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¿Cómo va a afectar al control de enfermedades la nueva normativa sobre alojamiento de gallinas de puesta?


Olivier Sparagano y David Harrington
School of Agriculture, Food and Rural Development
Universidad de Newcastle
(Newcastle upon Tyne, Reino Unido)
Imágenes cedidas por los autores


La producción avícola moderna es muy intensiva, por lo que un gran número de aves están en estrecho contacto. El rango de enfermedades a las que están expuestas las gallinas ponedoras es amplio, pero los programas de vacunación enfocados a estimular la inmunidad frente a dichas enfermedades en la fase de crianza, y, más tarde en la fase de puesta, ayudan a reducir su impacto sobre la producción de huevos.


Eimeria tenella en las heces de la gallina.

Las hemorragias son claramente visibles (Harrington).

Esto no quiere decir que los productores avícolas puedan estar tranquilos. Siempre hay nuevas amenazas a la producción y una adecuada higiene es un factor fundamental para lograr una buena salud en los animales. Con frecuencia, el diseño de alojamientos es un factor importante para el control de enfermedades. Los alojamientos sencillos y las jaulas permiten que la reposición entre grupos sea más rápida y que la limpieza sea más fácil. Desafortunadamente, este tipo de alojamiento siempre ha sido cuestionado por los problemas de bienestar que conlleva. En consecuencia, en 2012 estará prohibido alojar a las gallinas de puesta en jaulas convencionales dentro de la Unión Europea. Desde el 1 de enero de ese año, todas las aves de puesta tendrán que ser alojadas en lugares alternativos que proporcionen un mayor bienestar, como las jaulas “enriquecidas”, o en sistemas más extensivos, como las gallinas criadas en suelo.

Algunos países como Alemania han implementado ya la prohibición absoluta de jaulas convencionales, mientras que otros países están en fase de prueba de sistemas de alojamiento alternativo.

En países en los que la producción de huevos depende en gran medida de los sistemas de alojamiento en jaula convencionales, por ejemplo, España, donde en 2008 el 97% de la producción de huevos se hizo de esta manera, podría tener un efecto dramático. Además del impacto sobre el coste de dicha producción, la directiva europea podría también influir en gran medida sobre la prevalencia de enfermedades, en particular aquellas enfermedades quizás no comúnmente asociadas con las jaulas convencionales. Este artículo hace un repaso sobre las enfermedades actuales de la avicultura de puesta en la Unión Europea, con un especial énfasis sobre aquellas que podrían verse afectadas por la nueva legislación.

Coccidiosis
El parásito interno más importante en las aves es Eimeria (del grupo de los protozoos) que causa una enfermedad conocida como coccidiosis y que produce una elevada mortalidad, morbilidad y disminución de la producción. Infecta el intestino de las aves (imágen) y, en función de la especie de Eimeria y de la localización en el intestino, puede provocar pérdida de peso, disminución en la producción de huevos e, incluso, la muerte. Eimeria se suele controlar por medicamentos administrados en el pienso, pero esto no es posible cuando se trata de gallinas ponedoras.

La diseminación de la infección depende de que las aves tengan acceso a heces infectadas. Es decir, la coccidiosis es más problemática en aves que se crían en el suelo que en ponedoras. La incidencia de la coccidiosis en las jaulas convencionales es baja, ya que las heces se eliminan de manera automática.

Sin embargo, en sistemas alternativos donde hay zonas en las que las heces pueden acumularse, esta enfermedad es siempre un riesgo a no ser que los animales estén vacunados (aunque los medicamentos anticoccidiostáticos en el pienso deberían evitarse cuando se utilizan vacunas vivas); en la fase de crecimiento tienen poca inmunidad natural si la infección es importante.

Nematodos
Los nematodos no son un problema habitual en las gallinas ponedoras alojadas en jaulas convencionales, sino que se encuentran más frecuentemente en sistemas alternativos, como cuando se crían en el suelo. Los parásitos pueden infectar tanto las mollejas como los intestinos y, mientras las aves pueden tolerarlos sin síntomas, la infección puede provocar una pérdida de condición, incluyendo pérdida de peso y lesiones en los intestinos. Los principales nematodos que afectan a las aves son Ascaridia galli (nematodos grandes) y Heterakis gallinarum.

Bacterias
Las bacterias como Salmonella enteritidis y S. typhimurium no suelen dar síntomas en aves adultas como lo son las gallinas ponedoras. Sin embargo, el problema con aves infectadas por Salmonella es más grave al afectar a la salud humana, sobre todo en huevos contaminados.

Las bacterias que afectan al sistema respiratorio como Mycoplasma gallisepticum y M. synoviae pueden provocar signos respiratorios como tos y descarga ocular y sinusal, además de elevada morbilidad y disminución de la producción de huevos. Aunque algunos productores han implantado programas de erradicación, el riesgo de infección de mezclar gallinas ponedoras alojadas en sistemas alternativos extensivos con aves salvajes potencialmente infectadas es importante. La colibacilosis causada por Escherichia coli puede producir la muerte y descensos en la producción, aunque la enfermedad que se asocia en mayor medida con E. coli es el resultado de infecciones secundarias o concomitantes, más que de la propia bacteria.

Parece que existe una estrecha relación entre un importante grupo de enfermedades y los sistemas de gallinas criadas en suelo. Las erisipelas (causadas por Erysipelothrix rhusiopathiae) pueden producir muerte súbita como resultado de una septicemia. La pasterelosis (causada por Pasteurella multocida y otros tipos de Pasteurella, como P. haemolytica y P. gallinarum) pueden también causar muerte súbita sin síntomas previos, aunque también una enfermedad crónica con depresión, anorexia, diarrea y dificultades respiratorias.

Virus
Existe un importante número de virus que afectan al tracto respiratorio o bien pueden entrar a través de este sistema.

Actualmente, quizás el virus más conocido sea el de la influenza aviar (entre un importante número de enfermedades, ver cuadro), lo que supone el sacrificio de los grupos de aves infectados. La bursitis infecciosa o enfermedad de Gumboro puede ser devastadora al causar elevada morbilidad y mortalidad en rebaños y favorecer infecciones secundarias (afecta al sistema inmune de las aves), aunque es más problemática en la fase de crianza que en la de ponedoras. La bronquitis infecciosa (IB) puede también disminuir la producción de huevos en grupos infectados, y las muchas variantes del virus IB hacen difícil asegurar que el grupo de aves está totalmente protegido por medio de la vacunación.

Aquellos sistemas alternativos en los que las aves pueden salir al exterior, por ejemplo, si están libres, pueden tener mayor riesgo de sufrir la infección por virus respiratorios, en particular si se encuentran cerca de otras explotaciones con esta enfermedad. También hay más riesgo si se mezclan las gallinas con otras aves salvajes que pueden exponer a las primeras a virus encontrados en poblaciones naturales como el virus de Newcastle.


¿Son preocupantes los parásitos externos de las aves?
El ácaro rojo de las aves (Dermanyssus gallinae) es una importante plaga de las gallinas de puesta (imagen).

Las infestaciones por ácaros pueden afectar de forma adversa a la producción de huevos y al bienestar de las aves, así como incrementar de forma sustancial su coste debido a la disminución del control y de dicha producción. Además, se ha demostrado que los ácaros pueden transportar y transmitir E. rhusiopathiae y Salmonella. Se trata de un ectoparásito pequeño que se alimenta de sangre sobre la gallina (principalmente, de noche) durante periodos cortos cada pocos días, y que el resto del tiempo vive en la estructura del propio alojamiento de las aves. Los ácaros pueden introducirse en la explotación avícola por muchos medios mecánicos, como cajas de huevos contaminadas o el personal, y pueden alcanzar una elevada población a los pocos meses. Una vez establecidos en su interior es muy difícil erradicarlos, ya que con frecuencia escapan al ciclo de limpieza al esconderse. Las opciones de control están limitadas, especialmente cuando las aves están en puesta, aunque la limpieza y la desinfección son fundamentales. La prevalencia de los ácaros en jaulas convencionales es mucho más baja que los sistemas alternativos (ya que las jaulas convencionales son más fáciles de limpiar) pero con el cambio a los sistemas alternativos en 2012 los problemas asociados con este ácaro podrían incrementarse.

¿Alguno más?
También los piojos son habituales en las explotaciones avícolas: el piojo Shaft, el piojo Fluff, el piojo alado o el piojo de la cabeza del pollo.

Deben utilizarse insecticidas, acaricidas o pesticidas al practicar medidas de bioseguridad y desinfección (es decir, una propuesta de manejo más integrada) para reducir el riesgo de parásitos externos que desarrollan resistencia a los componentes utilizados.


Ácaro rojo de las aves de corral (Dermanyssus gallinae) (cortesía del Profesor D. Knottenbelt, Universidad de Liverpool, Reino Unido).


Conclusiones
Las alternativas a los sistemas de jaulas convencionales son, sin duda, mejores para el bienestar de las aves. Sin embargo, el coste económico asociado a la conversión de los sistemas existentes o el cambio completo del sistema de producción es elevado. Además, este cambio a sistemas alternativos podría requerir algunos ajustes por parte del productor, por ejemplo, en lo referente a la bioseguridad e higiene de la granja. Por otro lado, los sistemas alternativos podrían también incrementar la prevalencia de muchas enfermedades que los productores no ven de forma habitual en las jaulas convencionales, tales como el ácaro rojo de los pollos y la coccidiosis. Los sistemas de alojamiento libre en los que las gallinas pueden mezclarse con aves salvajes incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades como la gripe aviar o la enfermedad de Newcastle. Será necesario realizar una mayor vigilancia de las enfermedades en el futuro para asegurar una buena salud de las aves y una producción estable de huevos.

Traducido por Belén González. Albéitar
albeitar@grupoasis.com

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