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Emergencia de enfermedades transmitidas por garrapatas


Francisco Ruiz Fons
Unidad de Sanidad Animal. Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos IREC (CSIC-UCLM-JCCM)
Ciudad Real
Imágenes cedidas por el autor

Cuando nos enfrentamos al diagnóstico de una enfermedad infecciosa en un caso clínico, casi de forma inconsciente descartamos enfermedades exóticas que no han sido descritas anteriormente en nuestra área de trabajo. En la mayor parte de las ocasiones la probabilidad de enfrentarnos a una de esas enfermedades, que los profesores de la facultad pasaban de forma somera, es baja y pueden ser, a priori, consideradas de forma secundaria dentro de nuestro abanico etiológico. Sin embargo, muchas de esas enfermedades “exóticas” que asociamos a países tropicales o subdesarrollados son hoy en día una realidad o pueden llegar a convertirse en realidad con relativa facilidad, constituyendo un nuevo desafío para el profesional veterinario. Cuando una enfermedad exótica aparece en un territorio nuevo y amenaza con propagarse por el mismo estamos ante lo que se denomina enfermedad emergente.

Las enfermedades emergentes constituyen una de las mayores preocupaciones de las autoridades sanitarias y de los profesionales de la salud a nivel mundial debido a que sus efectos son impredecibles.

La particularidad de los agentes patógenos emergentes radica en su novedad; aparecen por vez primera en regiones más allá de su distribución habitual, traspasando barreras tanto geográficas como interespecíficas. En este patrón general de las enfermedades emergentes es donde radica su peligrosidad. Si un agente patógeno es capaz de encontrar un nicho óptimo en el que replicarse y expandirse, ampliará su distribución hasta donde sus límites le permitan y causará brotes de enfermedad en sus nuevos dominios cuyos efectos nocivos son difícilmente previsibles. En el año 2008 Kate Jones y colaboradores [1] identificaron que el número de brotes de enfermedades emergentes en el mundo en los últimos 60 años mostraba una tendencia creciente. Al identificar el origen de estos brotes, los autores hallaron que un elevado porcentaje de los patógenos causantes tenían su origen en el mundo silvestre y en muchos casos estaban vinculados a vectores artrópodos. Europa fue identificada como uno de los continentes con mayor riesgo de emergencia de enfermedades con origen silvestre. Dentro del continente europeo, la península ibérica puede ser considerada como una región de especial riesgo debido a su situación a caballo entre zonas tropicales y templadas, a que forma parte de las principales rutas migratorias de aves entre África y Europa, a su proximidad al norte de África y debido al enorme volumen de importaciones.

Ejemplar adulto macho de Hyalomma aegyptium capturado en Marruecos.

Son varios los factores que predisponen la emergencia de ciertas enfermedades, como la degradación de los ecosistemas, el cambio climático, la intromisión de hospedadores accidentales en zonas endémicas, o incluso eventos estocásticos como el transporte accidental de animales infectados o mercancías contaminadas o la introducción a través de migraciones (por ejemplo, dispersión del virus de la influenza aviar H5N1 desde su origen en Asia) o de fenómenos meteorológicos (por ejemplo, el virus de la lengua azul por transporte pasivo de Culicoides spp. con corrientes de aire). Numerosos ejemplos muestran que el riesgo de aparición de enfermedades potencialmente emergentes en España no proviene tan solo de regiones tropicales y de países subdesarrollados, sino también de países desarrollados vecinos o incluso de países desarrollados con los que el intercambio comercial es fluido. Esta serie de factores tiene una repercusión significativa en las enfermedades transmitidas por vectores, especialmente debido a la expansión natural de algunas especies y a la introducción de vectores y patógenos transmitidos mediante el transporte de personas y/o mercancías. Son numerosos los ejemplos de emergencia de patógenos transmitidos por vectores que han ocupado las portadas de los periódicos europeos en los últimos años, como los del virus de la lengua azul, el virus del oeste del Nilo, el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo o el reciente virus de Schmallenberg.

A pesar de que la repercusión sanitaria de las enfermedades exóticas transmitidas por garrapatas a perros y gatos no es tan elevada como las transmitidas por otros artrópodos, es necesario que los profesionales veterinarios conozcamos cuáles son esas enfermedades de riesgo ya que somos parte esencial en la cadena de detección y control de enfermedades emergentes.

Ejemplos de enfermedades transmitidas por garrapatas

Tomaremos algún ejemplo de enfermedades transmitidas por garrapatas que afectan a perros y gatos que podrían ser importadas a España desde terceros países.

Citauxzoonosis causada por Cytauxzoon felis

C. felis es un protozoo de la familia Theileriidae que parasita principalmente al lince rojo americano (Lynx rufus) y al puma (Puma concolor). El vector principal de C. felis es Dermacentor variabilis si bien otras especies del género Dermacentor y de otros géneros pueden participar en su ciclo de vida. La infección por C. felis en felinos silvestres es mayormente asintomática, pero en el gato doméstico cursa de forma sistémica y con elevada mortalidad. La clínica refleja un cuadro agudo con aparición de anorexia, letargia, fiebre, deshidratación, ictericia y aumento del tiempo de relleno capilar asociada a una mortalidad muy elevada.

Las lesiones macroscópicas señalan la presencia de esplenomegalia, hepatomegalia, edema renal, aumento del tamaño de los linfonodos, edema y congestión pulmonar con petequias en la serosa y en ocasiones hidropericardio y petequias en el epicardio. Nunca se ha descrito la presencia de C. felis en gatos domésticos europeos, pero sí se ha descrito la presencia de especies del género Cytauxzoon en gato doméstico y lince ibérico (Lynx pardinus) en nuestro país [2,3] que están muy próximas entre sí filogenéticamente y próximas a una especie descrita en Mongolia. En la actualidad se desconoce bastante el ciclo garrapata-patógeno de Cytauxzoon spp. en España como para poder extrapolar el riesgo que supondría la importación de C. felis y su posible establecimiento en nuestro país. Sin embargo, es recomendable diferenciar C. felis de casos en los que otros piroplasmas puedan estar involucrados.

Fiebre manchada de las montañas Rocosas causada por Rickettsia ricketsii

R. rickettsii es endémica del continente americano. En Estados Unidos Dermacentor variabilis y D. andersoni son los principales vectores. Los perros son muy susceptibles a la infección por R. rickettsii mientras los gatos son más refractarios. Los signos clínicos son agudos en el perro, con fiebre, anorexia, linfadenopatía, poliartritis, tos, disnea, dolor abdominal, vómito, diarrea y edema facial y de las extremidades. En casos graves se pueden observar petequias en la conjuntiva y la mucosa oral, disfunción nerviosa que ocasiona comportamientos anómalos e hiperestia paraespinal. La mortalidad suele rondar el 1-10% de los animales infectados. Los síntomas pueden ser similares a los de la ehrlichiosis canina.

Las especies del género Rickettsia, como R. conorii o R. slovaca, se transmiten en España por diferentes especies de garrapatas. El papel de estas garrapatas como posibles vectores de R. rickettsii es desconocido, pero no se debe menospreciar ante la eventual introducción de esta rickettsia a España.

Hyalomma lusitanicum encaramado a la vegetación en Sierra Morena en actitud de búsqueda de hospedador.

Encefalitis transmitida por garrapatas

Esta enfermedad humana endémica en numerosos países del centro y este de Europa (desde Francia hasta Rusia) también puede causar enfermedad en perros. Se trata de un virus perteneciente a la familia Flaviviridae transmitido por Ixodes ricinus en Europa. Los casos de enfermedad en perros en zonas endémicas son escasos y por ello se consideran menos sensibles que los humanos. Cabe resaltar que los casos descritos en perros presentan habitualmente un cuadro clínico de curso fatal [4]. El periodo de prepatencia y la sintomatología clínica son similares a los observados en humanos, caracterizándose por fiebre, cambios comportamentales (agresividad, rehúsan comida, apatía), disfunción motora, paresis, espasmos musculares, síndrome vestibular, pérdida de sensibilidad en la cabeza pero hiperalgesia en la zona cervical, parálisis del nervio facial, anisocoria, nistagmo, miosis. El establecimiento de este agente patógeno en un área adecuada para I. ricinus necesita de la coincidencia de varios factores para su circulación, como son la elevada densidad de sus reservorios naturales (micromamíferos) y una coincidencia en el tiempo de altas abundancias de larvas y ninfas de I. ricinus para que la transmisión por coalimentación sea eficaz. Estudios en el País Vasco [5] parecen confirmar que la asincronía en la abundancia de larvas y ninfas de I. ricinus no favorece el establecimiento de este patógeno en zonas del norte peninsular donde las densidades de micromamíferos y de I. ricinus son elevadas. Sin embargo, el posible trasiego transfronterizo de perros entre Centroeuropa y España hace necesario estar alerta por la posibilidad de importación de perros infectados.

Medidas de control

Identificar los patógenos que pueden ser causa de enfermedades emergentes es complejo debido a la gran diversidad de factores que pueden confluir para su introducción en un territorio. Sin embargo, es importante conocer cuáles son las enfermedades presentes en países con los que existe un contacto directo a través del comercio o del transporte de animales o personas, o bien indirecto por la posibilidad de introducción de vectores infectados. Podremos así aventurar cuáles son los riesgos más probables a pesar de no poder indentificar otros. Todos estos ejemplos muestran la necesidad de que los profesionales veterinarios permanezcan alerta ya que constituyen el eslabón más importante en la cadena de detección de enfermedades emergentes. Sólo la identificación temprana y la notificación de una enfermedad emergente a las autoridades sanitarias permitiría el establecimiento de medidas de control adecuadas que frenen el avance incontrolado de dicha enfermedad.

Bibliografía

1. Jones KE, Patel NG, Levy MA, Storeygard A, Balk D, Gittleman JL, Daszak P. 2008. Global trends in emerging infectious diseases. Nature, 451: 990-994.
2. Criado-Fornelio A, Gónzalez-del-Río MA, Buling-Saraña A, Barba-Carretero JC. 2004. The “expanding universe” of piroplasms. Veterinary Parasitology, 119: 337–345.
3. Millán J, Naranjo V, Rodríguez A, Pérez de la Lastra JM, Mangold AJ, de la Fuente J. 2007. Prevalence of infection and 18S rRNA gene sequences of Cytauxzoon species in Iberian lynx (Lynx pardinus) in Spain. Parasitology, 134: 995–1001.
4. Pfeffer M, Dobler G. 2001. Tick-borne encephalitis virus in dogs - is this an issue? Parasites & Vectors, 4: 59.
5. Barandika JF, Hurtado A, Juste RA, García-Pérez AL. 2010. Seasonal dynamics of Ixodes ricinus in a 3-year period in Northern Spain: first survey on the presence of tick-borne encephalitis virus. Vector-Borne and Zoonotic Disesases, 10: 1027-1035.

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