MI CUENTA |

Un caso inusual de colecta pleural en un gato


Nélida V. Gómez1
Paola Pisano2
1Profesora Titular de Clínica Médica de Pequeños Animales. Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires
2Veterinaria. Docente de Clínica Médica de Pequeños Animales
Imágenes cedidas por las autoras

En condiciones normales el espacio pleural, ubicado entre las capas visceral y parietal de la pleura, contiene pocos mililitros de líquido formado por trasudación que favorece el deslizamiento de los lóbulos pulmonares. En condiciones patológicas los mecanismos relacionados con la acumulación de líquido en la cavidad pleural son:
• el aumento de la presión hidrostática (por ejemplo, hipertensión venosa en insuficiencia cardíaca);
• la disminución de la presión coloidosmótica (por ejemplo en casos de hipoalbuminemia);
• el aumento de la permeabilidad de la membrana capilar (por ejemplo en la inflamación);
• la obstrucción del drenaje linfático (por ejemplo en patologías linfáticas o en neoplasias).

Signos clínicos
• Respiración corta y superficial.
• Aumento de la frecuencia respiratoria.
• Respiración con la boca abierta.
• Posiciones ortopneicas.
• Cianosis.
• Sonidos pulmonares disminuidos.
• Sonidos cardiacos apagados.
• Disnea restrictiva mixta.
Los gatos con colecta pleural evidencian grados variables de disnea, dependiendo del volumen de líquido que reduce la capacidad de expansión pulmonar. En general, se trata de un proceso progresivo. Inicialmente, el paciente puede presentar disnea después de un esfuerzo o excitación y con el avance de la enfermedad puede llegar a presentar signos en reposo, adoptando posiciones que favorezcan la ventilación (posición ortopneica). El gato por lo general llega a la consulta con disnea grave, pues los signos iniciales suelen pasar inadvertidos al propietario. También se pueden detectar signos relacionados con la enfermedad de base de la colecta, todos inespecíficos.

Evaluación de las efusiones pleurales
• Recoger muestra en tubos con y sin EDTA.
• Sin centrifugar: recuento de células nucleadas.
• Centrifugar:
- Sedimento: citología.
- Sobrenadante: examen bioquímico (pH, proteínas totales).
• Cultivo: remitir jeringa estéril sin aire o en medio de transporte.
El gato con estos signos constituye muchas veces una emergencia y en la mayoría de ellas es necesario realizar un tratamiento inicial, que consiste en oxigenoterapia y toracocentesis, incluso antes de la radiografía. La toracocentesis tiene el objeto de aliviar la disnea (función terapéutica) y de obtener una muestra para clasificar el tipo de colecta, ya que esto orienta bastante el diagnóstico (función diagnóstica).

Toracocentesis
Para la toracocentesis se debe realizar la preparación de la piel: tricotomía, antisepsia y anestesia local. Habitualmente no se realiza sedación del paciente, debido al compromiso respiratorio. En general, se realiza una sedación leve para disminuir el estrés, por ejemplo, combinando un tranquilizante mayor (acepromacina) y un analgésico (tramadol o nalbufina). Puede efectuarse en estación o decúbito esternal en el 7º-8º espacio intercostal y evitando el borde caudal de las costillas por la presencia de vasos y nervios intercostales. Comenzamos inicialmente con el hemitórax derecho y, si no remite la disnea con la evacuación (lo que puede ocurrir dada la libre comunicación en condiciones fisiológicas entre ambos hemitórax), continuamos con el mismo procedimiento en el hemotórax izquierdo.

Para la punción pueden utilizarse: aguja 25/8, butterfly y catéter nº 22, teniendo cuidado de iniciar la punción de manera perpendicular a la pared costal. Una vez dentro del espacio pleural hay que orientar la aguja hacia ventral, colocándola de manera paralela a la pared pleural, para evitar así punzar accidentalmente el pulmón.

Es necesario emplear una llave de tres vías, acoplada a un tubo largo para facilitar la evacuación del líquido sin desacoplar la jeringa. Se recomienda no utilizar jeringas de gran volumen para no ejercer demasiada presión negativa. De esa manera, se reduce el riesgo de lesión, la probabilidad de una pequeña hemorragia iatrogénica y que la muestra se modifique en sus características (color, turbidez, citología).

En la tabla se resumen los líquidos pleurales que habitualmente pueden obtenerse en gatos, sus características físico-químicas-citológicas y las patologías asociadas con cada líquido en particular.

Caso clínico
Trajeron un gato Siamés, hembra, de seis meses de edad a la consulta del Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires. Presentaba una severa disnea restrictiva mixta y grave compromiso del estado general. El paciente fue atendido directamente en la sala de emergencias y tras la oxigenación y la rápida evaluación física se sospechó que la causa de la emergencia respiratoria era una colecta pleural. Esto fue confirmado por medio de una ecografía torácica y el animal fue sometido a una toracocentesis bilateral para aliviar la disnea, que sirvió también como punto de partida para el diagnóstico etiológico.

Inmediatamente se derivó al laboratorio una muestra de líquido, que tenía un color amarillo ámbar, para su evaluación. Entre tanto se continuó con la compensación del paciente, que evidenció mejoría tras la toracocentesis. Se tomaron muestras de sangre para evaluación hematológica y bioquímica y se le suministró fluidoterapia y antibioticóterapia para su estabilización.


Figura 1. La gata tras la toraconcentesis.
Obsérvese la caquexia y la posición ortopneica.
Anamnesis
La anamnesis permitía establecer que la enfermedad del animal tenía una evolución de varias semanas en las que había manifestado anorexia, vómitos y un intenso decaimiento, hasta que la dificultad respiratoria se hizo evidente. La gata había sido recogida de la calle hacía dos meses y ningún veterinario la había evaluado previamente, no estaba vacunada, ni desparasitada y comía carne y vísceras crudas. Estaba caquéctica (figura 1) y muy deshidratada; tenía los linfonódulos poplíteos y submaxilares aumentados de tamaño y sus mucosas levemente ictéricas. La palpación abdominal evidenciaba hepatomegalia y la sospecha de colecta abdominal leve. Los dueños de la gata contaron que previamente habían observado comportamientos anormales (sacudidas de los miembros sin causas aparentes y movimientos sin sentido de la cabeza).

Resultado
El resultado del estudio de la colecta permitía clasificarlo como un exudado aséptico, tal como se ve en la tabla adjunta. El contenido de proteínas superaba los 5 g/dl. Esto junto con los signos descritos anteriormente hacía sospechar de peritonitis infecciosa felina (PIF).


La evaluación de los parámetros sanguíneos mostró una relación albúmina/globulina de 0,4; aumento de las enzimas hepáticas y, en el hemograma, anemia normocítica normocrómica arregenerativa y leucocitosis. Se hicieron radiografías de tórax (ventrodorsal y laterolateral) (figuras 2 y 3) en las que se detectaba aún una colecta pleural leve y signos de neumonía intersticial.

Una ecografía abdominal mostraba también colecta abdominal y el hígado con disminución marcada de la ecogenicidad, lo que indicaba inflamación.


Figura 2. Radiografía ventrodorsal.


Figura 3. Radiografía laterolateral.

Casi todos los signos detectados orientaban mucho hacia el diagnóstico de PIF, enfermedad en la que el diagnóstico definitivo se obtiene por medio de la histopatología. También se efectuó la serología para FIV y FeLV, resultando negativa para ambas virosis y, además, se determinó la AGP (alfa glicoproteína ácida), proteína de fase aguda que en el gato con PIF supera los 1.500 µg/ml y en esta paciente el valor detectado era de 3.200 µg/ml. La serología para Coronavirus resultó positiva.

Fue necesaria una nueva toracocentesis, pues nuevamente la gata presentó disnea y se volvió a analizar la colecta. En ese momento se pudieron observar estructuras con aspecto de bananas, típicas de Toxoplasma gondii. El hallazgo condujo a la instauración del tratamiento específico con clindamicina oral durante 21 días y la paciente evolucionó favorablemente para restablecerse por completo a las dos semanas de iniciado el tratamiento.

Conclusiones
Las dificultades que ofrece la evaluación de pacientes con colecta pleural se deben a que los signos clínicos son similares, cualquiera que sea la etiología.

La radiología se debe utilizar para determinar la presencia de colecta pleural, si es uni o bilateral y estimar el volumen de líquido presente. En todos los casos de colecta pleural con disnea significativa o en los casos en que se desconoce la causa, se debe proceder a la toracocentesis evacuadora, a veces previamente a la radiografía, y remitir muestras para su evaluación.

La presencia de líquido libre en la cavidad torácica constituye sólo un signo y es fundamental realizar el diagnóstico diferencial. La evacuación de líquido pleural es parte del tratamiento sintomático para reducir la disnea, pero debe instaurarse el tratamiento específico para la patología causal.

Si bien la clasificación de las colectas orienta hacia determinadas enfermedades (como en este caso que todo apuntaba a PIF), es necesario recordar que hay otros agentes infecciosos tales como Toxoplasma gondii, Mycobacterium bovis, etc. que pueden producir este tipo de colecta y lo mismo ocurre con la AGP, la cual puede aumentar en diversos procesos infecciosos. Ni que decir del pobre aporte al diagnóstico de la serología para Coronavirus, que puede presentarse elevada en un alto porcentaje de gatos por el contacto frecuente con los Coronavirus, aunque eso no signifique que el animal padece PIF.

En nuestro caso debemos aclarar que es raro que el gato padezca una toxoplasmosis aguda con esta sintomatología -habría que preguntarse qué factores inmunosuprimieron tanto al animal para que se desencadenara esta enfermedad en forma tan grave-, pero lo cierto es que respondió al tratamiento y desaparecieron todos los signos clínicos. Actualmente la gata tiene tres años y goza de un excelente estado de salud.

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