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Dermatitis atópica felina

Artículo de revisión


Mar Bardagí y Laura Ordeix i Esteve
VetReference Consulting
www.vetreferenceconsulting.com
Imágenes cedidas por las autoras

El desconocimiento de la patogenia de la DA felina, junto con las diferencias en ciertos aspectos clínicos (manifestación clínica, resultado en las pruebas alergológicas) con las DA canina y humana, ha llevado a la existencia de recientes desacuerdos en la nomenclatura de esta condición en el gato.

Manifestación clínica de la DA felina

La DA felina está anecdóticamente asociada a la presencia de prurito, que puede ser estacional o no, y los gatos afectados pueden manifestar uno o una combinación de los siguientes patrones lesionales:

  • Alopecia simétrica (figura 1).
  • Dermatitis pápulo-costrosa o dermatitis miliar (figura 2).
  • Dermatitis placo-nodular (lesiones del complejo del granuloma eosinofílico felino) (figura 3).
  • Erosiones o úlceras en la región cervical y facial (también referido como prurito de la cabeza o cervical) (figura 4).
Figura 1. Alopecia simétrica autoinducida.
Figura 2. Dermatitis pápulo-costrosa o dermatitis miliar en el dorso de un gato atópico. El pelo ha sido rasurado para la fotografía y la toma de biopsias cutáneas.

Recientemente se han descrito los criterios de Favrot et al. y se ha establecido que si el paciente tiene 6 de los 10 totales, tenemos una sensibilidad (capacidad de detectar que la enfermedad que presenta el paciente realmente es una dermatitis atópica) del 90 % y una especificidad (capacidad de detectar los casos que no son una dermatitis atópica) del 83 %.

  1. Presencia de prurito desde el inicio del problema.
  2. Presencia de como mínimo dos de los siguientes cuadros clínicos:
  • Alopecia simétrica.
  • Dermatitis pápulo-costrosa o dermatitis miliar.
  • Dermatitis placo-nodular (lesiones del complejo del granuloma eosinofílico felino).
  • Erosiones o úlceras en región cervical y facial.
  1. Al menos dos localizaciones afectadas.
  2. Dermatitis miliar como patrón más predominante.
  3. Dermatitis eosinofílica, alopecia simétrica o erosiones o úlceras en región cervical, cabeza, labios o orejas.
  4. Alopecia no simétrica en la región dorsocaudal, cola o extremidades posteriores.
  5. Alopecia simétrica en el abdomen.
  6. Ausencia de erosiones o úlceras en las extremidades anteriores.
  7. Ausencia de lesiones en las regiones axilar y esternal.
  8. Ausencia de nódulos o tumores.
Figura 3. Dermatitis placo-nodular (lesiones del complejo del granuloma eosinofílico felino).
Figura 4. Erosiones o úlceras en la región cervical y facial (también referido como prurito de la cabeza o cervical).

Sin embargo, aunque podamos aplicar estos criterios en nuestros casos clínicos, en ningún caso nos eximen de realizar un buen diagnóstico diferencial y descartar mediante las pruebas diagnósticas adecuadas todas las otras enfermedades que pueden causar un cuadro clínico similar. Esto es muy importante en el gato, dado que las cuatro presentaciones clínicas más frecuentes de la dermatitis atópica pueden ser causadas también por muchas enfermedades de origen no alérgico. De hecho, a diferencia del perro, en que la gran mayoría de casos de DA se presentan con prurito (podal, facial o troncal), otitis e infecciones bacterianas o por levaduras recurrentes, en el gato las presentaciones pueden ser muy diversas y, en la gran mayoría de los casos, no se presenta otitis.

Tal y como pasa en la DA humana y canina, en los gatos también se observará esta enfermedad en animales jóvenes, normalmente menores de dos años de edad. El signo clínico más frecuente será el prurito, que a menudo se localiza en la región de la cabeza y el cuello, y causa úlceras y/o erosiones en estas zonas.

Diagnóstico diferencial y protocolo diagnóstico para la DA felina

En general, en el gato afectado de una enfermedad pruriginosa, a diferencia de lo que sucede en el perro, las lesiones y su distribución no suelen ser sugestivas de la causa del prurito. Sin embargo, existen algunas particularidades.

Como se ha explicado anteriormente, el gato con dermatitis atópica puede manifestar diferentes cuadros clínicos. A cada uno de ellos le puede corresponder una lista de diagnósticos diferenciales diferentes.

Los diagnósticos diferenciales de la DA cuando se presenta como una alopecia simétrica autoinducida son:

  • Dermatitis alérgica a la picadura de la pulga, especialmente si la alopecia afecta al tercio posterior del cuerpo.
  • Alergia alimentaria.
  • Demodicosis por Demodex gatoi.
  • Acicalamiento excesivo debido a enfermedades no cutáneas (alopecia de origen comportamental, prurito neuropático, hipertiroidismo o dolor abdominal).

Los diagnósticos diferenciales de la DA cuando ésta se presenta como una dermatitis pápulo-costrosa (dermatitis miliar) son:

  • Alergia alimentaria.
  • Dermatitis alérgica a la picadura de la pulga, especialmente si las lesiones se localizan en la parte dorsal del cuello o tercio posterior del cuerpo.
  • Demodicosis por Demodex cati.
  • Foliculitis bacteriana.
  • Pénfigo foliáceo.
  • Otocariasis ectópica, especialmente si las lesiones se localizan en la cara posterior de los pabellones auriculares.

Los diagnósticos diferenciales de la DA cuando se presenta como una dermatitis pápulo-nodular (lesiones del complejo del granuloma eosinofílico) son:

  • Reacción a la picadura-mordedura de artrópodos parasitarios (por ejemplo otocariasis).
  • Reacción a la picadura de mosquitos.
  • Alergia alimentaria.

Los diagnósticos diferenciales de la DA cuando se presenta como causa de prurito y lesiones autoinducidas (alopecia, excoriaciones lineales, úlceras) en la región de la cabeza (cara y/o pabellones auriculares) y/o del cuello son:

  • Alergia alimentaria.
  • Demodicosis por Demodex gatoi o Demodex cati (figura 5).
  • Dermatitis alérgica a la picadura de la pulga.
  • Dermatitis ulcerativa por FHV-1.
  • Reacción medicamentosa.
  • Linfocitosis cutánea o linfoma cutáneo epiteliotrópico.
Figura 5. Demodicosis por Demodex gatoi.

En general, y dependiendo de los diagnósticos diferenciales que se hayan considerado en cada caso, el plan a seguir para diagnosticar correctamente la causa del prurito en un gato requiere:

  1. En primer lugar se deben descartar las causas no alérgicas del prurito consideradas en el diagnóstico diferencial:
  • Descartar la presencia de parásitos mediante raspados superficiales y profundos, la técnica del celo y/o el examen microscópico del pelo depilado y del cerumen auricular. Evaluar la necesidad de realizar exámenes coprológicos o pruebas terapéuticas con acaricidas si estas pruebas salen negativas.
  • Descartar una dermatofitosis: examen con lámpara de Wood, examen microscópico del pelo y/o cultivo fúngico.
  • Descartar infecciones o sobrecrecimientos por bacterias, levaduras o virus mediante exámenes citológicos y/o exámenes histológicos.
  1. Una vez descartadas las enfermedades infecciosas y parasitarias, si el problema persiste o mejora pero se aprecian recaídas frecuentes, estará indicado iniciar un protocolo de diagnóstico de las dermatitis alérgicas con una prueba de restricción alimentaria.
  • Dieta oligoantigénica con una única y nueva fuente proteica (caballo, conejo).
  • Dieta comercial con hidrolizados proteicos específica para gatos.
  • Mientras dura la prueba dietética es imprescindible controlar que el gato no tenga acceso a otras fuentes de alimentos.
  1. Si el prurito desaparece o se reduce considerablemente, se debería realizar un test de provocación con la dieta habitual.
  • Si se aprecia una recaída de los signos clínicos se sugiere como diagnóstico más probable una alergia alimentaria, y se debería reiniciar la dieta de eliminación.
  • Si no se aprecia una recaída de los signos clínicos se sugiere como diagnóstico más probable una dermatitis alérgica a las pulgas o una resolución espontánea de una dermatitis atópica.
  • Si con la profilaxis antipulgas y la dieta no se obtiene el efecto deseado, es probable que el sujeto con prurito de la cabeza y región cervical, dermatitis miliar o lesiones del complejo del granuloma eosinofílico sufra una dermatitis atópica.
  • En el caso de la alopecia autoinducida, llegados a este punto, se tendrá que valorar que no pueda tratarse de una alopecia psicogénica u otras causas sistémicas de alopecia autoinducida.

Opciones terapéuticas en el gato con DA

Una vez se ha alcanzado el diagnóstico clínico de DA felina, tenemos dos opciones:

  1. Investigar los alérgenos responsables mediante las pruebas de alergia (prueba intradérmica o prueba serológica para la detección de IgE alérgeno-específicas) para decidir una inmunoterapia alérgeno-específica.
  2. Realizar un tratamiento farmacológico del prurito y de la inflamación cutánea con glucocorticoides o ciclosporina A administrados por vía sistémica.

Inmunoterapia alérgeno-específica

No está del todo claro el papel de las IgE alérgeno-específicas en las dermatitis alérgicas en los gatos y las pruebas intradérmicas son de difícil ejecución e interpretación, por lo que el papel de las pruebas alergológicas en el tratamiento de la DAF no está probado. Sólo la respuesta clínica a la desensibilización específica permitiría confirmar o descartar el papel de los alérgenos detectados mediante estas pruebas y su utilidad terapéutica.

Tratamiento farmacológico

Glucocorticoides (GCC)

El tratamiento con GCC es uno de los más prescritos en medicina veterinaria. En gatos, y dado su particular metabolismo y absorción está indicado el tratamiento con prednisolona en lugar de la prednisona. Las dosis iniciales recomendadas de prednisolona están en el rango de 0,55 a 1 mg/kg/día, pero a veces puede ser necesaria una dosis más alta, de alrededor de 1,5 mg/kg/día. La dosis diaria de metilprednisolona administrada por vía oral recomendada para gatos alérgicos es de 4 mg para gatos de peso igual o inferior a 5 kg, y 6 mg para gatos de peso superior a 5 kg. La dosificación una vez al día, o a días alternos siempre que sea posible, es muy recomendable, sobre todo por aquellos sujetos que son difíciles de medicar. Aunque es preferible medicar con córticos orales de acción rápida, a veces en animales difíciles de medicar no queda más remedio que utilizar la formulación sistémica y de acción retardada. Aunque tradicionalmente los gatos se hayan considerado resistentes a los GCC, estos fármacos también provocan serios efectos secundarios en la especie felina. Los más frecuentes son atrofia cutánea, enfermedad cardiaca congestiva y diabetes mellitus (de hecho, un 80 % de los gatos con hiperadrenocorticismo espontáneo sufren diabetes mellitus). Por todo ello, se recomienda monitorizar con hemogramas, perfiles bioquímicos (que incluyan fructosaminemia) y analíticas de orina, a los gatos tratados con GCC a largo plazo.

Ciclosporina

La ciclosporina es un medicamento inmunomodulador que es eficaz y está aprobado para el tratamiento de la dermatitis atópica en perros y en gatos con dermatitis alérgica.

Es un sustrato del citocromo P-450 y un sustrato e inhibidor de la glicoproteína P, por lo que las interacciones a estos niveles con otros fármacos son teóricamente frecuentes. Se sabe que la clase de los azoles (por ejemplo, quetoconazol) eleva la concentración sanguínea de ciclosporina en los gatos, lo que se considera de interés clínico. Los macrólidos como la eritromicina pueden elevar hasta el doble el nivel plasmático de la ciclosporina. Determinados inductores del citocromo P450, anticonvulsivos y antibióticos (por ejemplo, trimetoprim/sulfa) pueden reducir la concentración plasmática de la ciclosporina. En los estudios clínicos con gatos tratados con ciclosporina y selamectina o milbemicina (sustratos de la glicoproteína P) no se ha observado ninguna asociación entre la administración concomitante de dichos fármacos y la neurotoxicidad. No se recomienda la administración concomitante de ciclosporina y de antibióticos aminoglucósidos, ya que la ciclosporina podría incrementar la nefrotoxicidad de dichos antibióticos.

Los resultados de un estudio randomizado controlado y doble ciego sugieren como dosis más eficaz la de 7 mg/kg de ciclosporina administrada una vez al día con el alimento durante al menos 6 semanas para controlar los signos clínicos de dermatitis alérgica en el gato. Una vez alcanzado el efecto terapéutico, se bajará la dosis a la mínima dosis efectiva cada 2 o 3 días.

Los efectos adversos relacionados con el uso de la ciclosporina en el gato más frecuentes son: vómitos o diarrea durante las primeras semanas de administración (1-8 semanas; 24 %), pérdida de peso (16 %), anorexia y subsiguiente lipidosis hepática (2 %) e hiperplasia gingival (2 %). Algunos gatos pueden experimentar efectos adversos múltiples concomitantes. En general, dichos efectos se resuelven espontáneamente tras interrumpir el tratamiento o después de reducir la frecuencia de la dosificación.

Al tratarse de un fármaco que inhibe los linfocitos T, su uso no está indicado en gatos infectados de FeLV o FIV o con historial de enfermedad neoplásica maligna, ya que podría conducir a una evolución desfavorable de la enfermedad infecciosa o neoplásica.

Es posible que la ciclosporina afecte los niveles circulantes de insulina y provoque un incremento de la glucemia, por lo que no se recomienda el uso de la ciclosporina en gatos diabéticos.

Los gatos seronegativos a T. gondii pueden estar en situación de riesgo de toxoplasmosis clínica si se infectaran durante el tratamiento. Por este motivo debe reducirse al mínimo la posible exposición a Toxoplasma de los gatos seronegativos o con posibilidad de serlo (por ejemplo, mantenerlos dentro de la casa y evitar la ingestión de carne cruda).

Bibliografía

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