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Toma de muestras en parasitología ovina


Félix Varlcárcel Sancho es veterinario y doctor en Veterinaria y, en la actualidad, profesor de Enfermedades Parasitarias, Parasitología y Zoonosis en la Universidad Alfonso X el Sabio.

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El diagnóstico presuntivo de algunas parasitosis clínicas puede en ocasiones apoyarse en la sintomatología y confirmarse posteriormente mediante el diagnóstico laboratorial, por la observación de distintas formas parasitarias, o por la evidenciación de los parásitos, normalmente en su estadio adulto, en la necropsia. En cambio, el diagnóstico etiológico de las infecciones subclínicas y la confirmación de su papel como causa de minusvalía presenta numerosas dificultades.
Aunque en Medicina humana y veterinaria la atención del individuo sigue teniendo plena vigencia, la protección de la salud individual se logra en muchos casos mediante la consideración de toda la población afectada. Este estudio poblacional se justifica no sólo porque hay diferencias genéticas en un grupo, por uniforme que parezca, y que pueden explicar las variadas manifestaciones que se observan en el proceso morboso, sino también porque el estudio epidemiológico proporciona información que no siempre se logra en un solo individuo, como es la interpretación de síntomas dispersos apreciados en varios individuos.
Pero en la perspectiva de la producción animal, todavía tiene mayor significación la unidad “rebaño” sobre el individuo, salvo casos excepcionales. Un reflejo de este nuevo enfoque es la investigación de los rebaños incluso cuando no hay síntomas de enfermedad y, si éstos existieran, el estudio de los animales que todavía parecen normales, en los que un análisis de las producciones (fertilidad, producción de leche, etc.) puede ayudar a descubrir procesos morbosos inaparentes o desapercibidos con anterioridad.
Así, se han desarrollado diferentes métodos para encontrar e identificar a los diferentes parásitos. La mayoría de los parásitos se localizan en algún momento de su ciclo biológico a nivel intestinal, por lo que el análisis coprológico es el método in vivo más utilizado para el diagnóstico parasitológico. La detección de parásitos que se localicen en otros lugares como la piel o la sangre requiere el empleo de otros métodos específicos pudiendo en ocasiones utilizar métodos inmunológicos o genéticos. Finalmente, el diagnóstico post mórtem es muy empleado tanto a nivel de campo como en el laboratorio pues con una necropsia parasitológica reglada podemos llegar a determinar con bastante exactitud la cantidad y variedad de agentes parásitos en el ganado ovino.

Consideraciones sobre la toma, conservación y transporte de muestras
Por muy bueno que sea el método de diagnóstico seleccionado, si no partimos de la muestra correcta el trabajo que realizaremos no servirá para mucho. Por eso, aunque las consideraciones acerca de la toma, conservación y transporte de muestras son conocidas por casi todos, creemos necesario recordar al menos las más importantes.
  • La cantidad de muestra debe ser suficiente tanto para la prueba que vayamos a hacer como para una posible repetición o la realización de pruebas complementarias. Muchas veces llegan al laboratorio muestras muy reducidas y se solicita descartar todas las parasitosis, lo cual es casi imposible y generalmente no permite realizar un contraanálisis.
  • Los recipientes en los que recogemos o transportamos las muestras deben estar limpios (a veces estériles), herméticos, ser resistentes al transporte y tener el tamaño adecuado a la muestra (a veces hay que enviar órganos enteros e incluso cadáveres). Los recipientes transparentes (como los de tapón de rosca rojo que se empleaban tradicionalmente para las muestras de orina) permiten una primera observación de la muestra sin necesidad de manipularla.
  • Es muy importante evitar la contaminación con otras muestras del mismo animal o del medio ambiente (arena, hierbas, etc.).
  • La toma de muestras depende de muchos factores, pero es clave elegir el sistema de recogida y transporte adecuado para reducir al mínimo las manipulaciones de las muestras antes de que se procesen en el laboratorio.
  • Otro aspecto clave es la correcta identificación de muestras con etiquetas claras, completas (muestra, animal de origen, fecha, si lleva algún conservante, etc.) y utilizar tinta resistente al agua. Cuando hay un número significativo de muestras o cuando no vamos a procesar inmediatamente las mismas este punto es especialmente significativo.
  • Generalmente es preferible procesar las muestras el mismo día de su recogida evitando la adición de conservantes. Esto no es posible habitualmente y a veces pasan incluso días antes de que lleguen al laboratorio, por lo que debemos procurar al menos que el transporte al laboratorio se realice en buenas condiciones. Así, hay algunas muestras como los sueros que se pueden congelar, pero otras muchas no; en cambio la mayoría aguantan bien la refrigeración, esto no implica simplemente meterlos en una nevera de poliexpan sino asegurar de la mejor manera posible bajas temperaturas en su interior. Para ello son muy adecuadas las neveras portátiles que se enchufan en la conexión del mechero del coche que mantienen la temperatura unos diez grados por debajo de la temperatura ambiente. También hay que tener en cuenta que algunas muestras como los frotis sanguíneos pueden requerir su fijación inmediatamente tras la recogida para evitar el deterioro de los parásitos.
A continuación indicamos algunas consideraciones especiales que debemos tener con ciertas muestras.

Muestras de heces
  • Siempre que se pueda, deben recogerse directamente del recto (esto es fácil en animales grandes mediante el uso de un guante de exploración) y verter el contenido en un recipiente o simplemente con darle la vuelta, el mismo guante nos sirve de recipiente; en animales pequeños se puede esperar a que defequen y recogerlas con la ayuda de una espátula procurando no tomar partes que hayan estado en contacto con el suelo para evitar contaminaciones.
  • No debemos mezclar las heces con orina porque algunos trofozoítos se destruyen con ésta.
  • En un rebaño, se puede tomar muestras de un número representativo de animales. Si es posible, es mejor recoger muestras de dos o tres días o recogidas a diferentes horas del día.
  • No congelar las heces.
  • Las heces diarreicas hay que analizarlas de inmediato. En el caso de heces blandas o compactas el análisis puede demorarse algún tiempo. Las heces secas no valen.
  • Si hay formas parásitas visibles a simple vista (nematodos adultos, anillos de cestodos…), se pueden conservar en alcohol de 70º.

Muestras de sangre
  • La sangre debe recogerse con el instrumental adecuado que nos sirva a la vez para la extracción y para el transporte asegurándonos del aislamiento, correcta identificación, etc. En la extracción y manipulación hay que evitar que se hemolicen los eritrocitos. Por ejemplo, realizando la extracción lentamente y rellenando los tubos despacio y sin aguja (en caso de extracción con jeringa hipodérmica) o bien utilizando los sistemas al vacío cuya presión negativa está controlada. Igualmente, la sangre con anticoagulante debe mezclarse invirtiendo suavemente varias veces el tubo ya que si se hace bruscamente pueden romperse los eritrocitos.
  • Los frotis sanguíneos deben hacerse inmediatamente después de la extracción, luego se dejan secar al aire y se fijan con metanol puro. Una vez fijados se puede esperar para hacer la tinción una vez que hayamos llegado al laboratorio.
  • Mantener en refrigeración hasta su análisis.
  • Para la obtención de suero, la sangre entera sin anticoagulantes se centrifuga o se deja sedimentar 24 horas (a temperatura ambiente mejor que en refrigeración) para extraer el coágulo. También se pueden emplear tubos con un gel activador que ayuda a separar el coágulo del suero.

Muestras de piel
  • Los ectoparásitos más grandes se recogen directamente y se transportan en recipientes, a ser posible transparentes.
  • Para los ectoparásitos más pequeños podemos recoger el material obtenido en los raspados cutáneos en una placa de Petri o en un frasco hermético.
  • Si requerimos biopsias o muestras de tejidos para hacer cortes histológicos u otras técnicas (como la digestión) se puede recortar un fragmento de piel y guardarlo congelado hasta su llegada al laboratorio para hacer los estudios que se necesiten.

Vísceras
  • Durante la necropsia, tras la apertura de cavidades se realiza una inspección externa de los órganos en busca de fases parásitas (por ejemplo metacestodos) o de lesiones visibles.
  • Las muestras deben enviarse refrigeradas al laboratorio si se van a procesar de inmediato. Los recipientes deben ser herméticos y del tamaño adecuado.
  • Si el procesado se va a demorar algún tiempo, se pueden conservar en glicerina para evitar la putrefacción o fijarlas en formol 10 % o alcohol de 70º.

Muestras del medio ambiente
A veces puede ser interesante la búsqueda de aquella formas de vida libre de los parásitos como larvas infestantes de nematodos gastrointestinales en la hierba, garrapatas de la vegetación, etc.

Claves del diagnóstico parasitológico
En definitiva, tanto si estamos en un laboratorio de diagnóstico como si actuamos de forma individual, antes de plantearnos emitir un juicio diagnóstico debemos ser conscientes de algunos aspectos claves del diagnóstico parasitológico:
  • No existe un único método que sirva para todos los parásitos.
  • Si no elegimos adecuadamente el método y la muestra, las posibilidades de errar el diagnóstico son elevadas.
  • La presencia de una elevada cantidad de parásitos (p.ej. huevos o larvas en las heces) puede confirmar la existencia de una enfermedad parasitaria, pero su ausencia o la presencia de un número bajo no significa necesariamente que el animal no padezca una enfermedad, por los siguientes motivos:
    ■ La cantidad de huevos, larvas, etc. eliminados con las heces fluctúa a lo largo del día.
    ■ Los huevos, larvas, etc. no están uniformemente distribuidos en las heces.
    ■ Las formas inmaduras no eliminan huevos, por lo que a veces no podemosdetectarlas. Además, estas formas inmaduras son en muchos casos más patógenaslos propios adultos.
    ■ La resistencia del hospedador (variabilidad genética) puede disminuir o anular lade huevos por los parásitos o alargar el periodo de prepatencia. Un recuentoalto sí indica una desestabilización del equilibrio parásito/hospedadorbeneficio del parásito; el animal se ha debilitado, ha perdido sus defensasla parasitosis es grave.
    ■ Los huevos de muchas especies de nematodos no se distinguen con facilidad,lo que el recuento se refiere muchas veces a la cantidad total de huevosdiversas especies (p. ej. huevos de "estrongilados" por gramo de heces), que se diferencian ampliamente en su poder patógeno y en su fecundidad.

Por ello, creemos que antes de hacer una tentativa diagnóstica es fundamental realizar un protocolo de diagnosis completo, empezando por una amplia anamnesis y un estudio clínico individual y colectivo (tanto a animales con síntomas como a animales aparentemente sanos) en los que obtengamos la mayor información posible (asegurándonos especialmente de si se ha realizado o no un tratamiento antiparasitario en los días previos a la toma de muestras) que nos permita determinar cuál/cuales es/son el/los método/s que debemos emplear ante el problema que se nos plantee. Una vez seleccionado y realizado el análisis es necesario evaluar los resultados obtenidos de forma conjunta con la anamnesis, el estudio clínico (a pesar de su dificultad) y epidemiológico del individuo o del rebaño. En caso contrario lo más probable es que tan sólo podamos verificar la presencia o ausencia de parásitos en una muestra dada.

Atlas de parasitología ovina
Autor: Félix Valcárcel Sancho
Coautores: Francisco Antonio Rojo Vázquez, Ángeles Sonia Olmeda García, Begoña Arribas Novillo, Luis Márquez Sopeña y Nélida Fernández Pato

Servet presenta este Atlas de Parasitología dedicado exclusivamente a los parásitos y las parasitosis más importantes del ganado ovino y caprino.
La obra dedica un capítulo a la descripción de las técnicas de diagnóstico parasitológico más utilizadas y los otros seis capítulos a la descripción de los principales protozoos, trematodos, cestodos, nematodos, ácaros e insectos, con imágenes de gran calidad y con tablas que muestran las claves para una identificación rápida del parásito adulto, de los huevos encontrados en las heces o de los estados larvarios.

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