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La seguridad alimentaria y sus implicaciones prácticas en la producción de huevos (y II)


Ramón Porta y Quintí Camprubí
Centro de Sanidad Avícola de Aragón
y Catalunya (CESAC)
Imagen cedida por los autores

En la última entrega de este artículo se terminan de exponer los requisitos que exigen las distintas normativas para una producción de huevos segura. De esta forma, se conseguirá que las explotaciones cumplan.

Programa sanitario
Mantener un alto nivel de sanidad de las aves que alojamos en la explotación no es sólo una exigencia legal y moral, es también una necesidad indispensable para obtener un buen rendimiento económico y un producto final seguro y de calidad.

Todas las explotaciones tienen que disponer del programa sanitario escrito que el veterinario responsable de la explotación ha implantado.

Hay que observar con detenimiento a las aves de la explotación, como mínimo una vez al día, y en caso de sospecha de cualquier anomalía sanitaria ponerlo en conocimiento del veterinario responsable de la explotación. Es importante seguir con celeridad y escrupulosamente las indicaciones y tratamientos medicamentosos prescritos por el veterinario.

Aunque por normativa la explotación tiene que disponer de una zona donde poder aislar a los animales enfermos, las granjas avícolas, por sus características técnicas, no tienen que disponer de ella.

La explotación tiene que cumplir los planes de vigilancia y controles oficiales de enfermedades establecidas:
Vigilancia y control de salmonelas de importancia para la salud pública. Desde el 1 de enero de 2008 es obligatorio aplicar medidas de control y vigilancia a todos los lotes de la explotación, tanto en recría como en puesta, según el Reglamento CE 2160/2003 .

Influenza aviar: al fin de evitar su aparición se establecerán medidas para reducir el riesgo de transmisión, en especial evitando el contacto de las aves domésticas con las aves salvajes y el acceso de las aves salvajes a las fuentes de suministro y depósitos de agua destinada a las aves de granja.

Cualquier movimiento de entrada o salida de animales irá acompañado de toda la documentación sanitaria que las disposiciones legales determinen. A la salida de las aves se identificarán las jaulas de transporte, según la normativa.

Tratamientos veterinarios
El uso de los medicamentos veterinarios debe ser cuidadoso y responsable. Un tratamiento incorrecto, el incumplimiento de la pauta de medicación, una mala dosificación, el uso de medicamentos caducados y cualquier otra mala práctica pueden ocasionar efectos contrarios a los deseados, con consecuencias negativas para la salud de los animales.

Administración
Sólo el personal con formación o cualificación adecuada puede administrar tratamientos a las aves. Además, la prescripción veterinaria y la receta vigente son imprescindibles.

Hay que seguir rigurosamente las indicaciones del veterinario, las de la receta y las que se pueden leer en el prospecto del medicamento. Además, es imprescindible identificar el lote de aves tratadas.

Si el tratamiento se realiza por vía oral, una vez finalizado habrá que limpiar bien los conductos y los depósitos para evitar que queden restos de medicamentos que podrían comprometer la efectividad del periodo de supresión.

Respetar los periodos de supresión de los fármacos de manera escrupulosa garantiza la inexistencia de residuos medicamentosos en los huevos o en las canales. La detección de residuos de fármacos al producto final se considera delito contra la salud pública y se contempla en el Código Penal.

Conservación
Los productos farmacológicos se han de guardar en un lugar seguro, limpio, fresco y seco. Hay que seguir las indicaciones al respecto de la etiqueta. Es muy importante evitar que se rompa la cadena de frío en los productos que necesitan refrigeración para su conservación, por lo que hay que comprobar periódicamente la temperatura de la nevera.

Los medicamentos se deben mantener siempre en su envase original. Los envases vacíos, los restos de productos farmacológicos y los medicamentos caducados deben concentrarse en el contenedor de residuos especiales ganaderos.

Todas las recetas veterinarias deben archivarse durante cinco años.

Agua y alimentación
Las aves tienen que tener acceso a agua limpia y de calidad química y bacteriológica. Así mismo, tienen que recibir una alimentación adecuada, en calidad y cantidad, a su estirpe, su edad y su producción.

Calidad y control del agua
Es bueno disponer de suministro de agua de la red pública. Si el agua no procede de la red hay que analizarla química y bacteriológicamente. De hecho, es preciso realizar análisis químicos y bacteriológicos dos veces al año para asegurar la calidad del agua de bebida.

Si la falta de potabilidad viene determinada por una contaminación química, normalmente es más fácil cambiar de suministro que solucionar el problema. Si es debida a una contaminación bacteriológica hay que tratar el agua, como medida preventiva, con productos desinfectantes (cloro, peróxidos, etc.). Es recomendable aplicar con dosificador los productos de potabilización del agua antes de llegar al depósito de recepción. Si se utiliza cloro o peróxidos hay que comprobar su presencia en el último bebedero de la línea.

El agua que consumen las aves domésticas no estará nunca al alcance de las aves salvajes y de otros animales. Los depósitos del agua estarán limpios y tapados para retardar la evaporación del cloro y la entrada de suciedad. Los bebederos deben estar limpios y bien regulados para evitar pérdidas de agua.

Almacenamiento del alimento
Sólo se puede administrar pienso procedente de establecimientos registrados o autorizados para la fabricación de productos de alimentación animal.

Los alimentos se deben almacenar en silos específicos para esta actividad: si el pienso está en sacos, hay que guardarlo en un local limpio, seco, bien ventilado, cerrado, se debe evitar la presencia de roedores, insectos o pájaros y aislar los sacos del suelo del almacén.

Los silos permanecerán cerrados siempre a fin de evitar la entrada de insectos, deyecciones de aves, humedad, etc.

El mantenimiento, la protección y la limpieza de los silos y el alimento contenido en ellos son fundamentales para evitar la presencia de hongos y las posibles micotoxinas en el pienso, ya que la humedad o las partidas de pienso con elevada humedad, combinados con elevadas temperaturas, favorecen la proliferación de hongos.

Hay que asegurarse, mediante el albarán, de que el producto recibido es el solicitado.


Medio ambiente
La producción avícola debe ser respetuosa con el entorno y buscar la máxima eficiencia de los recursos y la minimización y correcta gestión de los residuos.

Gestión de las deyecciones
El sistema de almacenamiento de la gallinaza debe estar construido con materiales y formas que garanticen la estanqueidad, eviten la lixiviación, la percolación o la escorrentía, sin producir ningún tipo de afectación al dominio público hidráulico, y tener una autonomía de almacenamiento, medida en meses, suficiente en función de las posibilidades de aplicación agrícola de las deyecciones.

En cualquier caso, la capacidad de almacenamiento requerida se puede reducir si la explotación dispone de cualquier otro sistema de gestión de deyecciones permitido por la normativa vigente y aprobado por la administración competente en materia de agricultura y ganadería dentro del correspondiente plan de gestión de las deyecciones ganaderas, de manera que no se causen daños al medio ambiente.

La capacidad de almacenamiento de gallinaza debe estar conforme a las especificaciones técnicas de la normativa de medio ambiente.

Las aguas pluviales recogidas de los tejados no deben entrar en contacto con las deyecciones. Al estercolero no irán a parar aguas de escorrentía superficial. Es recomendable tenerlo cubierto.

Hay que disponer y aplicar un plan de gestión de las deyecciones avícolas, redactado por un técnico y presentado ante la administración competente de conformidad con la legislación sobre prevención y control ambiental de actividades.

Debemos volver a tramitar el plan de gestión cuando:
- Se incremente la capacidad de la explotación de manera que comporte un aumento superior a 1.500 kg de nitrógeno (N) o superior al 50% del N.
- Se reduzca la superficie agraria y se genere un excedente de más de 1.500 kg de N o de más del 50 % del N.
- Haya un cambio de orientación productiva a la explotación.
- Se produzcan altas, bajas o modificaciones de explotaciones integradas en planes de gestión conjuntas.

Se hagan cambios en la gestión de las deyecciones.

Si la sustitución de tierras agrarias declaradas en el plan supera el 30% de la superficie total o cuando este cambio represente un incremento de la cantidad aplicada en zona vulnerable superior a 1.500 kg de N/año. En caso contrario sólo hay que notificarlo.

En zonas vulnerables, la cantidad máxima de N que se puede aplicar procedente de la gallinaza es de 170 kg N/ha y año, excepto en los cultivos o situaciones, que tienen un límite más bajo, indicados en la legislación.

En zonas vulnerables, hay que respetar los periodos del año en que no se puede aplicar gallinaza. En las no vulnerables, la cantidad máxima de N que se puede aplicar procedente de la gallinaza es la indicada en el anexo 9.1 del Decreto 136/2009 .

Hay que respetar las distancias en la aplicación de gallinaza en el suelo alrededor de otras explotaciones, viviendas, depósitos de agua, etc.

El esparcimiento o incorporación al suelo de la gallinaza sólo se puede realizar en tierras de cultivo, prados, pastos y actividades de rehabilitación de suelos o de revegetación de espacios degradados. La aplicación no se puede hacer en márgenes o ribazos de las parcelas.

En la aplicación de gallinaza en terrenos de pendiente local superior al 5%, hay que tomar medidas para minimizar la escorrentía superficial para favorecer la infiltración del agua (de riego o de lluvia) al suelo.

En terrenos inundables no se ha de aplicar gallinaza en épocas de riesgo de inundación. En estos casos se deben incorporar el mismo día en que se aplican a la superficie del suelo.

Gestión de cadáveres
El titular de la explotación debe disponer de los servicios de una empresa autorizada para el transporte de bajas, desde el contenedor de la granja hasta la planta autorizada de procesamiento de cadáveres.

Las bajas deben almacenarse en contenedores de uso exclusivo, estancos y con tapa. Una vez recogidos los cadáveres se depositarán dentro del contenedor. Los contenedores estarán limpios, tapados y alejados de las naves de cría o puesta.

Es aconsejable que el camión de recogida no entre en la granja.

Gestión de residuos
Los envases y restos de medicamentos, desinfectantes y productos zoosanitarios son residuos especiales que se han de almacenar en un contenedor a parte. Se transportarán y tratarán por gestores de residuos autorizados.

El contenedor de residuos especiales será exclusivo, rígido, estanco, cerrado herméticamente, guardado a cubierto e identificado con una etiqueta que informe de la peligrosidad de su contenido.

Se recomienda recoger selectivamente el resto de residuos. Se depositarán en el contenedor de recogida municipal correspondiente o se harán llegar a una recogida de residuos.

Emisiones a la atmósfera
Las explotaciones con autoritzación ambiental deben hacer declaración anual de emisiones a la atmósfera de metano (CH4), óxido de nitrógeno (N2O)y de amoníaco (NH3), requerida por el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes. En caso de disponer de instalaciones de combustión de una potencia superior a 1 MW se debe declarar también. La declaración se hace confirmando el borrador de la Dirección de Calidad Ambiental o presentando un estudio técnico propio.

Los registros

Todas las operaciones deben registrarse y guardarse durante un tiempo determinado, que fija la normativa. A continuación encontramos los registros que se deben hacer y durante cuánto tiempo se deben guardar.
- Movimientos pecuarios y bajas: se tienen que registrar en el Libro de Explotación durante tres años.
- Documentos sanitarios de las aves que entran y salen de la explotación: deben guardarse durante cinco años.
- Controles sanitarios (analíticas) con importancia para la salud humana: deben guardarse durante cinco años.
- Documentos relativos a la detección de enfermedades que puedan afectar la seguridad de los productos alimentarios: deben guardarse durante cinco años.
- Tratamientos veterinarios: deben guardarse durante cinco años.
- Otras actuaciones, inspecciones y controles: tres años.
- Analíticas del agua y las lecturas de cloro residual.
- Documentación y etiqueta de los alimentos suministrados a los animales: se deben guardar durante cinco años con el objetivo de facilitar la trazabilidad.
- Libro de gestión de las deyecciones ganaderas: debe estar actualizado y a disposición de las administraciones competentes. En el caso de que estén sometidos al Régimen de Autorización Ambiental (anexo I) deben presentar anualmente el libro de gestión. Si se gestiona la gallinaza fuera del marco agrario mediante un gestor de residuos autorizado, se deberán conservar los comprobantes de entrega en el libro de gestión como mínimo durante cinco años, junto con el justificante original firmado por la persona transportista y por la persona destinataria final, cuando proceda.

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