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Invesa organiza una jornada sobre el complejo entérico porcino en Zaragoza


Pep Casas (Ovislab), Antonio Palomo (Setna), Aitor Balfagón (SCA Ibérica), Sergi Illán (Nutral) y Roberto Bautista (Inga Food) fueron los encargados de explicar a los asistentes los factores esenciales de esta patología que cursa con importantes pérdidas económicas a lo largo de todo el cebo.

La importancia del digestivo
Pep Casas incidió en la importancia de la salud intestinal, ya que el intestino es el órgano de mayor relevancia para la actividad del sistema inmunitario y el lugar de mayor actividad de los mecanismos de protección inmunitaria inespecífica (natural). Para su adecuado funcionamiento son precisos la ausencia de patógenos primarios y el correcto equilibrio de su flora.

Para Casas la mejor manera de evaluar el estado de salud es la monitorización del CEP y la adición de un criterio cuantificable: los índices de salud intestinal. De esta forma, el recuento de Escherichia coli y Lactobacillus spp en ufc/g de heces nos permitirá establecer un balance entre flora Gram (+) y Gram (-), que nos dará una visión general del estado del digestivo y nos informará de la salud colectiva.

Un lechón saludable
“Llevar a cebo a lechones sanos es una inversión, ya que la nutrición del lechón supone un coste muy pequeño en el coste total por kilogramo de cerdo producido”, aseguró Antonio Palomo. La gran mayoría de la energía que consumen los lechones se emplea en el desarrollo del intestino, luego modular la flora del digestivo mediante la dieta es un aspecto clave en el desarrollo del lechón. El equilibrio de la flora digestiva durante las primeras fases del desarrollo del animal permitirá un buen desarrollo del sistema inmunitario, un mejor aprovechamiento de los nutrientes, mejor crecimiento y mayor vitalidad y viabilidad.

Por su parte, Aitor Balfagón insistió en los puntos críticos del CEP después del destete:

  • La maduración intestinal e inmunidad: explicó el concepto “feed gut” que consiste en alimentar al enterocito mediante el uso de nucleótidos (para hacer frente a la fuerte replicación intestinal consecuencia de las agresiones de la pared intestinal constantes), ya que el lechón no puede aportar el suficiente material genético; de butirato (que favorece la secreción de ácidos grasos y amilasa); de ácidos grasos omega 3, que actúan como moduladores, antiinflamatorios y vasodilatadores (la ratio recomendada de ácidos omega 3/omega 6 debe ser 5); de acidificantes y, por último, el uso de inmunoglobulinas.
  • Los nutrientes clave: la proteína y la lactosa. La proteína neutraliza el ácido clorhídrico del estómago de los lechones y la lactosa es un nutriente fundamental en la salud intestinal y el desarrollo de las vellosidades.
  • Nutrientes marginados: el almidón y la fibra. El almidón tiene un efecto prebiótico y es el elemento energético principal. Los polisacáridos no amiláceos y arabinoxilanos tienen un efecto sobre la viscosidad en la población de E. Coli y en los días de duración de la diarrea.
  • Genética y capacidad de ingesta: existen problemas entéricos con dietas estándar que no reflejan la capacidad de ingesta de una determinada genética.

Balfagón concluyó que el consumo de pienso durante las 48 h posdestete marcará la diferencia de la integridad intestinal, que las dietas bajas en proteína bruta pueden ayudar siempre que sean adecuadas en aminoácidos, energía y lactosa y que es preciso tener un buen conocimiento y utilizar adecuadamente las fracciones fibrosas y el almidón.

La entrada en cebo
“Manejo del arranque de cebo porcino” fue el título de la ponencia presentada por Roberto Bautista. En ella hizo hincapié en que para un correcto arranque del cebo es imprescindible contar con ganaderos profesionales, con instalaciones adecuadas y limpias, realizar una correcta gestión de llenados, un adecuado manejo (tanto alimentario como de medio ambiente) y una buena salud.

Para realizar una adecuada gestión de llenados antes de la entrada de los animales es necesario que la explotación esté limpia, desinfectada y en condiciones. Un ambiente adecuado y un correcto dimensionamiento son indispensables.

En cuanto al manejo alimentario, insistió en la necesidad de disponer de protocolos de piensos adecuados a cada edad y peso corporal, con tendencia a ampliar la gama de piensos, fácil de entender y seguir por el granjero, económicos, adecuados para que los animales expresen su máximo potencial genético y seguros. Respecto al agua incidió en la necesidad de que sea potable, de hacer controles físicos y químicos antes y después de la ceba, en la potabilización continua y en dosis adecuadas, en el caudal adecuado y en el mantenimiento de los bebederos.

Afirmó que se debe vacunar al 100% de los lechones frente a la circovirosis y que no hay que olvidar que los principales problemas en el sistema wean to finish son las estreptococias, la enfermedad de Glässer y la enteritis aguda catarral/hemorrágica (colibacilosis), cuyas causas son múltiples. En el cebo de lechones de 18 kg las principales patologías generales y respiratorias que afectan a los animales son la enfermedad de Glässer, la pleuroneumonía porcina, el PRRS y las estreptococias. Entre las digestivas se encuentran la colibacilosis, la disentería hemorrágica, la espiroquetosis, ileitis, clostridiosis y la diarrea epidémica vírica.

Sergi Illán cerró la sesión exponiendo “Los efectos de la dieta sobre el CEP en cebo”. Empezó dejando claros los efectos positivos y negativos de la microbiota digestiva. Entre los positivos se encontraban la digestión de nutrientes (liberación de enzimas), la producción de nutrientes, la exclusión competitiva (colonización y competencia con flora patógena por los puntos de adhesión del epitelio intestinal), la ayuda al desarrollo normal del epitelio digestivo y la activación del sistema inmunitario. Como efectos negativos citó la estimulación crónica del sistema inmune, la alteración morfológica de la pared intestinal, la alteración de la renovación celular, la alteración de la secreción de mucus, la competencia por nutrientes y la reducción de la digestibilidad de grasa por desconjugación de ácidos biliares.

Recordó que el ayuno provocado por periodos de intenso estrés tiene efecto en el desequilibrio de las poblaciones bacterianas y efectos negativos sobre la morfología del epitelio digestivo. Por este motivo, dependiendo de la duración del periodo de estrés, la gravedad del proceso digestivo patológico varía, y podemos utilizar diferentes estrategias nutricionales para reducir su gravedad.

Es muy importante elegir correctamente los niveles de inclusión de ciertas materias primas así como los niveles nutricionales para reducir el periodo de ayuno y el efecto de la dieta sobre el control de las poblaciones microbianas patógenas.

Hizo hincapié en que no hay que olvidar que la interacción entre los distintos componentes de la dieta tiene efecto directo sobre el intestino y sobre la salud intestinal, aunque algunas de estas interacciones todavía no se conocen muy bien (como es el caso de los carbohidratos).

Por último señaló que el procesado y presentación del alimento también pueden influir en la aparición de procesos digestivos.

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