicefálicos, donde la sedación para obtener imágenes más claras se consideró arriesgada.
Este estudio pionero proporciona una nueva perspectiva sobre el tratamiento del paladar hendido en perros, sugiriendo que el manejo conservador puede ser una opción viable para mejorar la calidad de vida de estos animales. A pesar de algunos signos clínicos durante la infancia, las modificaciones mínimas en el estilo de vida y la alta satisfacción de los propietarios respaldan la idea de que los perros con PH pueden llevar vidas felices y saludables.
Los autores concluyen que no existe una correlación significativa entre el tamaño del defecto y la calidad de vida y que se necesita más investigación para entender completamente el impacto del tamaño del defecto en los resultados a largo plazo. Sin embargo, este estudio abre nuevas vías para una evaluación más profunda del manejo conservador como una opción ética y efectiva para los perros con PH.