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Para salir de la pandemia no solo hace falta un enfoque One Health, sino también One Welfare

La veterinaria Rebeca Garcia Pinillos propone un acercamiento holístico para la recuperación y llama a los gobiernos, la sociedad civil y el mundo académico a implementar y difundir ambos enfoques.


Rebeca Garcia Pinillos, presidenta de la Asociación de Veterinarios del Gobierno en Reino Unido y fundadora del proyecto One Welfare.Rebeca Garcia Pinillos, presidenta de la Asociación de Veterinarios del Gobierno en Reino Unido y fundadora del proyecto One Welfare.

Si se quiere afrontar la gestión y recuperación de la pandemia del coronavirus no solo hay que tener en cuenta el enfoque One Health, sino también el One Welfare. Esta es una de las conclusiones a la que ha llegado la investigadora Rebeca García Pinillos, presidenta de la Asociación de Veterinarios del Gobierno en Reino Unido y fundadora del proyecto One Welfare, que han sido publicadas en la revista Applied Animal Behaviour Science.

En el artículo, Rebeca García Pinillos repasa los cinco aspectos en los que se basa el marco One Welfare, y cómo ha impactado en ellos la COVID-19, para identificar una serie de áreas en las que se requiere más investigación y recopilación de pruebas para comprender mejor estos impactos.

Basándose en las evidencias, la autora recomienda que los responsables de manejar los impactos de la COVID-19 y de planificar la futura fase de recuperación de la pandemia deberían considerar la adopción de un enfoque holístico, que incluya tanto la salud como el bienestar, adoptando políticas One Health pero también One Welfare. Para ello, el papel de los gobiernos, la sociedad civil y el mundo académico es fundamental para educar, implementar y difundir ambos enfoques.

Menos denuncias de abuso animal

El artículo advierte por ejemplo que durante la pandemia no han sido tan frecuentes las denuncias de abuso animal, y señala posibles razones: las organizaciones que habitualmente se ocupan de estos casos han visto reducidas sus capacidades como resultado de la pandemia, y lo mismo ha podido suceder en los centros veterinarios. Además, las restricciones de movilidad han podido reducir los casos a entornos confinados, que no han podido denunciarse.

El artículo señala también que sería útil contar con más evidencia e investigación en relación con los impactos socioeconómicos sobre el bienestar animal, junto con recomendaciones sobre cómo manejar los impactos del encierro y las etapas de recuperación para garantizar que el bienestar de los animales de compañía o los usados en competiciones deportivas no sufra o empeore.

Revisión de los sistemas alimentarios

Igualmente, Rebeca García Pinillos recuerda que existen evidencias de que la fase pospandémica traerá consigo importantes revisiones de los sistemas alimentarios, con especial énfasis en la resiliencia. En ese contexto el enfoque One Health - One Welfare es vital para cualquier revisión posterior a una pandemia, asegurando que no se presta atención únicamente a la salud, el comercio y la economía de los alimentos, sino también al bienestar animal y humano, incluidos los trabajadores y los consumidores, y el medio ambiente.

Bienestar en investigación

En el área de la investigación ha habido desafíos estructurales, operativos, sociales, psicológicos y de comunicación, y Rebeca García Pinillos indica que los impactos en el bienestar de los animales afectados deberían ser mínimos. Para ello, anima a que se realicen más investigaciones sobre el cuidado de los animales de laboratorio y los impactos en el bienestar del personal.

Biodiversidad y bienestar

Las recomendaciones de organizaciones globales incluyen una serie de estrategias destinadas a preservar la salud que también resultarán en la preservación del bienestar. Una recomendación clave directamente aplicable al bienestar es implementar las tres R en el contexto de la COVID-19 y el trabajo con con la vida silvestre, que también se puede aplicar a cualquier otro animal que pueda ser una fuente de infección.

Las tres R es un marco bien conocido, originalmente destinado a fomentar una investigación animal más humana en los laboratorios y, como resultado, preservar su bienestar. Aplicar las tres R (Reemplazo, Reducción y Refinamiento) en el contexto del trabajo con animales que podrían ser una fuente de infección durante la pandemia de la COVID-19 muestra que también se pueden usar para preservar la salud animal, reconociendo que un trato más humano a los animales se combina con brindar protección a la salud humana.

En este sentido, la autora considera que esto proporciona una perspectiva holística de “Una salud, un bienestar” para la implementación de las tres R y recomienda que estos pasos sirvan para establecer las mejores prácticas que se extiendan después de la pandemia y traigan consigo cambios en el trabajo sobre la vida silvestre que sean permanentes, en beneficio tanto de la vida silvestre como de los propios trabajadores.


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