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Revisión de los toros para monta natural

Sanidad en el rebaño de cría


Med. Vet. Ricardo Piccinali
INTA Concepción del Uruguay (Argentina). rpiccinali@concepcion.inta.gov.ar

El 50% de la capacidad genética de un rodeo está representada por los machos reproductores. Esta categoría de animales es muchas veces la responsable de la mejor o peor eficiencia reproductiva del rodeo.

Es frecuente que al campo de cría ingresen machos reproductores de otras zonas, con otro clima, otro recurso forrajero, otra raza, otro piso, otras relaciones jerárquicas, otros manejos, otras enfermedades potenciales a las que el macho deberá acostumbrarse y dominar, mientras debe además cumplir el trabajo que la naturaleza y la gerencia del campo le tienen adjudicada.
Es bastante frecuente observar cómo excelentes reproductores nunca llegan a expresar todo su potencial, al no haber encontrado la circunstancia propicia para su desarrollo. Muchas veces se hace un mal manejo de los animales en un proceso de crecimiento. Se incorporan machos jóvenes, los que aún deberían completar su crecimiento como reproductores, y se los hace competir en un empadre múltiple con machos más pesados, adaptados al clima, a las potenciales patologías y al recurso forrajero de la zona.

De manera rutinaria los toros pasan la mayor parte del año en grupos homosexuales, donde pueden desarrollarse, contagiarse y permanecer enfermedades que son potencialmente peligrosas para el resto del rodeo del establecimiento. Además, los grupos de toros establecen a través del tiempo, rígidas estructuras jerárquicas donde el macho recién ingresado debe competir por su espacio.

En un período anterior al programado cono inicio de servicio, conviene revisar los toros rutinariamente y hacer diagnóstico de enfermedades, así como una evaluación clínica de los machos y su capacidad funcional a los efectos de realizar los tratamientos adecuados con tiempo, refugar los toros con problemas insolubles e incorporar los toros nuevos en cuanto hagan falta.

Consideraciones a tener en cuenta para la revisión de toros

Revisión clínica general

Habría que hacer una evaluación clínica de los machos durante la salida del invierno o mejor aún en otoño, una vez finalizado el servicio. Se debe comenzar por la adecuada identificación y evaluación de la dentadura, con el propósito de eliminar a los que no cuenten con un buen “instrumento de cosecha”,  no dudando en proporcionar la adecuada alimentación a los animales que evidencien falta de estado. Los toros en servicio deben estar todo el tiempo buscando vacas que servir, deambulado y compitiendo con otros toros, dejando para otra oportunidad actividades tan importantes como alimentarse adecuadamente. 

La cronología dentaria es un buen estimador de la edad del toro, así,  debe tenerse en cuenta que en las razas británicas un toro:

  • A los dos años debería tener dos dientes definitivos (o solo dientes de leche) y no debería ser utilizado en empadres múltiples
  • A los dos años y medio: cuatro dientesa
  • A los tres años aproximadamente: seis dientes.
  • A los cuatro o cuatro años y medio será: boca llena.
  • Y que un animal “boca llena” es candidato a ser reemplazado en el próximo año, dependiendo del desgaste dentario.

Esta revisión debe ser acompañada con una adecuada prevención contra las enfermedades endémicas e implica la observación de un responsable calendario sanitario que debe considerar como mínimo:

  • Vacunas: dos dosis (60 y 30 días antes del servicio)
    • Campylobacteriosis
    • Leptospirosis
    • IBR
    • DBV
    • Queratoconjuntivitis
  • Carbunclo: se vacuna todo el rodeo a partir de tres meses de edad una vez por año. En campos con problemas se inoculan dos dosis por año
  • Aftosa: indicaciones oficiales*

Revisión especial

  • Adecuada evaluación del reproductor en cuanto a sus ojos. La imposibilidad de ver adecuadamente influye sobre la capacidad para detectar vacas en celo. Establecer tratamientos o vacunaciones destinadas a recuperar o mantener una adecuada salud de los ojos es una de las obligaciones indispensables a implementar como rutina.
  • Revisión de patas y manos: no sólo el toro debe caminar mucho buscando vacas, sino que además, durante el servicio debe realizar saltos durante la estocada, por lo que sus miembros posteriores deben soportar una presión considerable que ante cualquier lesión puede dificultar su trabajo o impedir el próximo servicio.
  • Evaluación de algias lumbares o sacras. La particular forma de trabajo de los machos bovinos, sumado a ser individuos de peso y tamaño considerable, hacen que los esfuerzos musculares y articulares de la región lumbar de la columna vertebral deriven,a través del tiempo, en inflamaciones crónicas de la región del dorso y lomos, como así también de las articulaciones de la cadera y rodilla.

Diagnóstico de enfermedades infecciosas

  • Enfermedades de rodeo. Un simple análisis de sangre puede orientar hacia la presencia de enfermedades infecciosas, que tienen importancia desde el punto de vista no sólo de la salud del rodeo sino también de la salud pública.
  • Enfermedades de transmisión sexual. Trichomoniasis y campylobacteriosis. Ambas enfermedades requieren de un adecuado muestreo de material prepucial y un acondicionamiento de las muestras hasta su procesamiento, además de una repetición del muestreo en tres o más oportunidades (según el caso) cada siete a 10 días para dar por negativo un individuo.

Examen de capacidad

Las lesiones genitales, tales como orquitis, epididimitis o vesiculitis, muchas veces invalidan un reproductor como tal. Además, se ha podido establecer que el peso testicular de los toros es un buen estimador de la cantidad de esperma que producen. Así, toros con testículos más pesados producirán más esperma que otros con testículos más livianos.  La dureza o tono testicular, constituye un estimador de la calidad seminal.
 
Examen de capacidad funcional

Debe considerarse como una alternativa necesaria, ya que durante la misma se pueden apreciar problemas funcionales que pueden incidir sobre la eficiencia de los reproductores.

La adecuada planificación de la época de servicio sumado a la implementación del mismo con toros adecuadamente evaluados y protegidos contra las enfermedades potencialmente peligrosas para su desempeño, así como un adecuado calendario sanitario de los vientres a entorar, constituyen una de las responsabilidades del productor, y como tales deben otras de las actividades planificadas del establecimiento de cría.

*En Argentina (octubre 2012) la campaña es a nivel nacional y obligatoria. Se vacuna el rodeo menor de dos años, dos veces por año, mientras que solo a los mayores de dos años se deben vacunar de manera anual.

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