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Las zoonosis emergentes son un importante problema de salud pública

Comprender la dinámica de transmisión haría posible adoptar mejores medidas preventivas


Algunos ejemplos de estas enfermedades transmitidas de animales al hombre son el mal de Chagas, la enfermedad de Lyme, y la leishmaniasis, entre otras. El problema es que, en la actualidad, existen pocos estudios enfocados a la ecología de las ZE donde se identifiquen los principales reservorios (animales, generalmente mamíferos) y vectores (invertebrados como triatominos, lutzomyias y garrapatas, entre otros).

Desde el punto de vista clínico, se ha puesto mayor atención en la descripción detallada de su etiología médica. Sin embargo, es necesario entender la interacción entre reservorios, vectores y parásitos para adoptar mejores medidas de prevención, destacó.

En la actualidad se realizan investigaciones para determinar los principales reservorios y vectores involucrados en la ecología de la transmisión de parásitos al humano. El estudio abarca, hasta la fecha, regiones tropicales y semidesérticas de México, donde se han colectado vectores y reservorios potenciales (mamíferos) para identificar, en el laboratorio, qué parásitos portan.

La investigación multidisciplinaria involucra a investigadores que realizan colectas de ejemplares, modelación y biología molecular en la UNAM, el Instituto Nacional de Salud Pública, el Centro Médico Nacional y La Universidad de Texas-Austin.

Sánchez-Cordero explicó que se han detectado varias especies como reservorios, desde marsupiales como tlacuaches hasta los quirópteros y roedores. El problema es que algunos pueden llegar a ser plagas en sistemas agrícolas extensos y, en esos casos específicos, la situación es de desventaja para los habitantes de esas regiones.
“Por un lado, tenemos especies que pueden conformar plagas y dañar cultivos, pero al mismo tiempo, son reservorios de parásitos; entonces, existe un problema agrícola y de salud pública”, resaltó.

Esta información es importante porque se pueden producir modelos de distribución de reservorios y vectores, significativos en la transmisión de parásitos al humano, para corroborar los lugares geográficos en donde están presentes.

Asimismo, es posible hacer mapas de riesgo potencial, que podrían permitir la generación de modelos de distribución de reservorios y vectores, bajo escenarios de cambio climático.

Debido a que el calentamiento global influye en la ubicación de algunas especies, se podría pronosticar la posible presencia de ZE en regiones antes no detectadas.
“Esta información ayudaría al sector salud, porque puede enfocar esfuerzos de prevención en sitios donde no se han identificado casos de estos padecimientos. Además, permitiría optimizar los recursos económicos, porque su tratamiento es costoso y, generalmente, afecta a poblaciones rurales”.

Por ello, esta investigación pretende proveer herramientas al sector salud para que implemente programas de prevención, concluyó Sánchez-Cordero.

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