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Endocarditis bacteriana en caninos


Introducción

No es común hacer un diagnóstico preciso de la endocarditis infecciosa, porque generalmente es ocasionada por dolencias primarias como las caries dentales o problemas e infecciones cutáneas que no son tratadas por la aparente benignidad de éstas, pero en realidad si las mismas llegan a producir una bacteriemia (que no es tan rara como se cree) pueden complicar un cuadro preexistente de endocarditis y dar lugar a la endocarditis infecciosa cuyo pronóstico para animales es muy malo a largo plazo. Es por eso importante conocer a la enfermedad en sí. Generalmente las infecciones de la pared y el revestimiento interno del corazón se conocen como endocarditis infecciosa aunque es más común la localización de lesiones vegetativas a nivel de la válvula cardíaca aunque también pueden verse lesiones a nivel de la pared endocárdica, defectos del septo u otras localizaciones. La endocarditis es un desorden cardíaco que generalmente pasa desapercibido, pero se puede llegar a un diagnóstico preciso mediante la observación de signos clínicos de órganos afectados por este desorden circulatorio como nefritis, debilidad, cansancio e intolerancia al ejercicio además, claro está, de la presentación de insuficiencia cardíaca congestiva. En realidad no se ha reportado predilección entre una raza u otra pero se sabe que los perros machos mayores de 4 años son más propensos a esta cardiopatía, pero también puede estar relacionado a anomalías congénitas propias del animal como son las persistencias de comunicaciones embrionarias u otro tipo de teratologías.

Etiología

Es más común el tratarla como la consecuencia de una infección que llegó a un estado de bacteriemia y que las bacterias que estaban actuando colonizaron las válvulas cardíacas o endocardio en sí (aunque podría tratarse de cualquier otra estructura). Cabe recalcar que la forma aguda tiene predilección por las válvulas sanas y que la forma subaguda se ve más en las válvula que presentan algún tipo de alteración previa haciendo que la enfermedad sea aún más larga, ambas pueden convertirse entre sí haciendo pues que mediante un tratamiento adecuado la forma aguda se convierta a subaguda prolongando así la vida del paciente. En los perros la endocarditis bacteriana es producida por casi cualquier bacteria, puede ser producida por cepas de Staphylococcus, Streptococcus, E.colli, Corynebacterium, Erisipelothrix rhusiopathiae, Aerobacter aerogenes y Pseudomonas auruginosa entre otras.

Patogenia

Se diferencian dos patogenias, la de las endocarditis de las válvulas anormales y las de las válvulas normales. Para promover la endocarditis en válvulas anormales se tienen por lo menos 5 factores que son de presentación obligada para el desarrollo de esta patología:

  1. Factores hemodinámicos: Está íntimamente relacionado a lo que son los gradientes de presión de la sangre al pasar por las válvulas; las colonias bacterianas tienen predisposición a localizarse en las zonas de menor presión. En las válvulas cardíacas se sitúan en la pared ventricular y en la válvula mitral se sitúan en la superficie auricular. Además los chorros de sangre que regresan causan daño mecánico en la superficie endocárdica valvular por lo que esto predispone a la colonización bacteriana de la lesión.

  2. Factor nódulo, plaquetas-fibrina: El daño mecánico en la superficie endocárdica producido por la posible deformación de la válvula cardíaca y la regurgitación de sangre del ventrículo hacia la aurícula produce mayor exposición al colágeno, esto resulta en un nódulo estéril de plaquetas y fibrina.

  3. Factor bacteriemia: Esto puede suceder en cualquier situación ya que no es necesaria una fuerte infección para producir bacteriemia, en algunos casos la solución de continuidad de algunas superficies provocan la partida intermitente de bacterias a la circulación, pero la bacteriemia es constante. En los animales se ve relacionado a los problemas dentales como la acumulación de sarro dental y periodontitis consecuente, infecciones de piel, hueso, pulmones, vías genitales, tonsilas e intestinos. Éstas generan bacteriemia transitoria con liberación de linfoquinas y citoquinas y la consecuente presentación de fiebre que en algunos casos pasa desapercibida.

  4. Interacción microorganismo-válvula: Para que las bacterias se adhieran al nódulo estéril que ya se encuentra en la circulación, éstas producen un polisacárido complejo llamado Dextran que tiene la capacidad de ayudar a la agregación de las bacterias a la superficie de la lesión, los Staphylococcus y Streptococcus utilizan más la capacidad de agregarse al nódulo que otras bacterias. Pero la multiplicación bacteriana continúa en la superficie de la lesión y la colonia crece, continúa la agregación plaquetaria y de fibrina por lo que al paso del tiempo, éste actúa como protección de las colonias bacterianas a las defensas naturales del organismo y en algunos casos a agentes antimicrobianos.

  5. Factores inmunológicos: Se ve la actuación de inmunoglobulinas circulantes mediante la reducción de número de bacterias en la circulación, también actúan anticuerpos y sistema complemento de la misma manera. En las válvulas normales se especula que la presencia del nódulo de plaquetas y fibrina no participa en la patogenia de la enfermedad, sin embargo lo que sí toma mucha importancia es la bacteriemia transitoria y la patogenicidad de la cepa bacteriana que actúa en ese momento, además también está relacionado el estado del animal hospedador como por ejemplo la utilización de inmunosupresores, neoplasias, terapéutica incorrecta con antibióticos, etc. Cabe recalcar que al corte histopatológico de la lesión subaguda se pueden identificar tres niveles muy marcados, uno de fibrina superficial, el segundo conformado casi en su totalidad de bacterias y el tercero formado por plaquetas, eritrocitos, leucocitos y pocas bacterias. En algunos casos estas lesiones pueden presentar calcificación. Esto puede ocasionar problemas en la conducción eléctrica y por lo tanto llevar a arritmia cardíaca. Además de las patologías cardíacas se producen patologías extra cardíacas que en la mayoría de casos se ven en bazo, riñón, hígado y cerebro por la liberación de trombos desde el corazón a los diferentes órganos, estos producen infartos por la obturación vascular que produce.

Signos clínicos y diagnóstico

Es común encontrar signos clínicos de dos tipos; los que vienen directamente del corazón y los que son extra cardíacos por la embolización procedente del corazón en diversos órganos. Pero en general se puede ver que hay letargia, anorexia, pérdida de peso, debilidad, son mucho menos comunes la presentación de vómitos, diarrea convulsiones, paresia y otros que dependen íntimamente de la zona que haya sido afectada. Los signos cardíacos más sobresalientes son tos, respiración dificultosa, aumento de la presión arterial entre otras. La fiebre es intermitente y eso es lo que denota una infección, pero lo difícil es saber si es que se trata de una endocarditis infecciosa ya que esta fiebre puede venir acompañada de otros signos (como diarrea por ejemplo) lo que desviaría el diagnóstico a otro tipo de patología, por lo que no se trata exactamente a la enfermedad en sí como tal. También puede haber signos neurológicos , puede ocurrir ceguera y esto también puede desviar el diagnóstico por otro lado. Un medio para llegar al diagnóstico es el hemocultivo, es importante resaltar que la extracción de sangre arterial es más certera que la sangre venosa, además que no es estrictamente necesario el extraer la sangre cuando el animal presenta fiebre ya que la bacteriemia es constante y no intermitente como lo puede sugerir la salida de bacterias en forma intermitente de la lesión. Otros medios para llegar al diagnóstico es la electrocardiografía, la toma de placas radiográfica y la ecocardiografía que es más certera que las anteriores puesto que mediante esa prueba se pueden ver las vegetaciones en el momento en que están allí, se puede ver el grado de lesión que produce y como interfiere en la circulación sanguínea. Pero una sola prueba no es suficiente, es recomendable combinar dos o más de ellas para llegar a un diagnóstico preciso de la endocarditis bacteriana.

Tratamiento

La base para el tratamiento es reconocer al agente causal, el hemocultivo en este caso es quien nos dice a quién nos estamos enfrentando para no cometer errores en la terapéutica a utilizar, además hay que tomar en cuenta que el tratamiento es largo y muy agresivo por lo que en muy necesario no cometer errores en la dosis ni la droga a utilizar. En primera instancia se pueden utilizar bactericidas mientras se esperan los resultados del laboratorio (puesto que algunas bacterias tardan mucho en progresar en los medios de cultivo). En general la penicilina y sus análogos sintéticos funciona bien, si es que se trata de estreptococos y anaerobios. Los aminoglucósidos, cefalosporinas y ampicilina se pueden utilizar si se trata de bacterias Gram negativas. En caso que el hemocultivo sea negativo se sospecha de Pseudomonas, E.coli o estafilococos penicilorresistentes , para estos casos se utilizan combinaciones de penicilina, cefalosporinas y aminoglucósidos.

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