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¿Con qué contamos para diagnosticar leishmaniosis canina y cuándo debemos usar un test u otro?

Un trabajo de revisión hace un repaso del arsenal de laboratorio disponible


Aunque se han publicado numerosos trabajos de revisión sobre leishmaniosis canina, ninguno describe completamente las anormalidades clinicopatológicas que se producen cuando se desencadena la enfermedad y cómo su detección y monitorización puede tener una utilidad clínica. Por eso los autores de un estudio* publicado en la revista Veterinary Clinical Pathology han querido ofrecer a los patólogos y clínicos información detallada y práctica sobre los test de laboratorio disponibles en la actualidad para diagnosticar la presencia del parásito Leishmania infantum en el perro.

Uno de los análisis que es posible utilizar para diagnosticar leishmaniosis canina es el hemograma: se puede presentar anemia normocítica y normocrómica no regenerativa, así como trombocitopenia; también se dan a veces cambios significativos en el leucograma.

Por otra parte, se ven alteradas la bioquímica sanguínea y el urianálisis (lo cual puede indicar disfunción renal que cursa con azotemia, descenso de la densidad específica de la orina o proteinuria) y la respuesta inmunitaria e inflamatoria del organismo. Las alteraciones del sistema inmunitario determinan un incremento de las proteínas de fase aguda, así como de alfa-2 y gamma globulinas. Además, aunque las gammapatías que se producen en perros infectados por L. infantum son habitualmente policlonales, también pueden darse gammapatías oligo y monoclonales, sobre todo en animales coinfectados con otros patógenos transmitidos por vectores además de Leishmania.

Diversos sistemas para detectar a Leishmania infantum

Cuando las lesiones son accesibles y se pueden llevar a cabo aspiraciones con aguja fina, como en el caso de linfoadenomegalia, lesiones nodulares o inflamación de las articulaciones, el estudio citológico puede ser determinante si se localizan amastigotes y un patrón que se corresponda con inflamación piogranulomatosa o hiperplasia linfoplasmática.

Si el patrón citológico no es concluyente, se puede identificar el parásito mediante técnicas de histología/inmunohistoquímica o PCR sobre biopsias obtenidas por métodos quirúrgicos. También se pueden llevar a cabo estudios citológicos y PCR sobre muestras de médula ósea, evidenciando la presencia de amastigores, hipoplasia eritroide, hiperplasia mieloide, plasmacitosis o dismielopoyesis secundaria.

Los perros con leishmaniosis manifiesta suelen tener títulos de anticuerpos elevados, mientras que en los animales infectados inmunológicamente resistentes o en los que han estado expuestos al parásito pero no evidencian su presencia estos títulos son más bajos. La serología cuantitativa está recomendada en pacientes sospechosos de estar infectados, ya que un título alto confirmaría el diagnóstico clínico.

Por último, en perros enfermos y que se están tratando conviene monitorizar la función renal y la respuesta inflamatoria/inmunitaria de forma periódica.

*Paltrinieri S, Gradoni L, Roura X, Zatelli A, Zini E. Laboratory tests for diagnosing and monitoring canine leishmaniasis. Vet Clin Pathol. 2016 Nov 2. doi: 10.1111/vcp.12413.

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