MI CUENTA |

Maite Martín: “Abrir una nueva facultad de Veterinaria en Cataluña no mejorará la situación, sino que la empeorará”

Respuesta al proyecto de apertura de una nueva facultad de Veterinaria en Lleida


Maite Martin, vicedegana d’Afers Acadèmics i Qualitat de la Facultat de Veterinària de la UAB, aporta su visión sobre qué va a suponer la apertura de nuevas facultades de Veterinaria prevista en España y, concretamente, de la de una nueva facultad pública en Lleida.

¿Cuáles son las particularidades del Grado en Veterinaria que lo diferencian del resto?

Los estudios en Veterinaria son los que tienen los costes más elevados de todo el sistema universitario. A diferencia de otros grados, como el de Medicina, donde los estudiantes pueden utilizar los centros y hospitales de la red pública de salud para su formación, las instalaciones que se requieren para impartir los estudios de Veterinaria (que van desde la existencia de una granja docente veterinaria y una planta piloto de tecnología de los alimentos hasta un hospital clínico veterinario abierto las 24 horas del día) se tienen que hacer expresamente para esta finalidad.

Además, hay otro hecho diferencial: son los únicos estudios que están sometidos de forma periódica a un sistema de homologación y acreditación europea que garantice su calidad. Este sistema, establecido por la European Association of Establishments for Veterinary Education (EAEVE), evalúa el cumplimiento de unos estándares mínimos, que se recogen en numerosos indicadores como son la adecuación de las instalaciones, el número de casos clínicos por estudiante al año, o las características del profesorado que imparte la docencia (el 70 % del profesorado tiene que ser veterinario).

Con respecto a la homologación europea, ¿dónde radica su relevancia y en qué situación se encuentra España?

La existencia de esta supervisión europea no es un hecho casual ni arbitrario, sino que viene dada por el papel fundamental que tiene el veterinario en ámbitos tan importantes para la sociedad como la seguridad alimentaria y la salud pública. Por tanto, para una facultad de Veterinaria resulta imprescindible obtener esta homologación, ya que representa el sello de calidad que garantiza que sus titulados sean competitivos a nivel europeo.

La repercusión de este sistema de acreditación es tal, que Italia –que en la actualidad cuenta con 17 facultades de Veterinaria– ha anunciado que a partir de 2019 clausurará todas aquellas que no estén homologadas por la EAEVE. Cabe recordar que en España hay actualmente 12 facultades de Veterinaria (8 de las cuales están homologadas por el EAEVE, todas ellas de carácter público), y que pasarían a 17 si se concretan las nuevas propuestas.

¿Hasta qué punto depende una universidad pública como la UAB de entidades públicas, en su caso la Generalitat de Catalunya?

La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) acoge los únicos estudios de Veterinaria que se imparten actualmente en Cataluña. Al ser estudios de carácter público, uno de los puntos clave para garantizar su calidad es la financiación que recibe por parte de la Generalitat de Catalunya. Pero el actual modelo de financiación no contempla las necesidades reales de la titulación de Veterinaria, hecho que provoca un déficit continuado en la aportación proveniente de la Generalitat de Catalunya, que ha sido de aproximadamente 800.000 euros en 2014. Es la misma UAB la que, con sus propios recursos, cubre este déficit con tal de garantizar la calidad de los estudios.

Por otro lado, la grave crisis económica que padecemos ha conllevado toda una serie de acciones que ponen en peligro la calidad de la docencia. La subvención pública a universidades en 2014 se ha reducido un 24,3 % respecto a la de 2010. Como resultado de esto, la Facultad de Veterinaria de la UAB recibió en 2014 sólo el 55 % del presupuesto que recibió en 2008. También se han reducido las plantillas de profesorado: profesores asociados a los que no se les ha renovado el contrato o bien se les ha tenido que reducir la categoría (hacen lo mismo pero se les ha reducido el sueldo). El presupuesto del Plan de Inversiones Universitarias, que es el que permite la mejora de los equipamientos y el mantenimiento de las infraestructuras, ha padecido una reducción de casi el 50 % de lo que tenía previsto para el periodo 2007-2013. Esto ha tenido una consecuencia directa en nuestra facultad: la paralización de forma indefinida de la segunda fase de remodelación del hospital clínico veterinario (imprescindible para la formación de nuestros estudiantes), que tenía un presupuesto de 3,4 millones de euros. La Facultad de Veterinaria de la UAB, que fue homologada por la EAEVE en 2007 gracias al esfuerzo del conjunto universitario en general, volverá a ser evaluada por este organismo en 2017. Estamos, por tanto, en un momento crítico, ya que la situación que está atravesando actualmente el sistema universitario catalán no permite garantizar que se alcancen los estándares mínimos marcados. La pérdida de esta homologación supondría que los nuevos titulados veterinarios catalanes estarán en inferioridad de condiciones, no sólo frente a los graduados de otras facultades europeas, sino también de las facultades españolas que actualmente están homologadas.

Cabe mencionar que uno de los centros que contarían con nuevos estudios en Veterinaria sería la Universidad de Lleida, con la que actualmente comparten un convenio. ¿En qué consiste dicho convenio y cómo ha afectado a la UAB?

Los estudios de Veterinaria son una vieja reivindicación de la UdL, promovida más por los políticos que por la propia Universidad. Uno de los momentos de mayor presión política fue en el 2007, justo antes de la llegada de la crisis económica. En aquel momento estuvo a punto de materializarse la creación de la Facultad de Veterinaria en la UdL, y si no fue así fue gracias al rector de la UAB en aquel momento, el doctor Lluís Ferrer. Veterinario de formación y conocedor de lo que supone la creación de una facultad de Veterinaria, se opuso al proyecto. Pero, a cambio, se vio obligado a firmar el citado convenio en 2008 por el cual se creaba el título conjunto UAB-UdL en Veterinaria. Según este convenio, la UdL creaba los estudios en Ciencia y Salud Animal (título no reconocido ni por la EAEVE ni por la Federation of Veterinarians of Europe), y la UAB tenía que admitir a 30 alumnos provenientes de esta nueva titulación para que completasen sus estudios y así obtener el título en Veterinaria por la UAB-UdL. La Facultat de Veterinària de la UAB mostró su desacuerdo, ya que, además de importantes cuestiones académicas, implicaba abrir una vía de acceso irregular a los estudios, que no tenía nada que ver con la nota que se tiene que obtener en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Así y todo, y debido a imposiciones políticas, la Facultad de Veterinària de la UAB fue reduciendo progresivamente las plazas de nuevo ingreso para poder dar cabida a estos 30 alumnos provenientes del Grado de Ciència i Salut Animal de la UdL. Desde el curso 2012-2013, la Facultad de Veterinaria de la UAB ha estado recibiendo a estos alumnos, y los datos confirman nuestra sospecha: su nota media en las PAU es de 6,27, mientras que para acceder a los estudios de Veterinaria de la UAB ha hecho falta este pasado curso un 11,23.

Otro dato importante es la procedencia de estos estudiantes: de los 75 alumnos provenientes de la UdL que se han incorporado en estos tres cursos, sólo 29 son de Lérida (y 30 de Barcelona). En el citado convenio también se establecía el reconocimiento automático por parte de la UAB de los estudios en Ciència i Salut Animal cursados en la UdL. Y así ha sido: se les reconoce hasta un total de 138 créditos, y los alumnos están exentos de pagar las correspondientes tasas (que es lo que tendría que hacer cualquier otro estudiante que accediese a Veterinaria desde otra titulación). En total, la UAB ha dejado de ingresar 794,6 euros por alumno proveniente de la UdL en concepto de reconocimiento de créditos, es decir, 59.595 euros. La contrapartida a todas estas concesiones era sólo una: en Cataluña sólo habría una facultad de Veterinaria, una decisión lógica, respetuosa con el uso de los recursos públicos y en línea con lo que hacen los países europeos más avanzados.

¿Y toda esta situación no ha sido suficiente para parar la creación de una nueva facultad de Veterinaria en Cataluña?

La respuesta es no, lo que resulta totalmente inexplicable e irracional si se tiene en cuenta la grave situación económica que está atravesando la universidad pública catalana, y la Facultad de Veterinaria de la UAB en particular. Y eso se debe a que los intereses políticos son muchos. El alcalde de Lérida, Àngel Ros, el presidente de la Diputació de Lleida, Joan Reñé, y el mismo secretari d’Universitats, Antoni Castellà, son los mayores impulsores del proyecto, y no han cejado en su empeño hasta finalmente conseguir, el pasado 30 de octubre, que el Consell Interuniversitari de Catalunya diera su aprobación. Según ellos, uno de los motivos fundamentales ha sido el incumplimiento por parte de la UAB del convenio establecido en 2008 (basta con echar un vistazo a la hemeroteca para verificarlo). Pero, como ya he comentado, la UAB está recibiendo alumnos de la UdL. El único punto que no se ha cumplido es que estos alumnos salen como titulados por la UAB, y no por la UAB-UdL tal y como se especifica en el convenio. El motivo es que la EAEVE informó de que la aceptación de la titulación conjunta UAB-UdL comportaría la pérdida de la homologación europea obtenida por la UAB. Ni la UdL ni los responsables de la política universitaria en Cataluña, conocedores de la situación, han querido tenerlo en cuenta. Por tanto, y en un acto de responsabilidad, la UAB se ha negado sistemáticamente a la expedición del título conjunto.

Y llegados a este punto, ¿es cierto que en Lérida hacen falta más veterinarios?

Los datos publicados por la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria Españolas demuestran que no, que con una facultad de Veterinaria en Cataluña hay suficiente para cubrir las necesidades del territorio. Ahora bien, si fuera cierto que en Lérida hacen falta veterinarios (argumento que también usan para defender la creación de la nueva Facultad de Veterinaria en la UdL), nos tendríamos que preguntar si las condiciones laborales que se ofrecen son las adecuadas para atraer a estos profesionales. Los colegios oficiales de veterinarios de Cataluña han denunciado en sucesivas ocasiones que la sobredimensión de los estudios de Veterinaria está llevando a la precarización de la profesión. Abrir una nueva facultad no mejorará la situación, sino que la empeorará. Además, si se concretan estos nuevos estudios en la UdL no serán estudiantes procedentes de Lérida quienes irán, sino que serán todos aquellos que por su nota en las PAU no puedan acceder a la Facultad de Veterinaria de la UAB y se tengan que conformar con ir a Lérida (tal y como ha pasado con la aplicación del convenio del 2008). Por tanto, y en el caso de que existiesen necesidades reales, ¿no sería más eficiente y mucho menos costoso crear un sistema de becas para financiar la estancia en Barcelona de estos estudiantes leridanos (29 en los 3 años que llevamos de convenio) mientras realizan sus estudios en Veterinaria en la UAB que no construirles específicamente una facultad?

Ante todo esto queda claro que la creación de una facultad de Veterinaria en la UdL no tiene nada que ver ni con las necesidades reales ni con la excelencia universitaria que nos quieren vender, sino con intereses políticos. La gestión que se está haciendo del Sistema Universitario Público Catalán está llevando a un descenso constante de la calidad de la docencia. Cada vez que se crea una nueva titulación automáticamente se produce una disminución en el financiamiento de todas las ya existentes (mismo presupuesto que se tiene que repartir entre más titulaciones).

¿Cómo afecta esta situación al objetivo de internacionalización de la universidad?

En numerosas ocasiones hemos oído decir al secretari d’Universitats que uno de los objetivos que tiene que tener la universidad es la internacionalización. ¿De verdad cree que atraeremos estudiantes extranjeros con estas condiciones? ¿De verdad cree que si la UAB hubiera accedido a la expedición del título conjunto UAB-UdL en Veterinaria, exponiéndose así a la pérdida de la homologación europea de los estudios ofertados por la UAB, algún estudiante extranjero estaría interesado en realizar sus estudios con nosotros? La universidad logrará la internacionalización que tanto predican sólo si se invierten los recursos necesarios para garantizar una excelente calidad docente en los centros ya existentes. Finalmente, no debemos olvidar un hecho fundamental: estamos hablando de la universidad pública, que depende por tanto de la gestión de fondos públicos que se obtienen con los impuestos que pagamos todos nosotros. Es la universidad pública, que financiamos entre todos, la que garantiza el acceso de todos los ciudadanos y ciudadanas en los estudios superiores. Y esta universidad pública se está debilitando. Las diferencias entre universidad pública y universidad privada, por lo que respecta a la calidad docente, se están haciendo cada vez más grandes. Y llegará un momento en que a la universidad pública sólo irán los estudiantes que no se puedan permitir pagar una privada.

Mas noticias

Actualidad Animales de compañia

01 Octubre 2020

01/10/2020

Lo que debe saberse sobre desplazamiento de animales y vacunación antirrábica

Empresas Animales de compañia

01 Octubre 2020

01/10/2020

Novedad editorial: Alteraciones del eje cardiovascular renal en el perro y en el gato

Actualidad Animales de compañia

01 Octubre 2020

01/10/2020

Ya está disponible online el último número de la revista Argos

Actualidad Actualidad Veterinaria

01 Octubre 2020

01/10/2020

Los veterinarios estadounidenses podrían estar entre los grupos prioritarios de acceso a la vacuna contra la COVID-19

Actualidad Animales de compañia

01 Octubre 2020

01/10/2020

Una investigación de la UAX estudia el efecto del SARS-CoV-2 en perros

Noticias de interés

 
 

EVENTOS