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La cantidad de ácido linoleico conjugado en la leche de oveja tiene una heredabilidad muy baja

Se han estudiado muestras de casi un millar de animales de 14 explotaciones


La leche que consumimos es uno de los alimentos de nuestra dieta que más materia grasa contiene. No todas esas grasas son perjudiciales para la dieta: existen los ácidos grasos saturados, mayoritarios, que elevan de forma general los niveles de colesterol, y los insaturados, algunos con propiedades cardiosaludables. Entre los ácidos grasos que tienen propiedades beneficiosas se encuentra el CLA (ácido linoleico conjugado), en el que la Universidad de León trabaja desde hace años. Un grupo de científicos de esta institución ha dado un paso en la búsqueda de mejoras de la productividad de esta grasa en productos lácteos de origen ovino: acaba de comprobar que la capacidad de las ovejas para producir este ácido graso es poco heredable. Este hallazgo cierra la puerta a la selección de individuos para conseguir más presencia de CLA en la leche de oveja.
A través del estudio de más de 4.000 muestras, los investigadores del Departamento de Producción Animal han observado que la presencia de CLA tenía poco que ver con los antecedentes familiares de las ovejas sometidas a estudio. Los científicos recogieron para ello 4.100 tomas de la leche de 976 ovejas de raza churra (autóctona de la comunidad autónoma) de 14 rebaños del noroeste de Castilla y León (Burgos, León, Palencia, Valladolid y Zamora). Las ovejas eran todas descendientes de 15 carneros, por lo que no había ninguna que no fuera medio hermana de otra. "Existen indicadores, como los del CLA o de ácidos grasos saturados o insaturados que pueden permitir saber si las características a estudio son heredables y determinar, de este modo, si es positivo realizar un proceso de selección entre los animales productores o trabajar en otros mecanismos", explica Luis Fernando de la Fuente, responsable de la investigación.

A través del análisis de estos ácidos grasos, los expertos de la institución leonesa observaron que la capacidad de producir más o menos ácido linoleico conjugado (CLA significa esto mismo en inglés) era poco heredable, con coeficientes entre el 2 y el 13%, según un trabajo publicado este mes en Journal of Dairy Science. "Era algo que esperábamos, puesto que ya había trabajos previos en vacas que habían mostrado resultados similares", indica De la Fuente, director del programa de selección de la raza churra. La capacidad de producir leche con presencia de este ácido graso, que optimizado daría un valor añadido a los productos lácteos derivados como el queso, está más afectado por la composición del alimento, indica el autor. Otro trabajo reciente de la Universidad de León ha puesto de relieve precisamente factores ambientales que influyen en la producción de este ácido cardiosaludable.

La vía molecular
La investigación tenía otro aspecto. Paralelamente al estudio de De la Fuente sobre la importancia de la genética en la presencia de CLA en la leche de oveja, otro grupo de Producción Animal emprendió otra investigación. Querían conocer la función de un gen en la producción para, en el caso de que fuera posible, poder actuar sobre él y mejorar el porcentaje de ácido linoleico en la leche. El coordinador del estudio indica que al saber que la selección génetica no permitirá esta mejora, "se abre la vía molecular y ahí es donde se centra el trabajo del profesor Arranz". El estudio de Juan José Arranz se publica en el mismo número de la revista científica que acoge el de De la Fuente.
El equipo de Arranz se centró en un gen denominado Δ-9 desaturasa, ubicada en el cromosoma 22 de la oveja. Estudios precedentes habían comprobado que había fracciones de este cromosoma que permitía que determinadas ovejas produjeran más o menos CLA en su leche. Los investigadores locales traspusieron esos estudios a ovejas churras (autóctonas de Castilla y León), al analizar la variabilidad de ese gen. "Sorprendió observar que el gen es poco variable", admite Arranz, "por lo que descartamos la asociación directa con la producción de CLA, como sostiene con gran base científica el trabajo precedente". Sin embargo, los científicos encontraron que en el cromosoma 22 había alguna zona relacionada con un ácido denominado vaccénico, una especie de precursor del linoleico conjugado.

(Foto: DiCYT)
Futuras investigaciones
Estas investigaciones, financiadas por el Ministerio de Ciencia y la Junta de Castilla y León, permitirán en un futuro inmediato diversificar los objetivos de ambos grupos de trabajo.
El equipo de De la Fuente se ha centrado en conocer características de la presencia de CLA en la leche de oveja y el queso, principal producto obtenido de esa leche. Así, en un artículo próximo a publicar, el grupo ha encontrado que la cantidad de ácidos grasos se mantiene en la misma proporción al cuajar la leche y obtener el queso. Ahora, este colectivo quiere saber si, debido a que los factores ambientales son más importantes que los genéticos, conocer las diferencias de contenido de CLA en diferentes puntos de la comunidad autónoma, desde Picos de Europa a Arribes del Duero.
El grupo de Arranz, por su parte, seguirá en la búsqueda de zonas del cromosoma que puedan estar relacionadas con el metabolismo de este ácido.

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