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Coccidiostáticos: ¿antibióticos o aditivos?


El uso preventivo continuado de coccidiostáticos ha contribuido a conseguir unos altos niveles de salud y bienestar animal en la producción avícola.El uso preventivo continuado de coccidiostáticos ha contribuido a conseguir unos altos niveles de salud y bienestar animal en la producción avícola.

Un artículo publicado recientemente en la revista especializada PoultryWorld, resume las diferentes posturas existentes en la actualidad a favor y en contra de la reclasificación de los coccidiostáticos como antibióticos.

El descubrimiento de la monensina en los años 1970 supuso un avance importantísimo en la lucha contra la coccidiosis. Hasta entonces, los brotes de dicha enfermedad eran frecuentes, difíciles de tratar y difíciles de prevenir. En la actualidad, el uso de coccidiostáticos ionóforos es habitual en las granjas de broliers europeas, y estos compuestos se clasifican como aditivos alimentarios. Pero desde hace unos años, este tema es motivo de intenso debate, pues existen opiniones encontradas sobre la necesidad de etiquetar los coccidiostáticos como antibióticos.

La Unión Europea prefiere mantener los coccidiostáticos en su clasificación como aditivos por varias razones. La coccidiosis es una enfermedad endémica que ocurre en todos los sistemas de producción. Si los coccidiostáticos fuesen clasificados como antibióticos, sería necesaria la presencia de un veterinario para diagnosticar la enfermedad y extender la consiguiente receta, lo que aumentaría los costes por tratamiento.

Con respecto a las posibles resistencias, existen investigaciones que han estudiado el riesgo del uso de coccidiostáticos ionóforos de cara a la resistencia al propio coccidostático y a otros antibióticos como la bacitracina y la vancomicina. Se ha demostrado que tal riesgo existe, y los antibióticos citados son necesarios en medicina humana, pero es necesario realizar más estudios y conseguir más datos para llegar a conclusiones fiables.

Por otro lado, la Federación de Veterinarios Europeos (FVE), opina que los coccidiostáticos deberían ser considerados como antibióticos y que debería exigirse una receta veterinaria para su administración. De esta manera se limitarían las resistencias existentes en el género Eimeria a ciertos tipos de coccidostáticos. También opinan que en el futuro los coccidiostáticos ionóforos podrían ser necesarios para el tratamiento del cáncer en humanos, pues varios estudios han apuntado el efecto inhibitorio de la monensina sobre las metástasis del cáncer de riñón.


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