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La lactancia intermitente no mejora los parámetros productivos en el porcino Ibérico


F. Gómez1, M.A. Aguinaga2,
R. Nieto2 y J.F. Aguilera2
1 Sánchez Romero Carvajal Jabugo S.A., Avda de Jérez s/n, 41012 Sevilla
2 Instituto de Nutrición Animal (IFNA), Estación Experimental del Zaidín (CSIC),
Camino del Jueves s/n, 18100 Armilla, Granada
Imágenes cedidas por los autores


Estimular el consumo de alimento sólido durante la lactancia puede reducir el estrés nutricional del destete, facilitar la transición hacia la alimentación sólida y atenuar los trastornos inmediatos al posdestete. En otras palabras, mitigar una de las principales fuentes de estrés de estos primeros días.

Un método que puede resultar eficaz para incrementar el consumo de alimento sólido en la lactancia consiste en impedir el acceso a la madre durante algunas horas al día, en un periodo suficientemente amplio de la etapa más avanzada de la lactancia. Esta práctica de manejo, denominada lactancia intermitente, se ha llevado a cabo con lactaciones prolongadas (35 días o más) o con sistemas más intensificados, y periodos de restricción variable, pero siempre en genotipos porcinos convencionales o mejorados (Thompson et al., 1981; Kuller et al., 2004). El objetivo de este trabajo fue determinar el efecto de la lactancia intermitente, practicada durante la última semana de la lactación, sobre el consumo de alimento, la ganancia de peso y otros índices productivos en el lechón Ibérico en el posdestete.

Descripción del ensayo
El ensayo se llevó a cabo en la granja Montecastilla (Granada de Riotinto, Huelva), perteneciente a la empresa Sánchez Romero Carvajal Jabugo, S. A. Se emplearon 20 cerdas ibéricas de la estirpe Silvela en su tercer parto. Los animales se alojaron una semana antes de la fecha prevista de parto en módulos individuales de 2,40 m x 1,60 m situados en una sala de maternidad con sistema de control ambiental.


Tras el parto, el número de lechones se igualó a 7 por camada mediante ahijamiento cruzado, utilizando cerdas nodrizas cuando fue necesario. Los módulos con lechones asignados a lactación intermitente disponían de una valla móvil que les impedía el acceso a la madre durante determinadas horas del día.

Las madres recibieron un pienso comercial para lactación (12,76 MJ/kg de energía metabolizable; 144 g/kg de proteína bruta; 6,8 g/kg de lisina) de la siguiente forma: 1,5 kg el día de parto y cantidades progresivamente crecientes hasta alcanzar 4,5 kg/día desde el 5º día de la lactación. Los animales dispusieron de agua a voluntad y luz permanente. El ensayo se realizó en dos réplicas.

La administración de la alimentación sólida ad líbitum (195 g/kg de proteína bruta; 14,0 g/kg de lisina) se inició cuando los lechones alcanzaron los 15 días de edad. El día 29 se asignaron las camadas al azar a uno de los dos tratamientos experimentales:
Control (C), diez camadas que tuvieron acceso las 24 horas del día a la madre.

Lactancia intermitente (LI), diez camadas a las que se les impidió el acceso a la madre seis horas los días 29 y 30; ocho horas los días 31 y 32; y diez horas los días 33 y 34.

El destete se realizó el día 35. Los lechones de un mismo tratamiento se trasladaron a un parque común donde recibieron a partir del día 36 un pienso de lechones ad líbitum (13,80 MJ/g de energía metabolizable; 160 g/kg de proteína bruta; 9,8 g/kg de lisina) y dispusieron de agua a voluntad. En estas condiciones permanecieron hasta los 60 días de edad.


El objetivo de este trabajo fue determinar el efecto de la lactancia intermitente sobre los índices
productivos en el lechón Ibérico en el posdestete.

A los 50 días de edad se seleccionó un lechón de cada camada con el fin de estudiar el posible efecto de la intermitencia sobre la digestibilidad de nutrientes y energía. Para ello se les administró individualmente una cantidad conocida de un marcador indigestible (Cr2O3) y se procedió a la recogida de muestras de heces a lo largo de cinco días.

Los lechones se pesaron tras el nacimiento y a los 15, 28, 35 (destete), 42, 49 y 60 días. El consumo de pienso se controló semanalmente. Paralelamente, a los 35 (destete) y 60 días de edad se sacrificó un lechón por camada. Tras la extracción de las vísceras, se registraron los pesos de los órganos y del animal eviscerado. En la figura aparece un esquema del ensayo realizado hasta la finalización del periodo de lactancia.

El tratamiento estadístico de datos se realizó mediante un ANOVA considerando el distinto manejo al que fueron sometidas las camadas, la réplica de ensayo y su interacción. El nivel de significación estadística se fijó en P<0,05.

Resultados y discusión
A continuación se exponen los resultados obtenidos en el ensayo. En el grupo LI se excluyó del experimento a una cerda que presentó mastitis, por lo que los resultados en este grupo proceden de 9 camadas.




Crecimiento y consumo de alimento
No hubo diferencias significativas entre tratamientos en el número de lechones nacidos vivos (C, 7,1±0,31; LI, 7,3±0,47), ni en el de lechones vivos al destete. Tampoco en el peso vivo de los lechones al nacimiento (1367±24 vs. 1401±23 g, para los grupos C y LI, respectivamente). La gráfica 1 muestra los datos medios de consumo de alimento sólido obtenidos en ambos grupos experimentales. No se produjeron diferencias en este parámetro previas a la iniciación de la intermitencia en la lactancia (34±6 vs. 32±5 g/lechón y día, para los tratamientos LI y C, respectivamente). Durante el periodo de restricción se observó en el grupo LI una tendencia hacia un mayor consumo de alimento sólido (70±19 vs. 125±12 g/lechón/día; P=0,08). Esta diferencia alcanzó significación estadística durante la segunda semana tras el destete (497±12 vs. 676±17 g/lechón/día; P<0,01, para los grupos C y LI, respectivamente), aunque, posteriormente, ambos grupos mostraron ingestas similares hasta el final del ensayo. Thompson et al. (1981) y Kuller et al. (2004) han descrito resultados similares en lechones de genotipos mejorados.

El destete

En condiciones naturales, el destete del lechón es un proceso gradual que tiene lugar alrededor de las 12-17 semanas de vida (Mormède y Hay, 2003). Esta situación “ideal” está muy alejada de la práctica habitual en la producción porcina, en la que el destete se efectúa sobre las cuatro semanas. En este momento crítico, el lechón se enfrenta a varios retos. Uno de ellos es el cambio brusco en la naturaleza física y composición nutritiva de la dieta, cuya consecuencia principal es que el aparato digestivo del lechón ha de adaptarse a digerir los carbohidratos complejos del nuevo alimento sólido, que sustituyen a la grasa de la leche materna como principal nutriente proveedor de energía. Otro cambio importante es el del ambiente físico, un nuevo medio en el que ha de aprender a vivir lejos del entorno materno y en el que la temperatura ambiental puede no ser la más adecuada, sobre todo en estos primeros días en los que el lechón puede sufrir anorexia. A todo esto se suma el estrés psicológico producido por los cambios de ubicación, la mezcla de camadas distintas y el establecimiento de relaciones jerárquicas en el nuevo grupo. Como consecuencia inmediata tiene lugar una reducción en la ingesta y ritmo de crecimiento a la que suele acompañar la aparición de diarreas.


No se observaron diferencias significativas en los ritmos de crecimiento de los grupos experimentales durante la semana de restricción del acceso a la madre, ni en la inmediatamente posterior al destete. En la segunda semana tras el destete, se apreciaron diferencias significativas en la ganancia diaria de peso a favor del grupo sometido a intermitencia (289±33 vs. 422±31 g/lechón y día; P=0,01). Sin embargo, desde la tercera semana posdestete hasta los 60 días de edad, los lechones del grupo control presentaron un crecimiento diario mayor (432±15 vs. 371±14 g/lechón y día; P<0,01). La evolución de los ritmos de crecimiento se presenta en la gráfica 2. Esta respuesta puede considerarse similar a la descrita por Kuller et al. (2007) en lechones de genotipo magro.

Peso de componentes corporales
El peso vivo medio al destete (35 días) y a la finalización del ensayo (60 días) fue similar en ambos grupos experimentales: 7,71±0,31 vs. 7,94±0,30 kg y 15,62±0,65 vs. 16,20±0,62 kg para los grupos C y LI, a los 35 y 60 días de edad, respectivamente. Con el destete se produce un descenso en el aporte de nutrientes tanto más importante cuanto menor es la ingesta de alimento sólido durante la lactancia, lo que puede causar reducción de peso de la mucosa intestinal y regresión en el desarrollo de las vellosidades intestinales, con pérdidas en la capacidad de absorción (Marion et al., 2002). Al incentivar el consumo de alimento sólido, la práctica de la lactancia intermitente puede evitar estas pérdidas en absorción neta de nutrientes (Nabuurs et al., 1996). En este estudio, sin embargo, el peso relativo del tracto gastrointestinal no difirió significativamente entre tratamientos (62,2±2,6 g/kg de peso vivo vacío a los 35 días de edad; 94±2 g/kg de peso vivio vacío, a los 60 días de edad).

Digestibilidad
La intermitencia en la lactancia no produjo cambios significativos en la digestibilidad aparente de los nutrientes; sólo se observó una tendencia al aumento en la digestibilidad aparente de la energía bruta en el grupo sometido a intermitencia (P=0,08). Los valores medios obtenidos para la digestibilidad aparente de la proteína y de la energía fueron 78,1%±0,6 y 78,8%±0,3, respectivamente.


Se emplearon 20 cerdas ibéricas de la estirpe Silvela en su tercer parto.

Conclusión
En el lechón Ibérico, la intermitencia en la lactancia efectuada junto con una lactación prolongada hasta los 35 días promueve el consumo de alimento sólido antes del destete. Este efecto se aprecia, asimismo, en la segunda semana tras el destete, aunque no se traduce en un mayor peso vivo cuando los lechones alcanzan los dos meses de edad. La separación temporal de la madre durante este periodo tampoco afecta a la digestibilidad de nutrientes del lechón transcurridas dos semanas desde el momento del destete. Por lo tanto, según los resultados de este ensayo, los efectos positivos derivados de la práctica de la intermitencia durante la lactancia, no tienen una repercusión clara sobre el crecimiento y desarrollo del lechón, por lo que el esfuerzo adicional que supone la introducción de este procedimiento no parece presentar ninguna contrapartida favorable desde el punto de vista productivo. Sin embargo, el empleo de tiempos de lactancia más prolongados puede repercutir en el mayor bienestar de los lechones y de las madres.

Bibliografía
Kuller, W.I., Soede, N.M., van Beers-Schreurs, H.M.G., Langendijk, P., Taverne, M.A.M., Kemp, B., Verheijden, J.H.M. 2007. Effects of intermittent suckling and creep feed intake on pig performance from birth to slaugher. J. Anim. Sci. 85: 1295-1301.

Kuller, W.I., Soede, N.M., van Beers-Schreurs, H.M.G., Langendijk, P., Taverne, M.A.M., Verheijden, J.H.M., Kemp, B. 2004. Intermittent suckling: Effects on piglet and sow performance befote and alter weaning. J. Anim. Sci. 82: 405-413.

Marion, J., Biernat, M., Thomas, F., Savary, G., Le Breton, Y., Zabielski, R., Le Hiërou-Luron, I., Le Dividich, J. 2002. Small intestine growth and morphometry in piglets weaned at 7 days of age. Effects of level of energy intake. Reprod. Nutr. Dev. 42: 339-354.

Mormède P. y Hay, M. 2003. Behavioural changes and adaptations associated with weaning. En: Weaning the pig, concept and consequences. Editores: Pluske, J.R., Le Dividich, J. y Verstegen, M.W.A. Wageningen Academic Publishers. Pág: 53-60.

Nabuurs, M.J.A., Hoogendoorn, A., Van Zijderveld-Van-Bemmel, A. 1996. Effect of supplementary feeding during the sucking period on net absorption from the small intestine of weaned pigs. Res. Vet. Sci. 61: 72-77.

Thompson, L.H., Hanford, K.J., Jensen, A.H. 1981. Estrus and fertility in lactating sows and piglet performance as influenced by limited nursing. J. Anim. Sci. 53: 1419-1423.

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