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Las células beta disminuyen de manera dramática en los perros diabéticos

La investigación de la diabetes en los perros puede dar información valiosa sobre el tratamiento en las personas


Un grupo de investigadores de la University of Pennsylvania y Baylor College of Medicine han cuantificado, por primera vez, de forma precisa la dramática pérdida de células beta productoras de insulina en perros con dicha enfermedad y la han comparado con la pérdida observada en personas con diabetes tipo I.

"La arquitectura del páncreas canino nunca ha sido estudiada con el detalle con el que lo hemos hecho en este trabajo", dijo Rebecka Hess, profesora de medicina interna en la Penn's School of Veterinary Medicine y una de las autora del estudio*.

A pesar de las importantes diferencias entre la enfermedad en los perros y los seres humanos, el estudio también identifica similitudes clave que sugieren que investigar la diabetes en los perros puede dar información valiosa sobre el tratamiento en los seres humanos.

La diabetes canina se puede tratar con insulina, similar al tipo I de diabetes en los seres humanos. Pero, a diferencia de la versión humana de la enfermedad, los perros suelen desarrollar diabetes en la edad adulta o ya mayores, mientras que las personas con diabetes tipo 1 se diagnostican generalmente durante la infancia. Además, mientras que la diabetes tipo 1 es conocida por ser una enfermedad autoinmune, los investigadores no han encontrado evidencia concluyente de que lo mismo sea cierto en los perros.

Para saber más acerca de los factores que contribuyen a la diabetes canina, los investigadores utilizaron muestras de tejidos donados por perros -23 con diabetes y 17 sanos- que habían sido tratados en el Penn Vet's Ryan Hospital y más tarde murieron.

El equipo utilizó microscopios robotizados que se pueden moverse rápidamente sobre una diapositiva tomando imágenes de muestras de tejido del páncreas, que fueron analizadas por ordenador para determinar el contenido.

"En una visión más amplia, pudimos mirar a la sección transversal completa del páncreas para determinar el número de islotes que había y lo grandes que eran", dijo otro de los investigadores. "Entonces pudimos hacer un zoom para diferenciar las células beta, que producen insulina, de las células alfa, que producen glucagón."

Encontraron que las células beta disminuyen de manera dramática en los perros diabéticos, reduciéndose 13 veces en comparación con los animales no diabéticos. También encontraron que los islotes de perros no diabéticos contenían un gran porcentaje de células beta, que comprenden aproximadamente un 80 % de células endocrinas. En contraste, las células beta comprenden un poco más del 50 % de las células endocrinas en los islotes de personas sin diabetes. Los investigadores señalaron que esto puede significar que los perros necesitan perder más células beta antes de experimentar síntomas de diabetes. La observación podría explicar por qué los perros desarrollan una forma de diabetes que es similar a la diabetes tipo 1, pero lo hacen más tarde en la vida, en comparación con los seres humanos.

También identificaron características de los islotes pancreáticos y estructuras que eran diferentes en los perros y en los seres humanos.

"En agudo contraste con la diabetes humana, en la que hay una gran cantidad de islotes todavía presentes pero ninguno contiene insulina, en los perros encontramos que sólo unas pocas células beta estaban presentes y los islotes eran increíblemente pequeños", dijo un autor.

Los investigadores tenían la esperanza de ser capaces de visualizar las células inmunes que infiltran el páncreas y que atacan a las células beta, pero no pudieron hacerlo. Mientras que otros indicios apuntan que la diabetes canina es una enfermedad autoinmune, este estudio no encontró una evidencia tan clara.

La diabetes en personas, perros y roedores

Aunque el trabajo resalta las diferencias entre la diabetes canina y humana, también apunta a una serie de similitudes que distinguen las dos formas de la diabetes de la de los roedores, que se utilizan a menudo como modelos para estudiar la enfermedad.

Por ejemplo, observaron que las células beta de los perros se distribuyeron a lo largo de los islotes, al igual que en los seres humanos son. En los roedores, las células beta se concentran en el centro del islote.

"Ahora que sabemos más sobre la enfermedad en los perros y en particular, de sus semejanzas con humanos, en formas que no son similares a los roedores, creemos que los peros son más atractivos como modelo", dijo un autor.

En Penn, Hess trabaja actualmente para buscar marcadores genéticos en los perros que aumenten el riesgo del animal de desarrollar diabetes.

"Mi esperanza es que con la detección genética podamos finalmente identificar perros diabéticos pre-clínicos, lo que se podría traducir en recomendaciones de cría que podrían disminuir la incidencia y prevalencia de la enfermedad en los perros", dijo Hess.

El artículo entero se puede leer en http://www.sciencedaily.com/releases/2015/08/150824140956.htm

*Emily J. Shields, Carol J. Lam, Aaron R. Cox, Matthew M. Rankin, Thomas J. Van Winkle, Rebecka S. Hess, Jake A. Kushner. Extreme Beta-Cell Deficiency in Pancreata of Dogs with Canine Diabetes. PLOS ONE, 2015; 10 (6): e0129809 DOI: 10.1371/journal.pone.0129809

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